La dictadura de los malditos

Por Ruperto Perca Quispe

El pueblo en las calles califica de “maldito” al gobierno de Luis Arce Catacora y David Choquehuanca.

Muchos ciudadanos de a pie gritan: “¡malditos!” a los gobernantes actuales, ministros, viceministros y sus sindicalistas comprados. Y en vez de decir “presidente Arce”, la gente afirma: “el Catacora”.

Hay mucho empute en el país contra la administración de Arce y Choquehuanca. De gobierno pasó a régimen. De régimen a dictadura.

El pueblo tiene razón al decir “maldito” al grupo de racistas que se adueñaron de la Casa Grande del Pueblo.

Bolivia sufre la Dictadura Judicial y Mediática. Lucho, David y sus ministros -muchos de ellos k’aras (blancos) odiadores de los campesinos- solo se sostienen con asquerosos magistrados autoprorrogados, sobre todo del Tribunal Constitucional y del Supremo Tribunal de Justicia (Corte Suprema).

Lucho Arce -traidor y malagradecido con Evo Morales y el auténtico MAS-IPSP y Proceso de Cambio- ya sufre el castigo del pueblo. No pasa del 2% en preferencia electoral, está en los tres peores presidentes de Sudamérica y cerca del 95% de los bolivianos asegura que el país se va al infierno económico. Por supuesto que esto no informa la “prensa independiente” de Bolivia ni los medios estatales (ABI, RPO’s, Bolivia Tv y Ahora el Pueblo) tan “profesionales” cuando se trata de echar mierda a Evo.

Se escucha en las calles de Bolivia indignación contra Arce y su vicepresidente, David Choquehuanca.

El Jilata, como se hace llamar el “segundo hombre del país”, nunca ofrece conferencias de prensa ni sale a las calles para caminar y ver la realidad. Es uno de los mayores cobardes y traidores del régimen que se cae en pedazos.

El “hermano David” es un monumental cómplice de la represión y encarcelamiento de campesinos. No abrió la boca ni asumió ninguna acción para impedir la humillación de sus hermanos indígenas del altiplano, de los valles y trópico.

Denunciado por ser un agente de EEUU, un malinche, un traidor de su gente que tiene su mismo origen y sangre, el Jilata sigue leyendo discursos que se lo escriben k’aras de Organismos No Gubernamentales.

Grita contra el colonialismo, pero es el primer peón de los colonialistas e imperialistas. Es un ll’unku de los k’aras que desde el Legislativo destruyeron la democracia, la institucionalidad y la decencia.

Hubo robos, corrupción, violaciones, borracheras, transfugio, compra de votos y otras cochinadas en el Parlamento pero Choquehuanca, como lo hizo, los 4 años, mantuvo un silencio cobarde y cómplice.

Muchos se preguntan cuándo y con quién comenzó la división del MAS-IPSP. Todos los caminos apuntan al Jilata. Por su odio, envidia y venganza contra Evo al no haber sido elegido candidato presidencial, juró una noche, entre sus fieles, destruir a su hermano indígena que lo tuvo como canciller durante casi todos sus gobiernos.

Choquehuanca fue el primero en mandar a sus perros para ladrar la palabrita “renovación”. Luego le convenció a Lucho para sumarse al Plan Negro de matar política, judicial y moralmente a Evo. Le garantizó a Lucho protección e impunidad con organizaciones sociales compradas y jueces delivery o a la cara para cerrar el Legislativo y poner en marcha la Dictadura Judicial.

Luego vinieron ministros que jamás militaron en el MAS y se jactaron de ser académicos, técnicos y honestos. Prometieron poner fin al ciclo de los indios en el poder.

La traición a Evo comenzó cuando Lucho y David, no lo recibieron en Villazón tras el retorno del exilio obligado en el vecino país. Tampoco, el flamante mandatario agradeció a Evo por haberlo elegido como candidato presidencial del MAS-IPSP. Esta actitud miserable de Lucho fue detestable.

En la vida nunca hay que ser malagradecido. La Pachamama y Dios castigan a los malagradecidos.

Solo como referencia de lo que es ser agradecido. La presidenta de México Claudia Sheinbaum, cuando asumió el mandato le dedicó una tonelada de palabras de gratitud al mandatario saliente López Obrador.

El reciente elegido presidente del Uruguay, Yamandú Orsi, tras haber triunfado en el balotaje el domingo 24 de noviembre, agradeció a Pepe Mujica y a su esposa, la senadora Lucía Topolansky.

Otro comportamiento de los traidores es cuando en marzo del 2021, Arce y Choquehuanca, apoyaron a los candidatos de la oposición y criminalizaron a los postulantes del MAS-IPSP que tenían el aval y coordinación de Evo. Por eso en La Paz se perdieron las alcaldías de la hoyada y del El Alto, además de la gobernación. Lucho, David y los traidores, apoyaron a Copa, Arias y Quispe. Actualmente estos tres son aliados entusiastas del régimen arcista.

Los malditos y canallas, siguieron emborrachados de poder y empezaron a dejar sin empleo a muchos militantes del MAS solo por ser sospechosos de evistas.

Como lo hizo el nazismo de Hitler, ministros y viceministros, que nunca fueron del MÁS, ejecutaron una operación de “limpieza” de evistas.

Pusieron en cargos a gente que pateó, reprimió y escupió a los masistas durante el golpe de Estado de Mesa, Tuto, Quiroga, Camacho, Doria Medina, Añez y otros derechistas y neoliberales.

Ministros, viceministros y diplomáticos que no hicieron campaña electoral para que gane el MAS-IPSP con Lucho y David, en el año 2020, ahora tienen cargos. Muchos de ellos que comieron de la mano de Evo, hoy son como perros rabiosos que todos los días ladran, muerden y vomitan la espuma y la baba del odio, la traición, la maldad y el mal agradecimiento.

Lucho, David, sus ministros, diputados y senadores, durante los últimos cuatro años no gobernaron para mejorar la vida de los bolivianos. Estuvieron ocupados en cómo fusilar a Evo y a los evistas. Son peor que los gobiernos de facto de Banzer, García Meza, Arce Gómez y Añez.

Son unos canallas y malditos como los califica el pueblo. No podrán caminar ni 100 metros por las calles y pueblos porque fueron malévolos con sus propios compañeros.

Con su Dictadura Judicial y Mediática, el régimen traidor metió palo, gases, bala, difamaciones e insultos a sus propios electores. Solo un canalla puede meter a la cárcel al que lo votó para que esté en la Casa Grande del Pueblo.

Son tan soberbios y brutos que creen que el 55% de la votación que recibieron Lucho y David en 2020, es de ellos o es por sus méritos. No se dan cuenta que ese alto porcentaje, fue por Evo y contra el gobierno de facto de la masacradora de Senkata y Sacaba, Jeanine Añez y su banda de delincuentes.

Nadie votó por Castillo, Prada, Lima, Montaño, Alcón, Torrico y otros sinvergüenzas que hoy abusan del poder.

El régimen de Arce es tan maldito, que actualmente ejecuta un bloqueo económico a la región que le dio el 97% de los votos: El Trópico. No solo lo destruye económicamente, sino, usando traidores del departamento de Cochabamba como el ministro de Defensa Novillo y otros chapareños, sataniza, criminaliza y difama a los dirigentes de esa región boliviana.

Con jueces ilegales y serviles, Arce-Choquehuanca, dejaron en la impunidad a golpistas y cómplices de robos y masacres durante la gestión de Añez como Tuto, Mesa, Doria Medina, Negro Arias y otros; eliminaron juicios en contra de prófugos y masacradores de Octubre Negro, Goni Sánchez de Lozada y Carlos Zorro Sánchez Berzaín y sus cómplices como Reyes Villa, que goza de sus millones de dólares en Miami como todos los lacayos del Imperio Gringo.

Con el dinero de las arcas del Estado, es decir los impuestos del pueblo, la dictadura arcista, tapó la boca al 99,99% de los medios de comunicación de Bolivia y por eso reina la Dictadura de la Mentira, Difamación y Odio contra los indígenas y evistas.

No solo hay nuevos ricos entre periodistas, directores de medios, presentadores, comentaristas y falsos analistas, sino que hay una casta de “periodistas” que goza de una vergonzosa impunidad de la palabra. Solo organismos internacionales neutrales podrían detectar la gigante violación al Código de Ética Periodística porque hay un silencio sospechoso de las organizaciones de prensa bolivianas que callan ante la prostitución del “mejor oficio del mundo”.

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