Histórico voto nulo posiciona a la verdadera izquierda
Al Pereyra Tras los comicios presidenciales del domingo 17 de agosto, el voto nulo y blanco lograron un resultado histórico ante la incapacidad, falta de programas políticos por parte de los ocho candidatos en contienda; además, por ser partidos políticos desgastados, desfasados que representaron a la vieja política boliviana. De un total de 7,9 millones de ciudadanos habilitados, 1,2 millones de bolivianos eligieron votar nulo o blanco (20,79%), ubicándose en la tercera posición del conteo nacional, algo nunca visto en la historia de la democracia boliviana. Lamentablemente, los medios de comunicación nacional e internacional han minimizado este resultado. Los candidatos de la derecha que irán al balotaje de octubre próximo, Rodrigo Paz Pereira (Partido Demócrata Cristiano) obtuvieron 1,4 millones de votos (31,33%) y Jorge ‘Tuto’ Quiroga (Alianza Libre), 1,3 millones de votos (27,39%), respectivamente. El descontento de la población, que conforma la Bolivia profunda, con los aspirantes a la presidencia se incrementó antes de las elecciones porque no se sentían representados y consideraron que fueron marginados por no tener un candidato que les brinden esperanza para resolver la incertidumbre que los aquejan. Con un claro programa neoliberal, los ocho postulantes a la Presidencia han omitido problemáticas importantes como la salud, educación, crisis alimentaria en sectores rurales, el desempleo juvenil o la migración interna y externa por razones climáticas y económicas. El electorado que optó por el voto nulo sabía claramente que ninguno de los candidatos aportó nuevas ni significativas propuestas de fondo en sus programas de gobierno para solucionar los problemas económicos, políticos y sociales que aquejan a la población en general. Para entender de fondo el por qué una gran parte de la población boliviana eligió votar nulo fue porque no tenía un candidato que los represente dignamente, puesto que al expresidente Evo Morales se lo inhabilitó de manera ilegal y se tejió sobre su persona una vil campaña de calumnias llenas de mentiras. A esto se suma que muchos opinólogos y analistas políticos de derecha y del gobierno del presidente Luis Arce Catacora no escatimaron esfuerzos y recursos económicos para denigrar la figura política de Morales quitándole incluso la sigla de su partido político que gobernó durante los últimos años. El “error” de Morales fue el haber denunciado, desde el principio de gestión del gobierno de Arce Catacora, diversos actos de corrupción en los que estaban involucrados los hijos del mismísimo presidente de Bolivia. Esto, de hecho, no fue del agrado de Arce Catacora y decidió eliminarlo políticamente a Morales haciendo uso de artimañas con un grupo de jueces de la Suprema Corte de Justicia quienes se habían autoprorrogado en sus funciones pese a que su labor había terminado un año antes de las elecciones. Arce Catacora, quien fue ministro de Economía de Morales, sabía muy bien que si éste se presentaba a las elecciones presidenciales las ganaba ampliamente. Y una vez en el gobierno haría cumplir las leyes y la familia del actual presidente, así como muchos ministros, tendrían que enfrentarse a la justicia y acabarían en prisión por los grandes hechos de corrupción que realizaron utilizando sus influencias políticas. Es una falacia y mentira que se diga que la izquierda perdió en Bolivia por el ego y ansias de poder de Morales por que llamó a votar nulo. Los que piensan así, desconocen las verdaderas causas que motivaron a apostar por el voto nulo. Los evistas consideran que su líder es aún un factor determinante, y han asegurado que ni siquiera la suma de los principales líderes opositores iguala su respaldo. Los que realmente dañaron a la izquierda boliviana son los denominados “Triple A”: Arce (Luis), Andrónico (Rodríguez) y Álvaro (García Linera, exvicepresidente), porque fueron ellos quienes traicionaron a Morales por megalómanos y por sus apetitos personales. La campaña oscura que se cierne contra la figura de Morales no es de ahora, viene de hace mucho tiempo. La derecha recalcitrante, la centro derecha, los racistas, los falsos izquierdistas nunca dejaron de desprestigiar al exjefe de Estado. La verdadera izquierda boliviana, que está encabezada por Morales, entra en un periodo de reflexión y autocrítica con la vista puesta en las elecciones subnacionales, previstas para el año próximo, en las que deberá presentarse con la finalidad de recuperar lo que se ha perdido por causa del “Lawfare” (persecución judicial) que se hizo contra el expresidente del Estado Plurinacional de Bolivia.
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