Al Pereyra
A pocos días para las elecciones presidenciales, el voto nulo y blanco van “in crescendo”, según las últimas encuestas publicadas, ante la incapacidad, falta de programas políticos y desprecio hacia el electorado por parte de los ocho candidatos en contienda y del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que, con media docena de ampliaciones de plazo, buscaron que partidos políticos desgastados y desfasados vuelvan a participar en una lid electoral.
Los candidatos Jorge “Tuto” Quiroga (Alianza Libre), Samuel Doria Medina (Alianza Unidad), y Manfred Reyes Villa (Autonomía para Bolivia APB – Súmate), Andrónico Rodríguez (Alianza Popular), Eduardo del Castillo (MAS), Jhonny Fernández (Alianza Fuerza del Pueblo), Rodrigo Paz Pereira (Partido Demócrata Cristiano) y Pavel Aracena (Alianza Libertad y Progreso ADN), no aportaron nuevas ni significativas propuestas de fondo en sus programas de gobierno sobre aspectos económicos, políticos y sociales.
El descontento de la población, que conforma la Bolivia Profunda, con los actuales candidatos se ha incrementado en las últimas semanas porque no se sienten representados y consideran que han sido marginados por no tener un candidato que les brinden esperanza para resolver la incertidumbre que los aquejan. Con un claro programa neoliberal, los ocho postulantes a la Presidencia han omitido problemáticas importantes como la salud, educación, crisis alimentaria en sectores rurales, el desempleo juvenil o la migración interna y externa por razones climáticas y económicas.
La última encuesta de intención de voto elaborada por Ipsos-Ciesmori para Unitel emitida la noche del domingo muestra un estrecho empate entre Doria Medina con un 21,2%, seguido por Tuto Quiroga con un 20,0%. El tercer lugar es para Paz Pereira, con un 8,3%; seguido de Reyes Villa con un 7,7% y Rodríguez con un 5,5%. Luego aparecen Fernández con un 2%, Del Castillo con un 1,5%, Pavel Aracena con un 0,5%.
Esta encuestadora mostró que el voto residual se distribuye en nulos (14,6%), indecisos (13,3%) y blancos (5,2%). En la primera encuesta presentada el 1 de junio la intención de voto nulo y blanco llegó al 17 %. El 13 de julio, la segunda encuesta mostró que los votos nulo y blanco sumaban el 20,7 %, mientras que dos semanas después el resultado de los mismos factores, para la tercera encuesta, fue del 21,7 %, es decir un punto porcentual más, lo que marcó una tendencia hacia arriba hasta el 30 de julio.
En tanto, la Red Uno también presentó su última encuesta a escala nacional a través de la empresa Captura Consulting en la que Doria Medina lleva la intención del voto con un 21,6%. Seguido de Tuto Quiroga con el 20%; Reyes Villa con el 9,7% obtiene el tercer lugar; mientras que Rodríguez y Rodrigo Paz se colocan en el cuarto y quinto lugar con el 7,2% y 6,4%, respectivamente. En el sexto lugar se ubican, empatados con el 2,0%, Del Castillo y Fernández. Pavel Aracena obtiene un pírrico 0,7%
La encuesta de Captura Consulting dio a los votos blancos 5%; los nulos 10,6%; y los indecisos, 14,4%; sumando un total de 30%.
El expresidente Evo Morales, al no poder postularse como candidato a la Presidencia por no tener partido y por una inhabilitación ilegal y amañada, llamó a sus seguidores y a todo el país a votar nulo en rechazo a la derecha y al Gobierno de Luis Arce Catacora. Los evistas consideran que su líder es aún un factor determinante, y han asegurado que ni siquiera la suma de los principales líderes opositores iguala su respaldo.
El expresidente Morales recalcó que el “voto nulo no sólo es legal y legítimo, sino una expresión de rechazo del pueblo a unas elecciones amañadas, que margina a los movimientos indígenas y sociales y al pueblo, y sólo favorece a los candidatos de derecha”, quienes, junto al gobierno de Arce Catacora, inhabilitaron a partidos políticos que respaldaban su candidatura.
El voto nulo está establecido en la normativa boliviana, por eso los jurados electorales tienen la posibilidad de registrarlo. La Ley 026 de Régimen Electoral contempla tres tipos de votos: el válido, que es la marca por una candidatura y que es el único que suma al cómputo para la definición de los ganadores; el voto blanco, que es la papeleta devuelta sin marcas ni daños, y el voto nulo, que presenta marcas en más de una casilla para el mismo cargo, en otras partes de la papeleta, tiene incluso cortes u otras averías.
La Constitución Política del Estado (CPE) establece que la candidatura elegida para la Presidencia será por más del 50 % de los votos válidos o con un mínimo del 40 % de los mismos votos, y con una diferencia de 10 puntos con la segunda candidatura. Según la norma vigente, los votos nulos y blancos no ingresan en los votos válidos, y solo son considerados para fines estadísticos de los votos emitidos en un proceso electoral. En caso de que los votos nulos y blancos sumen la mayoría del proceso, la elección de los nuevos dignatarios se realizará con base en los votos válidos, aunque hayan obtenido minoría.
Lo cierto es que, tras los comicios generales, los principales medios de la prensa nacional e internacional abrirán sus ediciones con titulares que indican que en Bolivia ganó el voto nulo, porque se rechaza a los políticos neoliberales, reciclados, falsos izquierdistas y a los partidos de derecha.
