Página 12
El presidente electo de Colombia, Abelardo De la Espriella, anunció la puesta en marcha de un proceso de “optimización” de las misiones diplomáticas del país alrededor del mundo, anunciando como primer paso el cierre de 14 embajadas y la ruptura de las relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua.
El mandatario de ultraderecha informó además que suspenderá la apertura de una misión diplomática en Palestina, una serie de medidas que van a contramano del rumbo marcado por el mandatario saliente, Gustavo Petro.
Una nueva diplomacia
“Colombia necesita una diplomacia que sea moderna, eficiente y al servicio de los intereses nacionales, no de la politiquería y de la burocracia”, consideró De la Espriella en un discurso emitido en directo a través de sus redes sociales en el que anunció su decisión de emprender un “proceso de optimización” de las representaciones del país latinoamericano en el mundo.
Como pasos de la primera etapa del proceso, De la Espriella indicó que cerrará las embajadas de Colombia en Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, República Checa, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumania, Senegal y Sudáfrica.
El futuro mandatario aseguró que estas medidas “no significan romper relaciones diplomáticas” con los países afectados, salvo con Cuba y Nicaragua, con los que dijo que en su gobierno “no habrá vínculo alguno con tiranías”.
Se trata de un importante giro en política exterior, ya que tanto Cuba como Nicaragua fueron prioridad en las relaciones diplomáticas de Colombia durante gobiernos de distinto signo político.
Cuba fue garante en los diálogos de paz con las FARC durante el mandato de Juan Manuel Santos (2010-2018), mientras que Colombia mantiene con Nicaragua un histórico diferendo limítrofe por el área de San Andrés y Providencia, aunque las mayoría de los reclamos fueron resueltos pacíficamente en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
De la Espriella explicó que los ciudadanos colombianos en los países donde se cerrarán las embajadas seguirán recibiendo atención mediante representación concurrente desde otras misiones diplomáticas de la región, y afirmó que la reorganización busca hacer “más eficiente” el servicio exterior.
Como parte de esa estrategia, el presidente de ultraderecha anunció además la reapertura de la embajada de Colombia en Israel, que funcionará en Jerusalén, una promesa que hizo durante la campaña presidencial. El mandatario saliente Gustavo Petro rompió en 2024 relaciones con Israel, tradicional aliado en materia de seguridad, en rechazo a la ofensiva de ese país en Gaza.
De la Espriella hizo referencia a su idea de ordenar la suspensión de la apertura de la embajada en Palestina que, según apuntó, “nunca llegó a entrar en funcionamiento”. En sus planes también está abrir una embajada en Nigeria que “permitirá reorganizar y hacer más eficiente” la presencia colombiana en el continente africano.
El presidente electo informó además que unificará algunas representaciones diplomáticas que, a su juicio, “duplican funciones”, como las embajadas de Colombia en Francia y ante la Unesco en París, así como las de Italia y ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Roma, de manera que un solo embajador asuma ambas representaciones.
De la Espriella agregó que durante los primeros 100 días de su gobierno ordenará una auditoría técnica a las demás representaciones diplomáticas para evaluar su continuidad y afirmó que los recursos ahorrados con estas medidas se destinarán a fortalecer sectores como la seguridad, la salud, la educación y la infraestructura.
Incertidumbre en torno a la asunción
En medio de esta nueva polémica, De la Espriella dijo que asumirá el cargo de presidente en una ceremonia que se desarrollará en la ciudad de Cali, una iniciativa que debe ser votada en el Congreso la próxima semana.
En un principio, De la Espriella quería asumir el cargo en una guarnición militar de Popayán, capital del departamento del Cauca, uno de los más golpeados por el conflicto armado colombiano.
La idea original del líder ultra fue muy criticada por los inconvenientes logísticos, de seguridad y de protocolo que supondría el traslado a esa ciudad. También fue rechazada por dar el mensaje de que el poder civil está subordinado al militar.
En su discurso del domingo a la noche, De la Espriella argumentó que cambió el lugar en el que quiere posesionarse debido a que las emisiones de cenizas del volcán Puracé, cercano a Popayán, obligaron a suspender parcialmente las operaciones del aeropuerto de esa ciudad.
Petro, en cambio, propuso en las últimas horas que la investidura de De la Espriella se celebre en Miami, ciudad donde su bufete de abogados tiene una sede. “Buscan para posesionarse el nuevo presidente y no encuentran lugar en Colombia, deberían hacerlo en Miami, pues buscan el aire acondicionado, cuando tenemos muchos aires naturales en Colombia”, manifestó Petro en un extenso mensaje en su cuenta de X.
La Constitución colombiana establece que la posesión presidencial debe hacerse ante el Congreso y tradicionalmente se ha hecho en el Salón Elíptico del Capitolio, aunque las últimas investiduras tuvieron lugar en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, y no hay antecedentes recientes de un recinto diferente.



