Buenos Aires, 17 de febrero (El Nuevo Cambio).- La Coordinadora Americana por los Derechos de los Pueblos y Víctimas de la Prisión Política confirmó las graves violaciones ejercidas por el gobierno de Luis Arce Catacora contra los más de 100 presos políticos en el país.
La organización internacional, una de las más representativas del continente, estuvo en Bolivia y se reunió no solo con las víctimas de estos abusos y violaciones, sino la Defensoría del Pueblo, también sus familiares, el gobierno, líderes sociales y dirigentes populares, que sufren persecución política.
Los representantes de la organización estuvieron en las ciudades de La Paz y Cochabamba, visitaron los penales donde estás recluidos los presos políticos, estuvieron con el defensor del Pueblo y tuvieron contacto con el misnitro de Justicia, César Siles y la viceministra Jessica Sarabia Altrastain.
La organización confirmó que las detenciones ejercidas por el gobierno son ilegales y arbitrarias, existe persecución política y hostigamiento a hombres y mujeres líderes y dirigentes de los movimientos sociales.
Así también que sus derechos fueron vulnerados y que la mayoría de ellos fueron detenidos de manera violenta a través de efectivos policiales y agentes de seguridad sin ninguna identificación, incluso mujeres embarazadas y con niños que cargaban en sus espaldas.
“Se constata al menos una embarazada golpeada, sin controles pre natales por parte del servicio penitenciario, teniendo sus familiares que hacerse cargo de controles médicos y/o estudios de imágenes y laboratorios. La mujer se encuentra en un notable bajo peso para los meses de gestación, corriendo peligro no solo su vida sino también la del niño por nacer”, afirma el informe preliminar.
Asimismo, señala que se detectó al menos una persona con padecimiento oncológico avanzado, detenida, a quien se le ha negado el acceso a la salud. Otras personas detenidas han presentado distintas afecciones en el derecho a la salud, ninguna de ellas atendidas por el servicio penitenciario.
Agrega que las familias de las personas detenidas, relataron “agresiones físicas y verbales a las detenidas y los detenidos, racismo manifiesto al insultar la condición de indígenas o campesinos. Testigos relatan los hechos de la misma manera”.
El informe establece que es “indudable que las detenciones llevadas a cabo de manera masiva, violenta e ilegal, tienen un trasfondo de persecución política, tanto en relación a las personas y su pertenencia organizacional, como a las organizaciones sindicales y políticas de Bolivia, las cuales han reclamado manifiestamente al Gobierno actual”.
“A todos los detenidos se les ha acusado de terrorismo (art.133 cp.), tenencia porte y portación ilícita (art. 141 quinter), peligro de estrago (art. 208), financiamiento al terrorismo y asociación delictuosa. Hay al menos 98 personas con prisión preventiva, entre los que se encuentran dirigentes campesinos y sociales”, agrega.
“La mayoría de las personas detenidas han sido desarraigadas de su lugar de origen y llevadas a la ciudad de La Paz, a 378 kilómetros de su lugar de origen. Las familias de la mayoría de las y los detenidos, se encuentran bajo condiciones de extrema pobreza. Algunas de las detenidas son madre cabeza de familia y sus hijos pequeños han quedado a la deriva”.
La organización también pudo confirmar que muchas de éstas personas no estaban relacionadas con organización política alguna, otras fueron a ejercer su derecho a manifestarse, otras sencillamente fueron perseguidas y cazadas por la policía sin que estuvieran relacionadas con la protesta o con la organización.
“En las detenciones se pudo conocer que a un grupo de mujeres se les negó la comida – que habían llevado familiares – durante unas 54 horas más o menos. Dicha situación fue denunciada a la Defensoría del Pueblo. También se las hizo desnudar, y en ese estado ponerse en cuclillas o como se conoce en la jerga “hacer ranita”.
“Las mujeres fueron obligadas a desnudarse en un lugar donde había cámaras y esta delegación desconoce si se estaban grabando o no. Pero lo cierto es que, para mujeres tradicionalistas, indígenas y campesinas esto resultó un verdadero vejamen.

