Rusia advierte que «la Tercera Guerra Mundial» podría estar cerca

Página 12

Las sirenas antiaéreas resonaron ayer de nuevo en Israel después de que Irán lanzara una nueva ofensiva de misiles, a horas de que Estados Unidos se uniera al ataque israelí. En contrapartida, una andanada de bombas cayó en el noroeste iraní, así como en la provincia sureña de Bushehr, donde está emplazado un reactor nuclear.

La decisión del presidente Donald Trump de involucrarse directamente en el conflicto marcó un punto de inflexión: con la amenaza de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de petróleo, el riesgo de un conflicto a escala global sigue en aumento. Potencias como Rusia advierten que «la Tercera Guerra Mundial podría estar muy cerca».

Irán y Estados Unidos se encargaron de agitar aún más el riesgo. Desde Teherán dijeron que Washington enfrentará «consecuencias irreparables por atacar el corazón del mundo islámico», mientras que Trump, quien llamó a un «cambio de régimen»en Irán, lanzó un ultimátum: si el país persa no opta por la paz, los próximos ataques serán «más grandes y fáciles».

Un comunicado presentado por los Guardianes de la Revolución iraní dejó claro que Estados Unidos pagará «un precio muy alto» por su intervención, y que sus bases militares en la región —en países como Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait, Qatar, Siria y Bahréin— ahora serán consideradas «objetivos legítimos» para ataques, a la vez que advirtió que «cualquier país» que colabore con Washington enfrentará represalias directas.

Un asesor cercano al líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, fue contundente en su respuesta a los ataques: «Estados Unidos ya no tiene cabida en Medio Oriente».

Durante la reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, Irán, a través de su embajador ante el organismo, Amir Saeid Iravani, subrayó que serían sus fuerzas armadas quienes determinarían «el momento, la naturaleza y la escala de la respuesta proporcional», sin lanzar amenazas explícitas.

China, Rusia y Pakistán presentaron una resolución solicitando un «alto el fuego inmediato e incondicional» entre Irán, Israel y Estados Unidos. Así lo informó el embajador chino ante la ONU, Fu Cong. Estos países son aliados de Iránen el organismo internacional, aunque es muy probable que la resolución no prospere debido al derecho de veto de Estados Unidos.

El embajador de Rusia ante la ONU, Vasily Nebenzya, criticó duramente los ataques de Estados Unidos, acusando al país de «despreciar completamente la posición de la comunidad internacional» y abrir «una caja de Pandora» con consecuencias impredecibles.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, también expresó su preocupación por la postura  frente a los ataques a Irán, advirtió que tales acciones podrían generar «un caos absoluto» y mencionó que la posibilidad de una escalada global es cada vez mayor: «La Tercera Guerra Mundial podría estar muy cerca», dijo.

Represalias

El sábado, Washington se sumó a la ofensiva sobre Irán con el bombardeo de las instalaciones nucleares de Fordo, Isfahán y Natanz, con el Pentágono afirmando que el programa atómico iraní había sido «devastado». El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó los bombardeos como una «declaración de guerra» y advirtió que las fuerzas armadas iraníes responderían «sin piedad».

La respuesta iraní no se hizo esperar: lanzó un ataque de 40 misiles contra distintas zonas del territorio israelí, dejando al menos 23 heridos, según el servicio de emergencia israelí, Magen David Adom. Los bomberos confirmaron que uno de los misiles impactó directamente en un edificio en el distrito de Dan, que incluye Tel Aviv y sus alrededores. En la ciudad portuaria de Haifa, varios edificios también fueron destruidos: allí no se activaron las alarmas antiaéreas, lo que generó inquietud entre las autoridades israelíes.

En su comunicado, la Guardia Revolucionaria advirtió que la operación contra Israel continuará de manera «precisa, decidida y feroz». En un mensaje difundido por la agencia Tasnim, Irán acusó a Estados Unidos de ponerse «en la primera línea de la agresión» al atacar sus instalaciones, y destacó la «incompetencia estratégica» detrás de los ataques, los cuales muestran su «ignorancia de la realidad regional y su disposición a repetir los errores del pasado».

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