Las lluvias y desborde de ríos dejan miles de damnificados en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba

Agencias y Telesur

El desborde de ríos y las intensas lluvias que cayeron en varios departamentos de Bolivia, durante el fin de semana, dejaron más de 4.500 familias damnificadas, y decenas de viviendas y sembradíos totalmente destruidos.

Las intensas lluvias originaron una emergencia climática a nivel nacional, su impacto más severo y con el mayor número de damnificados fue en los departamentos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

Los municipios afectados demandaron cooperación al gobierno, municipios y gobernaciones ante los desastres que incluyen el colapso de viviendas, la destrucción de cultivos y la interrupción de vías de comunicación, lo que obstaculiza las tareas de socorro y la entrega de asistencia humanitaria.

En el municipio de La Asunta, La Paz, más de 50 familias se encuentran damnificadas por la destrucción de caminos. “Estamos muy preocupados como Gobierno municipal. Nos encontramos con este desastre de las fuerzas de la naturaleza, hemos estado pasando momentos muy críticos”, dijo el alcalde Benjamín Chuquimia.

Comunidades como Charobamba, también en el departamento de La Paz, sufrieron el colapso de su puente principal y varias viviendas y unidades educativas quedaron cubiertas de lodo, obligando a suspender las clases.

En Santa Cruz el desborde del río Piraí ha causado la destrucción de viviendas en el municipio de Samaipata, dejando a 560 familias damnificadas y unas mil personas afectadas. La comunidad de Achiras, en los valles cruceños, es una de las más devastadas, con casas que quedaron bajo el lodo.

El desastre también afectó 112 hectáreas de producción agrícola y 30 kilómetros de caminos. Ante esta catástrofe, el Gobierno activó mecanismos de ayuda, informando sobre un fondo inicial para enfrentar la emergencia, mientras se recomienda la aprobación de una declaratoria de desastre.

Por su parte, la región del Trópico de Cochabamba enfrenta una situación crítica con aproximadamente 4.000 familias afectadas por desbordes, riadas e inundaciones, según informó el jefe de la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR) de la Gobernación, Ramiro López. Esta unidad ha sido movilizada para evaluar los daños y coordinar la ayuda necesaria en las zonas afectadas.

Ante la situación, donde la maquinaria es insuficiente y el riesgo persiste si continúan las lluvias, las autoridades municipales y departamentales de los tres departamentos insisten en la necesidad de recibir apoyo nacional para garantizar la seguridad de los miles de damnificados.

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