Telesur
Dos millones de barriles de crudo saudita navegaban este martes por el mar Rojo rumbo a China cuando el petrolero Xin Long Yang giró en retorno. El Rodos, con 700.000 barriles destinados a India, hizo lo mismo. Un tercer buque que debía cargar en Yanbu, el puerto saudita del mar Rojo, se devolvió antes de llegar, frente a las costas de Omán.
Los tres esquivaban la misma advertencia. Las Fuerzas Armadas yemeníes avisaron a las navieras que cualquier barco que cargue o descargue en puertos sauditas puede ser atacado en cualquier punto de su ruta. El mayor general Mohammed al-Qadri, jefe de la Defensa Costera de Yemen, precisó que la prohibición rige desde el lunes por la tarde y que Riad tiene dos caminos, levantar el bloqueo que mantiene sobre el país desde hace casi doce años o pagar un precio elevado.
Al-Qadri lo planteó como una cuestión de equilibrio de disuasión. Yemen se convirtió en una potencia regional con capacidad militar para hacer respetar sus aguas, sostuvo, y aplicará contra la flota saudita el mismo método que aplicó contra los barcos israelíes.
El trayecto que encarece cada barril
Para llegar a Asia desde Yanbu hay que bajar por el mar Rojo y cruzar Bab al-Mandeb, el estrecho de 29 kilómetros que separa a Yemen de las costas africanas de Yibuti y Eritrea. Los tres capitanes eligieron la dirección contraria, subir hasta el canal de Suez, salir al Mediterráneo y rodear África. El desvío suma semanas de navegación y toneladas de combustible a una carga que ya tenía comprador.
Las primas del seguro de riesgo de guerra subieron apenas circuló el aviso yemení. El Brent superó este martes los 91 dólares por barril, después de que un proyectil alcanzara al Kaifan, un buque kuwaití, en el estrecho de Ormuz. Antes de que Estados Unidos reabriera la guerra contra Irán, el barril rondaba los 70 dólares.
El petróleo saudita llegó al mar Rojo huyendo de la misma guerra. Con Ormuz cerrado en la práctica desde finales de febrero, única salida del golfo Pérsico hacia el océano Índico, el reino empezó a bombear su crudo de un extremo a otro de su territorio por el oleoducto Petroline, unos 1.200 kilómetros desde el campo de Abqaiq hasta Yanbu.
Los embarques desde ese puerto pasaron de 973.000 barriles diarios hace un año a cuatro millones en las últimas semanas, según las consultoras Kpler y Signal Ocean, y ese salto explica por qué el tránsito de crudo por Bab al-Mandeb trepó hasta 7,4 millones de barriles diarios en junio. Riad puso su producción fuera del alcance iraní y la dejó al alcance yemení.
Entre los dos estrechos circula una cuarta parte del petróleo y el gas que consume el planeta. Los administran dos países que Washington bombardea.
Por qué Yemen cerró el paso
Ansar Allah, el movimiento que gobierna el norte de Yemen desde 2014, resumió su decisión en tres palabras, ojo por ojo. La coalición encabezada por Arabia Saudita bombardea el país y bloquea sus puertos y aeropuertos desde 2015, y el ataque de la semana pasada contra el Aeropuerto Internacional de Saná terminó de romper el equilibrio.
El movimiento invoca el derecho a responder el bloqueo con bloqueo y toda escalada con escalada, después de casi doce años de asedio por tierra, mar y aire. Ejerce ese control sobre el tramo de mar que baña su propia costa, mientras la coalición que lo bombardea reclama libertad de navegación para su flota.
Entre 2023 y octubre pasado, en respaldo a Gaza, los yemeníes atacaron más de cien barcos en ese mismo corredor, y esa memoria bastó para vaciar la ruta en cuestión de horas.
Irán aplica la misma lógica en Ormuz. Estados Unidos reimpuso hace una semana un cerco naval sobre los puertos iraníes para impedir la salida de su crudo, y desde entonces Teherán hostiga a los buques que cruzan el carril sur del estrecho. El tráfico quedó detenido y los operadores dejaron de intentarlo.
La factura llega a Estados Unidos
El galón de gasolina regular cuesta cuatro dólares de promedio nacional, según la federación automovilística AAA. Hace un año costaba 3,14. El crudo acumula cerca de un 45 por ciento de alza desde enero, y ninguna de las causas de ese encarecimiento ocurrió por accidente.
El 7 de julio Washington revocó la exención de sanciones sobre el crudo iraní. Al día siguiente Trump declaró terminado el alto el fuego que había enfriado el mercado en junio. Una semana más tarde propuso cobrar un 20 por ciento sobre toda la carga transportada por mar, idea que las navieras y las organizaciones marítimas internacionales rechazaron por violar el derecho internacional. El presidente la retiró y para entonces el barril ya subía solo.



