Cultura

Murió a los 104 años Edgar Morin, uno de los grandes filósofos de Francia

Página 12 El intelectual francés Edgar Morin, que luchó en la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial y dedicó su vida a fomentar el pensamiento crítico y combatir la intolerancia, murió a los 104 años, dejando una obra prolífica y heteróclita que mezcla historia, filosofía, ciencia y sociología. Su muerte, ocurrida el viernes, fue confirmada por su esposa, Sabah Abouessalam Morin. “Edgar Morin era el humanismo hecho persona. Con su benevolencia y su curiosidad no dejó nunca de iluminarnos. Pensamiento complejo, vida fecunda, espíritu universal”, escribió el presidente Emmanuel Macron en un mensaje de condolencias a sus allegados. Hijo de inmigrantes judíos laicos, se formó como sociólogo, pero prefería definirse como un “humanólogo” que fusionaba elementos de filosofía, psicología, etnografía y biología para intentar comprender la naturaleza de la humanidad. Fuera de Francia era conocido como el inventor del llamado ‘cinéma vérité’ por su documental de 1961, realizado junto al cineasta Jean Rouch, Chronique d’un été (“Crónica de un verano”), que retrataba la vida de jóvenes parisinos corrientes. A la pregunta de “¿es usted feliz?”, surgían conversaciones en bruto sobre cuestiones de clase, raza y colonialismo. Un método que revolucionó la técnica del documental, en su época. Pero para los franceses, Morin fue, ante todo, una guía intelectual que con su enfoque multidisciplinario abordaba las grandes preguntas de su tiempo. “¿Qué significa ser humano? ¿Qué es la globalización? ¿Qué es la vida? Estas preguntas nos exigen conectar conocimientos que actualmente están dispersos en distintos campos de investigación”, explicó en 2020 a la cadena TV5 Monde. Pasados los cien años de edad seguía participando en el debate público, compartiendo sus reflexiones con sus 220 mil seguidores en X sobre temas como las olas de calor o la guerra en Ucrania. “Hasta sus últimos días, Edgar Morin permaneció atento al mundo, a los demás y a los grandes retos humanos que alimentaron su pensamiento”, indicó su esposa, también socióloga. “Hoy, el vacío que deja es inmenso. Pero su valentía, su fidelidad a las personas y a las ideas, su exigencia moral y su esperanza siguen acompañándonos”, añadió. Doctor honoris causa por 38 universidades extranjeras, incluyendo de México, Brasil, Colombia, Chile y España, escribió unos cuarenta libros traducidos a varias lenguas. En castellano se publicaron, entre otros, sus obras, Introducción al pensamiento complejo, El método, Lecciones de la historia y La mente bien ordenada. Expulsado del Partido Comunista “Cuanto más conocemos al ser humano, menos lo comprendemos. Las disociaciones entre disciplinas lo fragmentan, lo despojan de vida, de carne, de complejidad, y ciertas ciencias supuestamente humanas llegan incluso a vaciar la noción de hombre” escribió Morin en El método, considerada una de sus obras más importantes. Edgar Nahoum nació el 8 de julio de 1921 en París, hijo único de una familia judía sefardí originaria de la ciudad griega de Tesalónica que había emigrado a la capital francesa. A los diez años, su madre murió, un hecho que su familia intentó ocultarle durante semanas y que él describió décadas después como su “Hiroshima personal”. En 1941 se unió al Partido Comunista y se incorporó a la Resistencia con el seudónimo de Morin. Inicialmente defendió una resistencia pacífica contra los nazis, algo que más tarde consideró uno de sus dos grandes errores de juicio, junto a su apoyo inicial a Stalin. En 1959 publicó Autocrítica, un libro en el cual relataba su expulsión del PCF, partido del que había sido uno de sus dirigentes. También fue uno de los fundadores del comité de intelectuales contra la guerra de Argelia. A partir de los años 1970, comenzó a advertir sobre los peligros del crecimiento económico descontrolado y también fue crítico con el trato de Israel a los palestinos. En 2002 fue coautor de un artículo que afirmaba: “Los judíos, que fueron víctimas de un orden implacable, imponen su implacable orden a los palestinos”. Estas palabras le valieron una denuncia por antisemitismo de dos asociaciones. Morin ganó en casación, la más alta instancia jurisdiccional francesa. Publicó decenas de libros, el último en 2025, con advertencias sobre el cambio climático o el auge del nacionalismo. En una entrevista con la radio francesa en 2021, lamentó la “ausencia de conciencia de que estamos caminando hacia el abismo”, pero añadió que no era “fatalista”.

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Arqueólogos hallan 260 tumbas gigantes en el Sáhara

DW Actualidad Dentro de uno de los paisajes más inhóspitos del planeta, entre el río Nilo y el mar Rojo, un equipo internacional de arqueólogos acaba de arrojar nueva luz sobre un capítulo poco conocido de la prehistoria africana. Y lo hizo sin excavar una sola piedra. Durante seis meses, los investigadores peinaron imágenes satelitales de Google Earth y otros proveedores para explorar, a distancia, el desierto de Atbai, en el este de Sudán. Con la guerra civil haciendo imposible cualquier trabajo arqueológico sobre el terreno, el equipo tuvo que investigar desde la pantalla de un ordenador. Aun así, logró identificar 260 complejos funerarios hasta ahora desconocidos repartidos a lo largo de casi 1.000 kilómetros por distintas zonas del desierto oriental sudanés. El hallazgo, publicado en African Archaeological Review, apunta así a la existencia de una amplia tradición funeraria compartida por comunidades nómadas que habitaron en el Sáhara mucho antes de que los faraones levantaran sus pirámides. 260 tumbas olvidadas en el desierto de Sudán Lo que los arqueólogos encontraron una y otra vez, según describen en The Conversation, eran «grandes fosas comunes circulares llenas de huesos de personas y animales, a menudo dispuestos cuidadosamente alrededor de una persona clave en el centro». Algunas de estas estructuras son verdaderamente colosales: alcanzan hasta 80 metros de diámetro y están rodeadas por enormes muros circulares de piedra. En su interior aparecieron restos humanos junto a vacas, ovejas y cabras, lo que podría reflejar la importancia económica y simbólica que el ganado tenía para estas comunidades. Construidos probablemente entre el 4000 y el 3000 a.C., estos monumentos –conocidos por los especialistas como «enterramientos en recinto»– no eran casos aislados perdidos en el desierto. Antes de este estudio apenas se conocían una veintena de yacimientos similares en toda la región. Así, como explican los autores en The Conversation, lo que durante años parecían hallazgos aislados empieza ahora a perfilarse como parte de una tradición funeraria mucho más amplia compartida por comunidades nómadas del desierto. Pastores del Sáhara con una identidad propia ¿Quiénes eran estas personas? Según estiman los investigadores, pastores nómadas del Sáhara, que poco o nada tenían que ver con sus contemporáneos egipcios, agricultores y urbanitas. La cerámica y las dataciones por radiocarbono de los pocos monumentos excavados –entre ellos, un complejo funerario en Wadi Khashab cuya secuencia de enterramientos fue analizada por investigadores polacos, según Gizmodo– apuntan a comunidades con rasgos culturales diferenciados respecto a los grupos del valle del Nilo. Y, lejos de ser grupos dispersos y desorganizados, estos pueblos parecen haber desarrollado estructuras sociales relativamente complejas. «Estos recintos funerarios nos revelan que incluso los nómadas dispersos eran un pueblo extremadamente bien organizado y con una gran capacidad de adaptación», escriben los autores del estudio. Posibles diferencias de estatus antes de los faraones Algunos de los recintos ofrecen pistas fascinantes sobre cómo se organizaban internamente estas comunidades. En varios casos, los enterramientos secundarios aparecen distribuidos en círculos alrededor de una persona central, posiblemente un jefe o una figura de gran prestigio dentro del grupo. Este tipo de disposición funeraria resulta especialmente interesante porque los arqueólogos llevan décadas intentando determinar en qué momento las sociedades nómadas del Sáhara comenzaron a desarrollar diferencias de estatus más marcadas. Y estos monumentos, construidos durante el cuarto milenio a.C., podrían contener parte de la respuesta. Aunque todavía estaban muy lejos de las rígidas jerarquías que siglos más tarde caracterizarían a los grandes reinos del Nilo, las tumbas sugieren que algunas personas empezaban a ocupar posiciones especiales dentro de la comunidad. Esa importancia social parecía extenderse incluso a la muerte: poseer grandes rebaños en un desierto cada vez más árido pudo haber sido una poderosa señal de riqueza y prestigio. El lento fin del Sáhara verde El clima también es una pieza inseparable de esta historia. Estos pueblos nómadas vivieron durante el llamado «período húmedo africano», una época en la que el Sáhara era mucho más verde y habitable que hoy. Pero alrededor del 5000 a.C., el clima comenzó a cambiar gradualmente: el monzón africano retrocedió, las lluvias disminuyeron y los pastos empezaron a desaparecer. No es casualidad entonces que la mayoría de estos monumentos funerarios se encuentren cerca de antiguos abrevaderos, cauces secos y lechos de lagos efímeros. La historia de estas comunidades es, en el fondo, la historia de comunidades que tuvieron que adaptarse a un paisaje cada vez más árido. Durante siglos lograron adaptarse a un mundo que literalmente se secaba bajo sus pies. Hasta que las condiciones del desierto terminaron transformando por completo su forma de vida. Lo que ocurrió después sigue siendo un misterio. Tal vez migraron hacia el sur. Tal vez terminaron integrándose en las poblaciones del valle del Nilo. Pero sus monumentos permanecieron allí mucho después de su desaparición. Miles de años más tarde, otros grupos nómadas reutilizaron algunos de estos recintos como lugares de enterramiento, en ocasiones casi cuatro milenios después de su construcción original. Saqueos y guerra amenazan el patrimonio arqueológico Ahora, sin embargo, esa extraordinaria supervivencia corre peligro. El estudio –realizado por investigadores de la Universidad Macquarie, la unidad francesa HiSoMA y la Academia Polaca de Ciencias– tuvo que desarrollarse en gran parte mediante imágenes satelitales debido a la situación de seguridad en Sudán. Y el mismo conflicto está acelerando la destrucción del pasado. Como reportó Gizmodo, la fiebre del oro que se extiende por el Desierto Oriental ha traído minería ilegal, saqueos y vandalismo. Según los investigadores, al menos 12 de las estructuras ya han sufrido daños. Monumentos que sobrevivieron miles de años al viento, la arena y el abandono podrían desaparecer ahora en cuestión de días.

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Investigan como crimen de lesa humanidad una matanza indígena de 1933

Página 12 Las matanzas de pueblos originarios ejecutadas por el Estado con complicidad civil a comienzos del siglo XX vuelven al estrado. Con carácter de crimen de lesa humanidad. Así lo enuncia la Fiscalía Federal de Resistencia, que investiga lo ocurrido en 1933, en El Zapallar, cuando se produjo en el Territorio Nacional del Chaco una sequía extrema. Fue entonces cuando, en una búsqueda desesperada de trabajo y comida, unas trescientas personas de la etnia moqoit salieron de la Reducción Napalpí hacia El Zapallar (hoy localidad de General San Martín). Les habían dicho que “allá había trabajo”. Se estaba construyendo la red ferroviaria y los moqoit se animaron a migrar. Pero al llegar, en lugar de una mejor vida se encontraron con las balas de la policía que, acompañada por grupos civiles, disparó a mansalva. Unas cincuenta personas, entre ellas niños, mujeres y ancianos murieron ese día. Otros se ahogaron tratando de escapar cruzando el Río de Oro a orillas del cual habían establecido campamento. Hubo ancianos que murieron de hambre de regreso a Napalpí. Hubo niños que nunca fueron encontrados por sus familias, los perdieron en la huida. Así lo cuentan los descendientes de quienes sobrevivieron a esta balacera conocida como la “Masacre de El Zapallar”. Sus voces, patrimonio de la memoria oral del pueblo moqoit, fueron resignificadas en una audiencia realizada recientemente en la Biblioteca Cervantes de la localidad de San Bernado. El marco es la investigación impulsada por la Fiscalía. La audiencia de testimonios Llovía el día de la audiencia. Pero llegaron. Y ante el fiscal general Federico Carniel y el auxiliar fiscal Diego Vigay declararon Sixto Lalecori, Alfredo Salteño, Juan Carlos Martínez, Florencio Ruiz, Gustavo Casares, Francisco Rojas, Anselmo Córdoba, Ruben Salteño, Abelino Oliva, Mario Tomas y Héctor José. Los once ancianos moqoit aportaron datos de cómo ocurrió la masacre, de acuerdo con el relato oral de sus abuelas y abuelos. Llegaron desde distintas localidades y parajes cercanos a San Bernado, una localidad equidistante de los lugares donde residen. “Donde ocurrió esta masacre ya no hay comunidades moqoit, el pueblo moqoit migró al norte después de las masacres”, explica a Página/12 Diego Vigay. El fiscal Vigay se refiere a la masacre de El Zapallar, y a la que antecede: Napalpí, 1924. De hecho, muchos migrantes eran sobrevivientes de Napalpí. Entre ellos el cacique Luis Durán, quien encabezó la marcha en septiembre del ‘33. En el trayecto de unos cien kilómetros se sumaron pequeños contingentes moqoit de Charata, Quitilipi y Sáenz Peña. En El Zapallar establecieron campamento. Relatos recuperados “Había una hambruna generalizada y convencieron a los caciques que había un lugar para trabajar en la zona de El Zapallar”, explica en la audiencia el docente bilingüe Juan Carlos Martínez. Así lo escuchó de Ramona Pérez, la madre de su padre. Su abuela “tenía 7 u 8 años cuando fue la masacre”. “La gente se rebuscaba por la marisca –detalla Héctor José– con la caza en el campo de tatú y liebre, y con la recolección de miel de abeja”, cuando no había seca, como ese año. Él conoce lo que le contaron su abuelo Luis Salteño y su tío Enrique José. “Había un cacique Duran –recuerda–. Él dijo que había alimentos en El Zapallar”. “Era líder Luis Duran”, aporta Salteño Alfredo, a quien su abuelo Pedro Balquinta le contó la historia. “Todos estaban inquietos por la falta de trabajo. Llegó una persona y dijo por qué no vamos a un lugar donde haya trabajo. Cada noche se reunían, y aceptaron la propuesta de buscar trabajo”. Sixto Lalecori cuenta que “se organizaron porque no había trabajo. El que encabezaba el grupo se llamaba Duran. Se reunieron la noche anterior y cada uno aportaba algo de miel, animalitos cazados, eran el alimento que tenían”. Él conoció el relato por su mamá Justina Lalecori y sus abuelos, Enrique Lalecori y Bartolina Miño. “Duran era sobreviviente de Napalpí –completa Alfredo–, se escapó al monte y sobrevivió. Según contaba su abuelo Pedro Balquinta, “en agosto de 1933 salieron y llegaron a un pueblito que se llamaba El Zapallar”. “Antes de llegar –continúa Lalecori–se dividieron en grupos para ver si eran bien recibidos. Había mujeres, niños. El primer grupo fue recibido por la autoridad del Estado, la policía, por disparos de armas de fuego. Los que pudieron escaparse fueron los que sobrevivieron. Murieron mujeres y niños porque no tenían experiencia para escaparse. Algunas familias no tenían la experiencia de la masacre de 1924, mi familia sí tenía y eso los ayudó. Los demás ignoraban lo que les podía pasar”. “La masacre fue cerca de un río”, apunta José. Alfredo agrega: “Pensaron que los moqoit vinieron a pelear. Fueron los militares a sangre fría. Y asesinaron a todos niños, mujeres y hombres”.

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Encuentran pintura robada por nazis en la casa de los descendientes de un líder holandés de las SS

BBC News Un cuadro robado a un coleccionista de arte judío por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial ha sido encontrado en la casa de los descendientes de un notorio colaborador holandés de las SS, según informó un detective de arte. Se cree que el Portrait of a Young Girl o Retrato de una joven, del artista neerlandés Toon Kelder, estuvo colgado durante décadas en la casa de la familia de Hendrik Seyffardt, dijo Arthur Brand. Había pertenecido al coleccionista de arte judío Jacques Goudstikker, quien murió mientras huía de la invasión nazi de los Países Bajos en 1940, dejando atrás una colección de más de 1.000 pinturas. El caso fue puesto en conocimiento de Brand por un hombre que le dijo que era descendiente de Seyffardt y que estaba «asqueado» al descubrir que su familia había conservado la obra durante años. Seyffardt fue un general neerlandés que estuvo al mando de una unidad de voluntarios de las Waffen-SS en el frente oriental antes de ser asesinado por miembros de la resistencia en 1943. Poco después de descubrir que era pariente del colaborador nazi, el hombre se dirigió a su abuela para preguntarle por la historia del cuadro. Se dice que ella le contó que lo habían comprado durante la Segunda Guerra Mundial y que se trataba de «arte judío saqueado, robado a Goudstikker. Es invendible. No se lo digas a nadie». La familia, que cambió de apellido al final de la guerra, ha admitido estar en posesión del cuadro, pero ha negado conocer su verdadero origen, según una declaración a los medios de comunicación holandeses. Tras conocer la historia del cuadro, el familiar se puso en contacto con Brand a través de un intermediario, convencido de que la única forma de que fuera devuelto era hacer pública la historia. El familiar declaró al diario neerlandés De Telegraaf: «Me siento avergonzado. El cuadro debería ser devuelto a los herederos de Goudstikker». En una declaración al mismo periódico, su abuela dijo: «Me lo regaló mi madre». «Ahora que me lo plantean así, entiendo que los herederos de Goudstikker quieran recuperar el cuadro. No lo sabía». Saqueada y subastada Brand Al ser informado de la existencia del cuadro, Brand inició su propia investigación. Descubrió que el cuadro tenía una etiqueta en el reverso y el número 92 grabado en el marco. Brand investigó entonces los archivos de una subasta de 1940 en la que se vendió gran parte de la colección saqueada de Goudstikker y descubrió una obra con el número 92 titulada «Retrato de una joven», de Toon Kelder. Brand cree que el cuadro fue saqueado por Hermann Göring, una de las figuras más poderosas del Partido Nazi, cuando Goudstikker huyó a Gran Bretaña en 1940. Según Brand, posteriormente se vendió a Seyffardt en una subasta antes de pasar a manos de su descendiente. Tras iniciar su investigación, Brand se puso en contacto con los abogados de los herederos de Goudstikker, quienes, según él, confirmaron que el coleccionista había sido propietario anteriormente de seis cuadros de Toon Kelder. Añadió que los abogados también le confirmaron que estos cuadros se habían incluido en la subasta de 1940 en la que Brand cree que se vendió el «Retrato de una joven». Brand declaró a la BBC que el hallazgo era «asombroso» y lo describió como «el caso más extraño de toda mi carrera». «Ya he recuperado obras de arte saqueadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, entre ellas piezas del Louvre, de la Colección Real Neerlandesa y de numerosos museos», afirmó. «Pero descubrir un cuadro de la famosa colección Goudstikker, en posesión de los herederos de un notorio y famoso general holandés de las Waffen-SS, realmente supera todo lo demás». Añadió: «Durante décadas, la familia, que por supuesto no tiene ninguna culpa personal por los propios crímenes de Seyffardt, tuvo la oportunidad de hacer lo correcto y devolver este cuadro. Decidieron no hacerlo». Este hallazgo guarda similitudes con un caso anterior en el que una obra maestra italiana sustraída de la colección Goudstikker por los nazis apareció en la página web de una agencia inmobiliaria que vendía una casa en Argentina. Una foto mostraba el retrato de una dama, obra de Giuseppe Ghislandi, colgado sobre un sofá en el interior de una propiedad cerca de Buenos Aires, que en su día fue propiedad de un alto cargo nazi que se trasladó a Sudamérica tras la Segunda Guerra Mundial. El descubrimiento dio lugar a una redada policial en la propiedad, pero, al parecer, el cuadro ya había sido retirado y trasladado cuando llegaron las autoridades.

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El escritor Leonardo Padura y la realidad cubana como alimento de la literatura

CNN Español La primera vez que Leonardo Padura visitó la Feria del Libro de Argentina no tenía dinero para comprarse todos los libros que quería. Hoy, más de veinte años después, el reconocido escritor cubano podría llenar sus valijas sin restricciones. Pero no. Prefiere volver con algo más urgente: pan. “La realidad de Cuba no toca la puerta. Abre y entra”, dice casi sin metáfora. Y entonces, la escena se vuelve más íntima. Su madre, de 98 años, desayuna pan todas las mañanas, salvo cuando la panadería del barrio se queda sin electricidad. “Yo le llevo varias barras de pan lactal. Eso se congela, mi hermano lo saca y le prepara su sándwich, para que por la mañana pueda desayunar su pancito con queso, con mantequilla, y su vaso de leche”. Una rutina mínima que, sin embargo, condensa una lucha diaria de la que, admite, es muy difícil escapar. En el medio de su gira por distintos países de la región, Padura presentó su obra más reciente “Morir en la arena”, basada en un hecho real: un parricidio ocurrido en una familia cercana. La historia sigue a Rodolfo, marcado por la muerte de su padre a manos de su hermano Geni, quien, tras años en prisión, está a punto de recuperar su libertad. Pero más que un crimen, la novela explora lo que queda después: la redención y el perdón. “Quería escribir de ese destino lamentable y doloroso de una generación en Cuba, mi generación”, cuenta. Hombres y mujeres de entre 60 y 70 años que, según el escritor, están más vulnerables que nunca: “Incluso diría que son pobres, con unas jubilaciones que no les alcanzan para vivir”. A partir de su novela, en entrevista con CNN, el autor reflexiona sobre la crisis energética que enfrenta Cuba desde hace tiempo, la censura a sus libros y las sensaciones que le genera escuchar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decir públicamente que “Cuba es la siguieter”. Vivir y escribir en Cuba A los 70 años, Leonardo Padura sigue eligiendo Cuba para vivir. En la misma casa donde nació. Y lo hace a pesar de todo: a pesar de que sus últimos seis libros no se publicaron en la isla, a pesar de no existir públicamente en la televisión, ni ser entrevistado ni salir en los periódicos. Entre la persona y el escritor, parece, hay un equilibrio delicado. Porque como autor, la realidad cubana es su alimento: “Ahí están todos los códigos, todos los elementos que me pueden provocar una cascada de reacciones, los que convierten una idea en un desarrollo posiblemente novelesco”. Parte del problema editorial en Cuba es material: la falta de papel, que Padura incluso ficcionaliza a través de uno de sus personajes, Raymundo Fumero, escritor también como él. Pero la otra dimensión, menos visible y más decisiva, es qué se publica y qué no. “Dicen que no hay papel, pero tampoco hay voluntad. Puedes escribir una novela y que la editorial te diga que no la va a publicar por razones políticas o ideológicas”, señala. Frente a ese límite, los lectores encuentran sus propios circuitos: copias digitales, archivos que circulan de mano en mano, textos leídos en teléfonos o tabletas. “Ese lector que busca lo que quiere leer está ejerciendo un acto de libertad”, afirma. Padura insiste en que no escribe para hacer política, pero tampoco la esquiva. Sus historias, dice, no son panfletos, aunque se presten a múltiples lecturas: “Reflejando la vida de la sociedad, a partir de ahí, están las lecturas políticas”. Y allí, en ese punto de tensión entre lo que se cuenta y lo que se interpreta, es donde su literatura encuentra su lugar. O, mejor dicho, su estrategia literaria, como él mismo la define. “Esta novela puede tener muchas lecturas políticas sin que sea una novela en la que yo le entregue al lector un panfleto político”, concluye. Entre el cambio y sus límites Padura lo tiene claro y lo dice sin rodeos: “Cuba necesita cambios”. Pero también marca un límite claro sobre cómo deberían producirse. Frente a las declaraciones de Donald Trump, que llegó a afirmar que “Cuba es la siguiente”, al destacar acciones militares de EE.UU. en Venezuela e Irán, el escritor responde con escepticismo y preocupación. “Una operación militar puede tener consecuencias muy diversas y muy impredecibles, y pueden ser también muy dolorosas”, advierte. Y cuestiona el tono: esas palabras, sostiene, suenan a “manual de conquistador del siglo XVI”. Para Padura, el punto no es si Cuba debe cambiar, sino quién impulsa ese cambio y para quién. “No sé si hay derecho de que un gobierno le diga al otro cómo tiene que actuar”, plantea. Y vuelve sobre una idea central: las transformaciones deben responder a las necesidades de los cubanos, no a la presión externa. En ese contexto, evita hacer pronósticos, pero se plantea una pregunta existencial: “¿Cuánto tiempo podría Cuba soportar esta situación?” Aunque reconoce que no tiene una respuesta, sí tiene claro el impacto de la crisis: “Mientras más se extienda, más va a sufrir la gente”. La vida cotidiana en la isla es la materia prima de su conclusión: apagones prolongados, barrios enteros sin agua durante días, medicamentos que no se consiguen, algunos ejemplos en los que se apoya el autor. “Eso genera sufrimiento, no hay otra manera de expresarlo”, admite. —¿Y qué Cuba le gustaría, a usted, dejarle a esa nueva generación que está naciendo y creciendo? —Yo siempre digo que la Cuba del futuro va a ser mejor y posible, cuando un médico cubano pueda vivir dignamente de su salario. Y en esa imagen, la de un médico que puede vivir de su salario, Padura resume algo más que un deseo: traza el límite entre la Cuba que es y la que podría ser.

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The Rolling Stones lanzará un nuevo álbum el 10 de julio

DW Actualidad The Rolling Stones anunció este martes (05.05.2026) que su nuevo álbum de estudio Foreign Tongues saldrá a la venta el próximo 10 de julio y que el nuevo sencillo In The Stars ya está disponible en línea. La banda británica formada en 1962 agregó en un breve comunicado que el nuevo disco está «arraigado en el blues, el country y el rock». Se trata de su primer trabajo de estudio desde Hackney Diamonds (2023), con el que la agrupación regresó a la actividad discográfica tras varios años de silencio y con el que fue reconocida con un Grammy. Una de las bandas más populares en la historia del rock Por el momento, The Rolling Stones no ha detallado si el nuevo lanzamiento vendrá acompañado de una gira internacional. El pasado sábado, reveló el título de este nuevo disco tras varios meses de avances y mensajes enigmáticos en redes sociales. El grupo tiene previsto presentar el lanzamiento este martes en un evento en Nueva York, donde se prevé que ofrezcan nuevos detalles sobre el álbum. Formados en Londres en 1962, The Rolling Stones sigue siendo una de las bandas más influyentes y exitosas de la historia del rock, con himnos como (I Can’t Get No) Satisfaction, Paint It Black y Start Me Up, además de 14 álbumes número uno y ocho sencillos en lo más alto de las listas en Reino Unido. 

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Desentierran en Egipto una enorme estatua del faraón «más importante de todos los tiempos»

Rusia Today Un grupo de arqueólogos egipcios descubrieron en la ciudad de Husseiniyah, en el delta del Nilo de Egipto, una enorme estatua de Ramsés II, considerado como «El rey de reyes» y «El faraón más importante de todos los tiempos» por haber gobernado durante más de seis décadas. Según reportes de prensa, el hallazgo se produjo en un complejo de templos ubicados en Tell Nabasha, lo que para los expertos significa que ese lugar era de suma importancia durante el imperio egipcio y da luz sobre su relevancia histórica. «Esta es una de las piezas importantes de evidencia arqueológica que pone de relieve los fenómenos de actividad religiosa y real en la región del Delta Oriental», expresó el doctor Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. Aunque la escultura está dañada y solo tiene su mitad inferior, los arqueólogos señalan que los elementos que se conservan poseen importantes características artísticas y reales. Según sus análisis, la obra completa pudo llegar a pesar entre 5 y 6 toneladas y medía cerca de 2,2 metros de altura. Mohamed Abdel-Badie, jefe del sector de antigüedades egipcias del consejo, dijo que los primeros análisis apuntan a que la estatua llegó a ese sitio trasladada en la antigüedad desde la ciudad de Ber-Ramsés. Los expertos suponen que la escultura fue reutilizada dentro de un complejo religioso. Además, consideran que el objeto pudo haber formado parte de una tríada —un grupo de tres estatuas— similar a obras similares encontradas en otros sitios arqueológicos de las provincias orientales de Egipto. De momento, la escultura fue llevada a un depósito en el museo de San El-Hagar donde será conservada y restaurada de forma detallada bajo «los más altos estándares científicos». Ramsés II, es referenciado como el faraón más poderoso y célebre del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto, que vivió entre 1303 antes de Cristo (a.C.) y 1213 a.C. Conocido como ‘Ramsés el Grande’, fue el tercer faraón de la Dinastía XIX. Llegó al trono a los 25 años y gobernó durante 66 años. Destacó como estratega militar y prolífico constructor de ciudades y monumentos que aún perduran.

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EE.UU. e Israel destruyeron 149 inmuebles históricos y museos en sus ataques a Irán

Telesur La agresión militar de Estados Unidos e Israel ha tenido un fuerte impacto en la cultura iraní, con la destrucción de 149 inmuebles históricos y museos en al menos 20 provincias del país, según confirmó el Ministerio de Patrimonio Cultural, Turismo y Artesanía de Irán. Entre los daños se encuentran 27 estructuras históricas y 54 museos, incluyendo cinco sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Las provincias más afectadas fueron Teherán, Isfahán y Kurdistán, que registraron 70, 27 y 13 monumentos dañados en forma respectiva. El portavoz del Ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baqaei, denunció en su cuenta de X que “Estados Unidos e Israel arrasaron una histórica sinagoga Rafieinia en el corazón de Teherán y profanaron rollos de la Torá”. Además de los centros culturales, fueron atacadas instituciones científicas y educativas, como el Instituto de Investigación Espacial, el Instituto de Sistemas Satelitales, el Instituto de Transporte Espacial Avanzado y el Centro Espacial Mahdasht. También resultaron dañados equipos de control terrestre en el Observatorio Jayam y unas 30 estaciones transmisoras de la Radiotelevisión de Irán. El representante iraní ante la ONU, Amir Said Iravani, envió cartas al secretario general y al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas denunciando que ambos países atacaron de manera deliberada centros civiles, médicos y científicos, calificando estos hechos como actos de terrorismo contra la población. Como respuesta, Irán lanzó cien oleadas de ataques estratégicos contra objetivos estadounidenses, asegurando que se cumplieron los objetivos militares previstos. La guerra inició el 28 de febrero pasado con el asesinato del ayatolá Seyed Ali Jamenei junto a varios altos mandos militares. Posteriormente, la ofensiva se amplió hacia zonas civiles, generando una ola de destrucción que dejó más de tres mil víctimas mortales en todo el país.

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Murió Adolfo Aristarain, emblemático cineasta argentino y director de “Un lugar en el mundo”

Página 12 El cineasta argentino Adolfo Aristarain falleció este domingo en Buenos Aires a los 82 años, según informó la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Su muerte marca el cierre de una trayectoria clave para el cine en español, tanto en Argentina como en España, donde desarrolló parte de su carrera. Director de películas como Un lugar en el mundo y Lugares comunes, Aristarain fue reconocido con dos Premios Goya y distinguido con la Medalla de Oro de la Academia de Cine en 2024, convirtiéndose en el primer realizador argentino en recibir ese reconocimiento. La filmografía de Aristarain se consolidó como una de las más influyentes de las últimas décadas. La Academia de Cine española lo definió como “un creador clave para las filmografías argentina y española”, destacando su capacidad para construir relatos atravesados por la experiencia, la sensibilidad y una mirada personal sobre los vínculos humanos. “Devoto de John Ford y de Alfred Hitchcock, Aristarain (Buenos Aires, 1943) ha contado historias vitalistas, evocadoras, sensibles, brillantes con la cara de Federico Luppi, José Sacristán, Mercedes Sampietro, Eusebio Poncela, Aitana Sánchez-Gijón, Cecilia Roth, Juan Diego Botto y Susú Pecoraro, por citar algunos de los actores y actrices por los que siente adoración y a los que dedica especial atención porque, advierte, sin ellos hubiese sido imposible hacer películas”, se manifestó desde la Academia. Su carrera estuvo estrechamente ligada a España, país en el que vivió durante siete años y donde rodó varias de sus películas. En ese recorrido obtuvo el Goya a Mejor Película Iberoamericana por Un lugar en el mundo y el Goya a Mejor Guion Adaptado por Lugares comunes. Entre sus títulos más reconocidos también se encuentran Tiempo de revancha, Martín (Hache) y Roma, esta última como su producción final. En todas ellas se advierte una constante: historias atravesadas por conflictos personales, decisiones éticas y una fuerte impronta autoral. Aristarain fue un cineasta formado en el trabajo cotidiano de los rodajes. Inició su camino como meritorio y atravesó distintas áreas del proceso cinematográfico: sonidista, montador, ayudante de producción y asistente de dirección. Esa experiencia le permitió construir una mirada integral sobre el cine como oficio.

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Hallan un fragmento de papiro de la ‘Ilíada’ en momias egipcias de la época romana

RT Durante las excavaciones en la antigua ciudad egipcia de Oxirrinco, actual El-Bahnasa, un equipo de arqueólogos hispano-egipcio descubrió una momia cuyo estómago había sido embalsamado junto con un papiro que contenía un fragmento de la ‘Ilíada’ de Homero. Este es el primer caso de este tipo en la historia de la arqueología, informó el portal especializado Arkeonews. Oxirrinco se encuentra aproximadamente a 190 kilómetros al sur de El Cairo, a orillas de un brazo del Nilo. Esta ciudad fue uno de los centros más importantes de Egipto durante la época grecorromana. El clima árido, el suelo seco y la ausencia de asentamientos posteriores en el sitio de la antigua ciudad contribuyeron a la conservación de una gran cantidad de papiros con textos griegos, romanos y paleocristianos. Por ello, Oxirrinco se ha convertido en un lugar de referencia para los papirólogos desde finales del siglo XIX. El complejo funerario en que fueron encontradas las momias data de la época romana (de hace aproximadamente 1.600 años) y se encuentra al este de una tumba de la época ptolemaica previamente identificada, conocida como Tumba 67. El sepulcro consta de tres tumbas subterráneas de piedra. En su interior se encontraron grandes vasijas de cerámica con restos humanos cremados, figurillas de bronce y terracota, y varias momias en sarcófagos de madera pintada. Las momias estaban envueltas en lino decorado con motivos geométricos y colores que han perdurado. En las bocas de algunas momias se hallaron lenguas de oro. Estos amuletos se colocaban en la boca de los difuntos para que pudieran hablar más allá de nuestro mundo, especialmente antes del juicio de Osiris, el dios egipcio del inframundo. La presencia de lenguas de oro llevó a los científicos a creer que los enterramientos pertenecían a miembros de la élite local. Pero el descubrimiento más asombroso se produjo durante la expedición de noviembre-diciembre de 2025: un papiro en el estómago de una de las momias, colocado allí durante el embalsamamiento. Posteriormente, los científicos determinaron que el texto escrito en el papiro era un fragmento de la ‘Ilíada’ de Homero. En concreto, se trataba de un pasaje del segundo canto, conocido como el ‘Catálogo de las naves’. A medida que avanza la investigación, los objetos encontrados ofrecen una imagen vívida de una sociedad en transición cultural en que las tradiciones egipcias se adaptaron y fusionaron con las influencias griegas y romanas.

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