Lauca Eñe, 28 de mayo (El Nuevo Cambio).- El expresidente del Estado Plurinacional, Evo Morales Ayma, advirtió que con “Evo o sin Evo” el pueblo boliviano defenderá el litio y los recursos naturales del país.
El exmandatario, en una entrevista con el periodista argentino Héctor Bernardo de “PIA-Global” aseguró que la rebelión en Bolivia es contra el modelo neoliberal y contra el Estado Neoliberal y que Estados Unidos quiere quedarse con el control total del triángulo del litio.
La entrevista es la siguiente:
“Argentina ya está en manos de las transnacionales. Chile también. Solo queda Bolivia”, sostuvo el exmandatario y agregó que hay “un triunvirato”, integrado por Trump, Netanyahu y Milei, que se dedica a atacar a los proyectos populares de la región.
Morales explicó que el actual mandatario, Rodrigo Paz Pereira fue elegido en un contexto de proscripción. Dado que, a su espacio político, “Evo Pueblo”, se le impidió participar y el ex mandatario llamó a votar en blanco o anularlo. Morales aseguró que, debido a ello, el voto en blanco y el voto nulo fueron mayoritarios (y que el ausentismo también aumentó). Lo que, afirmó, implica que su espacio continúa como la principal fuerza política del país.
El marco de proscripción descrito por Morales evidenciaría una ilegitimidad de origen del gobierno Paz Pereira, que a su vez, a pesar de lo planteado durante su campaña, puso en práctica una serie de medidas de ajuste y quita de subsidios reclamadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Este movimiento es una rebelión del pueblo, de gente que se moviliza incluso sin dirigentes, contra el modelo neoliberal y contra el Estado neocolonial”, aseguró Evo Morales.
– ¿Esta rebelión es similar a la de la Guerra del Gas o la de la Guerra del Agua o al levantamiento de 2005?
– Lo mismo. En la Guerra del Gas, Goni (Gonzalo Sánchez de Lozada) y toda la mega coalición MNR y ADN (Movimiento Nacionalista Revolucionario y Acción Democrática Nacionalista) querían vender gas a California mediante una planta de GNL (Gas Natural Licuado) en Chile, todo privado, y el precio era bajísimo. Pero el pueblo se levantó.
En la Guerra del Agua, durante el Gobierno de Hugo Banzer y Tuto (Quiroga), fuimos participes de las protestas con Óscar Olivera y Omar Fernández —que fue senador y ya falleció, lamentablemente—. Con ellos condujimos esa movilización y le ganamos la batalla al Estado en Cochabamba: evitamos la privatización del agua. Hasta el agua de la lluvia la querían privatizar.
Ahora es por el litio, por las tierras raras. Por decreto, Tesla, de Elon Musk, ya está en Bolivia, por el litio. Elon Musk ha financiado el golpe de Estado (de 2019). Lo dice públicamente. Ya firmaron memorándum con Estados Unidos y Canadá para tierras raras y litio.
Es un levantamiento para defender los recursos naturales. Ya no es una movilización por aumento salarial, por una escuela, por un camino. Eso pasó. Acá confluyen dos cosas: una movilización por reivindicaciones sociales y otra por un cambio estructural al modelo neoliberal. A eso yo le llamo una rebelión popular, una rebelión contra el modelo neoliberal y contra este gobierno neocolonial.
Algo que los analistas olvidan es la Guerra de la Coca, de la hoja de coca. Para mí, la defensa de la hoja de coca es mucho más profunda que la defensa del gas, del agua o de los recursos naturales, porque con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico usan el tema del narcotráfico con intereses netamente geopolíticos. La guerra fría trajo el Plan Cóndor; la guerra contra el terrorismo o la persecución al narcotráfico, son instrumentos del Imperio para dominar pueblos.
Volviendo a la situación actual. ¿Quién convoca a esta movilización? El hambre, el desempleo, la pérdida del poder adquisitivo, la inflación, la falta de dólares, el retorno a la pobreza y a la extrema pobreza. Todos se autoconvocan. Si un dirigente va al diálogo, lo rechazan como traidor.
Ese pueblo —como decía antes— no tenía derecho a la educación, no tenía derecho a ser elegido. Nuestros padres no podían entrar a las plazas de las ciudades. Como nos prohibían leer y escribir, hoy son profesionales.
Después del golpe, robo total. Esta crisis vuelve por el golpe. Nos equivocamos al elegir a Lucho Arce. Rodrigo Paz, de frente, con mucha soberbia y prepotencia, entrega el litio. De ahí este levantamiento tan natural, tan profundo.
– Usted ha dicho que el golpe de 2019 fue por el litio y contra el indio, y que tuvo un rol fundamental la embajada de los Estados Unidos y el Departamento de Estado. ¿Qué rol está jugando hoy el Departamento de Estado y sus aliados locales? Porque hemos visto que el presidente Milei envió un avión hacia Bolivia, y hay denuncias sobre para qué se está usando ese avión.
– Algunos grupos en Bolivia y sobre todo el Imperio no aceptaron que los indios pudieran conducir una liberación de nuestro pueblo: soberanía política y soberanía económica. Digo entonces: es un golpe del gringo al indio.
Nuestro pecado es haber nacionalizado (las empresas que estaban en manos extranjeras) y haber cerrado la base militar (de Estados Unidos). Antes los servicios básicos eran de los extranjeros.
El golpe también fue contra nuestro modelo económico, que fue mejor que el modelo neoliberal impuesto por el capitalismo.
No nos perdonaron que nosotros, con Álvaro (García Linera) y con el gabinete, desde 2013-2014 hubiéramos elaborado un plan para que en 2030 tuviéramos 41 plantas de litio. Empezamos en 2018 a inaugurar la primera planta de cloruro de potasio, para procesar 350.000 toneladas al año —todavía pequeña, planta piloto— y 1.000 toneladas de carbonato de litio. Estaba en construcción una planta para producir 15.000 toneladas de carbonato de litio. Ahí vino el golpe.
Yo veo que esta lucha es una lucha por el litio. ¿Qué dijo el Comando Sur en 2023? “Estados Unidos se queja por la actividad de sus adversarios en el triángulo del litio, compuesto por Bolivia, Chile y Argentina”. Argentina ya está en manos de las transnacionales. Chile también. Solo queda Bolivia. Quieren completar el control del litio.
Marco Rubio, canciller de Estados Unidos (secretario de Estado), dijo hace tres días: “Que no haya error: Estados Unidos apoya firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia. No permitiremos que criminales y traficantes de droga derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro hemisferio”.
Esto no es un tema interno, sino internacional. Y en el nuevo contexto geopolítico mundial, los partidos del pueblo, de izquierda, progresistas y humanistas estamos en la mira del Imperio. Quieren aplicar la Doctrina Monroe.
– Entre todas estas figuras que aparecen a nivel internacional, también aparece Israel apoyando a Paz Pereira. ¿Qué rol juega Israel y qué intereses tiene en este contexto?
– Por decreto (Paz Pereira) autorizó la presencia de una empresa de inteligencia y espionaje israelí en Bolivia, según expertos en la materia.
Veo que hay un triunvirato que intenta desestabilizar a los partidos populares y de izquierda: Donald Trump (Estados Unidos), el primer ministro de Israel (Benjamín Netanyahu) y Milei (presidente de Argentina), con aliados como Rodrigo Paz, y presidentes de Chile y Ecuador.
El avión argentino (enviado por el gobierno de Javier Milei para llevar “ayuda humanitaria” trasladó policías de Santa Cruz a Oruro; también transportó efectivos de cuatro departamentos: Santa Cruz, Potosí, Chuquisaca y Tarija, para la represión en La Paz.
– ¿Cómo cree usted que se va a resolver esta situación?–
Yo decía que si el presidente (Paz Pereira) hubiera prometido públicamente que no iba a privatizar los servicios básicos —que por Constitución son un derecho humano y no pueden ser negocio privado—, que no va a privatizar los recursos naturales, la salud ni la educación, creo que paraba, bajaba la tensión.
Yo no sé cuál es la salida, pero las fuerzas del orden han sido rebasadas. Y no me echen la culpa a mí: nosotros todavía no estamos con cortes de camino, aunque disciplinadamente, también somos afiliados a la Central Obrera Boliviana, nos sumamos a la marcha.
Todo el mundo está enojado con el presidente. La Paz lleva casi dos semanas cercada, y Cochabamba, Oruro y Potosí están cercados.
Ya es imparable esta movilización. Yo no puedo calcular cuál sería la salida.
Héctor Bernardo*- Periodista, escritor y profesor de Introducción al Pensamiento Social y Político Contemporáneo – Facultad de Periodismo y Comunicación Social – UNLP.

