Por Al Pereyra
La apabullante e histórica victoria de Claudia Sheinbaum que la convirtió en ser la primera mujer mexicana en obtener la Presidencia de la República, es particularmente significativa para el país azteca con más de 180 millones de habitantes.
Con su victoria, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el resto de los partidos de la denominada “Cuarta Transformación” seguirán conduciendo los destinos del segundo país más poblado y de la segunda mayor economía de América Latina y el Caribe. Ratificando así la continuidad del proceso de cambio iniciado por el presidente Andrés Manuel López Obrador en 2018, quien finaliza su mandato con altos índices de aprobación social.
Como presidenta de México, Sheinbaum tiene un largo y sinuoso camino que recorrer, especialmente en lo que concierne a la violencia, narcotráfico e inmigración. Sheinbaum mantendrá el enfoque del actual gobierno de atacar la violencia desde las raíces, a su entender pobreza y marginación. Con relación a la violencia de género, la presidenta electa ya había anunciado una estrategia contra ese delito que incluye fiscalías especializadas y asesoría jurídica gratuita prestada por mujeres.
Con 61 años de edad, se sabe de su brillante trayectoria como maestra, bioquímica y doctora en ingeniería solar. Por lo que no extraña que entre sus propósitos esté conciliar a México con las energías limpias y renovables. Con los enormes recursos fiscales que tiene actualmente un país que con López Obrador logró disminuir considerablemente la evasión y elusión tributaria especialmente de los grandes empresarios. Por lo que será posible reforzar el “estado emprendedor”, de tal manera de disminuir las importaciones, reforzar la industria nacional y distribuir el ingreso.
La relación bilateral entre México y Estados Unidos que está marcada por la incesante migración de personas indocumentadas y el tráfico de fentanilo, potente opioide que mata a miles de personas por sobredosis en la sociedad estadounidense cada año, será uno de los desafíos más grande que deberá enfrentar en política exterior.
No cabe duda que otro legado del mandatario que culmina su período sea el aporte ideológico que su gobierno ha hecho en favor el rol del estado y la independencia del exterior. Lo que podría servir de ejemplo a otros gobernantes que se declaran de izquierda y ganan elecciones en nuestra región para encantarse después con las ideas neoliberales y la entrega de nuestros recursos naturales a las empresas privadas y transnacionales.
Morena, un partido creado por López Obrador hace diez años, gobierna en 23 de los 32 estados del país y tiene mayoría simple en ambas cámaras del Congreso aspiraba en estos comicios a ampliar hasta los dos tercios necesarios para poder reformar la Constitución sin necesidad de consenso.
