Voto nulo contra la proscripción

Desordenado

Presidente Arce, no nos hable de traición. Ustedes escribieron el manual.

El voto nulo o blanco no es una ambición personal, es una respuesta política. Es el grito de quienes no están dispuestos a legitimar un proceso electoral montado sobre la proscripción, la represión, el fraude institucional y el cálculo cínico.

Hablan de que fortalecerá a la derecha, pero ¿quién la fortaleció realmente? Ustedes prebendalizaron a las dirigencias sociales, robaron la sigla del MAS-IPSP —que hoy no tiene más del 2% de preferencia electoral—, detuvieron a más de 200 personas por protestar contra la crisis, controlan el poder judicial, el TSE, la Fiscalía, y desde ahí han perseguido, silenciado y desmovilizado al bloque popular.

¿Y todo eso para qué? Para imponer una candidatura nacida del sometimiento, no del mandato de las bases. Una candidatura que aceptó la proscripción de Evo Morales sin pelearla y otra que formó parte de la persecución y proscripción, que no denunció el fraude institucional ni la criminalización de la izquierda radical, y que hoy se presentan como opción del pueblo cuando fueron funcionales a su desarticulación.

No, presidente, no es el voto nulo el que entrega el país a la derecha. Es su gobierno, aliado con la oligarquía, con la derecha camuflada en su gabinete, con los medios que ayer combatíamos y hoy le aplauden. Es su entrega a la derecha, su pragmatismo disfrazado de estrategia.

No nos pidan que votemos por quienes nos persiguen. No nos pidan que validemos la destrucción del instrumento. No nos pidan silencio.

Nosotros no traicionamos. Nosotros no nos rendimos. Nosotros no legitimamos.

El 17 de agosto votamos con conciencia.

Y no será en su nombre. Será en el nuestro.

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