Página 12
Amanda Jara, hija del cantautor chileno Víctor Jara, “valoró” la detención del último exmilitar condenado que permanecía prófugo por el secuestro y homicidio del artista en 1973, aunque aseguró que, medio siglo después, no lo considera “justicia”.
Las autoridades chilenas detuvieron el sábado al exoficial del Ejército Nelson Haase Mazzei por su participación en uno de los crímenes más simbólicos de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Haase Mazzei, de 80 años, había sido condenado a un total de 25 años y dos días de cárcel por el crimen de Jara, entonces de 40, y también por el secuestro, tortura y homicidio del entonces director general de Prisiones, Littré Quiroga Carvajal, de 33.
En una declaración publicada en las últimas horas en las redes sociales de la Fundación Víctor Jara, su hija Amanda señaló que “es importante recalcar que, después de medio siglo del asesinato de Víctor Jara y Littré Quiroga, es difícil considerar esto como justicia”.
“Con esta misma diligencia -agregó Amanda Jara-, esperamos que la Policía de Investigaciones (PDI) logre encontrar a todos los fugados por crímenes de lesa humanidad”.
La representante de la fundación también cuestionó la difusión de una imagen errónea asociada al exmilitar. Según explicó, algunos medios publicaron una foto que no correspondía a Haase Mazzei, sino a un exconscripto cuyo testimonio permitió avanzar en la investigación para identificar a los responsables de los crímenes.
Condenado y prófugo
La ministra exclusiva para causas de Derechos Humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza, ordenó que Haase Mazzei ingrese en prisión “por su responsabilidad en los delitos de homicidio y secuestro del director de prisiones, Littré Quiroga y el cantautor, Víctor Jara”, según informó el poder judicial chileno en un comunicado.
El exmilitar se mantenía oculto en una finca de la comuna de Puyehue desde que se dictó la orden de ingreso al recinto penitenciario.
El Tribunal Supremo de Chile condenó en agosto de 2023 a 25 años de cárcel a siete exmilitares, entre ellos Haase Mazzei, por el secuestro y homicidio calificado de Jara y Littré Quiroga, ratificando así una sentencia anterior del tribunal de apelaciones de Santiago.
Entre los militares se encontraban también Hernán Chacón Soto, Raúl Jofré González, Ernesto Bethke Wulf, Edwin Dimter Bianchi y Juan Jara Quintana, mientras que Rolando Melo Silva fue condenado por complicidad en el secuestro y homicidio de Jara, que además de cantante era poeta y activista político.
Chacón Soto se quitó la vida antes de que la Brigada de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones chilena se presentara en su domicilio para detenerlo y llevarlo a la cárcel de Punta Peuco, donde se encuentran detenidos militares y agentes del Estado responsables de abusos de derechos humanos durante la dictadura.
Según los antecedentes judiciales, Nelson Haase Mazzei se desempeñó como teniente en el entonces Estadio Chile durante septiembre de 1973, recinto utilizado como centro de detención tras el golpe de Estado.
En ese período integró una unidad militar proveniente del Regimiento Tejas Verdes de San Antonio, la que llegó al recinto bajo el mando de Manuel Contreras, mano derecha de Augusto Pinochet, pocos días después del quiebre institucional.
La investigación también estableció que Haase Mazzei fue uno de los primeros oficiales en incorporarse a la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). A su vez se determinó que participó en la sociedad “Pedro Diet Lobos”, entidad que, de acuerdo con los antecedentes judiciales, fue utilizada como empresa de fachada por la DINA para encubrir actividades ilícitas y administrar parte de su financiamiento.
“El derecho de vivir en paz”
En septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet derrocó al presidente progresista Salvador Allende, instaurando un régimen dictatorial que duró hasta el año 1990, dejando tras de sí más de 3.200 víctimas mortales y 28 mil víctimas de tortura.
Víctor Jara, militante del Partido Comunista, fue detenido poco después del golpe junto a otros profesores y alumnos y trasladado al Estadio Nacional Chile, que actualmente lleva su nombre.
Aprovechando un descuido de los torturadores, Jara pudo pedirle a su compañero Boris Navia una lapicera y un anotador, y dos horas antes de ser asesinado alcanzó a entregarle su último poema, luego titulado “Somos cinco mil”. Según la investigación judicial, a Jara “se le aplicaron torturas físicas, siendo los golpes más severos aquellos que recibió en la región de su rostro y en sus manos”.
Su cuerpo fue identificado días después en la morgue por su compañera Joan Turner Jara. De acuerdo a peritajes posteriores había recibido 44 balazos y presentaba 56 fracturas óseas.
Autor de temas como “El derecho de vivir en paz”, “Te recuerdo Amanda” y “Manifiesto”, Víctor Jara es considerado un símbolo de la llamada Nueva Canción Chilena.
Su aporte artístico fue prolífico en distintas disciplinas: escribió, dirigió e interpretó varias obras de teatro, conformó grupos de estudios folklóricos, fue director musical del grupo Quilapayún y colaborador de Inti Illimani, dos de las agrupaciones más representativas de la Nueva Canción Chilena.
El compromiso político se vio reflejado en su firme apoyo a Unidad Popular, partido que llevaría a la presidencia a Salvador Allende.



