
*Por Pedro Blanco Navajas
Tres hechos de extrema gravedad han marcado los casos de corrupción pública y privada sucedidas durante la gestión de Arce. En marzo de 2023, el ministro Lima reveló que el “testigo clave” del caso coima millonaria que involucraba al gerente de ABC y al ministro de Obras Públicas, falleció de forma sorpresiva en un accidente de tránsito en Estados Unidos.
Antes de su muerte, el testigo grabó un video en donde expresaba los temores razonables por su vida, debido a la información que tenía.
Las denuncias de corrupción en la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) señalaban la existencia de una red de sobornos a funcionarios de alto rango de la institución pública por el valor de 18 millones de bolivianos.
En mayo del 2023 se produjo la misteriosa muerte del interventor de Banco Fassil, Carlos Colodro, quien apareció muerto en una calle de Santa Cruz de la Sierra tras, se supone, caer 14 pisos desde la oficina que estaba ocupando temporalmente en uno de los edificios del extinto Banco Fassil.
Según la versión del Ministerio de Gobierno, tal hecho habría sido un suicido motivado por la situación psicológica de Colodro. Sin embargo, existen teorías alternativas que señalan a Colodro como portador de información clave sobre los desfalcos cometidos en el Banco Fassil y que no fueron intervenidos de forma oportuna por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero.
Es por todos sabido que la corrupción pública y privada van de la mano. En ambos casos, personas claves con acceso a información clasificada fallecieron en circunstancias que generan sospechas de duda razonable. No por nada, Transparencia Internacional afirma que Bolivia ha caído, desde los últimos años, en el ranking de Lucha Contra la Corrupción.
A casi un año de estos hechos, el 24 de abril del 2024 se hace pública la información sobre el deceso de Juan Carlos Montenegro, ex gerente de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), después de haber dejado una carta póstuma que señala de forma inequívoca los fracasos de la gestión de Luis Arce en la implementación de la tecnología de extracción directa de litio (EDL) y el reinicio del proyecto de industrialización, mediante evaporación que había sido paralizado en el gobierno de facto de Jeanine Añez.
El contexto de la muerte de Montenegro se explica desde la arremetida en persecución judicial que realizó el gobierno de Arce para buscar chivos expiatorios que lo permitan exculparse de los fracasos evidentes en su gestión del litio ocasionados por los actos de corrupción en donde se involucra a Marcelo Arce, hijo de Luis Arce.
Parece que quienes tienen información especial sobre los negocios turbios y omisiones del estado boliviano durante la gestión de Arce aparecen muertos en circunstancias extrañas justo en momentos de investigación claves. La coincidencia de estos hechos genera dudas razonables a quienes vemos cómo Arce destruye los avances del proceso de cambio y da la espalda a los principios ideológicos del Movimiento al Socialismo.


