Alfredo Pereyra
El gobierno sionista de Benjamín Netanyahu, junto al ejército de Israel, mantiene su posición genocida y expansionista contra Palestina con oleadas de bombardeos a edificios de viviendas, hospitales, bloqueo de dotación de alimentos y la matanza a diestra y siniestra contra la población civil en la Franja de Gaza.
El Ejército israelí continúa una oleada de ataques contra edificios de varias plantas de la ciudad de Gaza (norte de la Franja) que se hayan convertido en “infraestructura terrorista”. El gobierno de Netanyahu controla el 40% de la capital gazatí que pretende ocupar totalmente expulsando hacia el sur el millón de personas que se concentran en la urbe.
El Ejército sionista, para justificar sus inhumanos bombardeos, asegura que “han llevado a cabo extensas operaciones de inteligencia e identificaron una importante actividad terrorista de Hamás en diversas infraestructuras de la ciudad de Gaza”.
A parte de los brutales bombardeos, la Franja de Gaza está en la Fase 5, el nivel más alto y grave dentro de la escala de inseguridad alimentaria aguda, según la Clasificación Integrada Alimentaria en Fases (CIF), organismo respaldado por las Naciones Unidas. El informe indica que el Comité de Revisión de la Hambruna (CRH) ha determinado que la hambruna se está produciendo actualmente en la gobernación de Gaza.
Las muertes por desnutrición en la Franja de Gaza se dispararon hasta inicios de mes, cuando el Ministerio de Sanidad gazatí registró más de 390 muertes por esta causa desde que comenzó la ofensiva israelí en octubre de 2023. La hambruna está presente y se propaga rápidamente. No debe caber ninguna duda de que se necesita una respuesta inmediata y a gran escala. Cualquier retraso adicional resultará en una escalada totalmente inaceptable de la mortalidad relacionada con la hambruna.
Más de medio millón de personas en Gaza, aproximadamente una cuarta parte de la población, se enfrentan a niveles catastróficos de hambre, y muchas corren el riesgo de morir por causas relacionadas con la desnutrición. La publicación de imágenes de cientos de niños demacrados en Gaza es elocuente que la hambruna se ha instalado en ese territorio palestino.
Recientemente, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) ha denunciado que tanto tanques como francotiradores y otros uniformados del Ejército israelí abren constantemente fuego contra la multitud que busca recoger el contenido de sus camiones de ayuda humanitaria en el norte de Gaza, lo que resultó en la masacre de 81 personas.
El genocidio israelí no se detiene. El mes pasado, un convoy que llevaba ayuda alimentaria, compuesto de 25 camiones, poco después de cruzar el último punto de control más allá del cruce de Zikim hacia Gaza, el convoy se encontró con enormes multitudes de civiles que esperaban ansiosas a acceder a los recursos alimentarios que necesitaban desesperadamente.
Cuando el convoy se acercaba, la multitud que lo rodeaba quedó bajo fuego de tanques israelíes, francotiradores y otros disparos. Los muertos en la Franja de Gaza desde la ofensiva militar iniciada por Israel en octubre de 2023 superan las 61.000 personas, y otros miles de heridos.
En las últimas semanas figuran Francia, Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal, a los que se han sumado también Bélgica, Luxemburgo, Andorra, Malta, Mónaco y San Marino para reconocer a Palestina como Estado independiente, con soberanía y derecho a la autodeterminación, una medida de presión contra el gobierno de Netanyahu.
En los últimos años, Europa ha tenido un papel destacado en esta dinámica. España, Irlanda, Noruega y Eslovenia dieron el paso en 2024, y en septiembre de 2025 se ha producido una oleada de reconocimientos en países del G7 y de la Unión Europea, que ha marcado un cambio significativo en el equilibrio diplomático.
En la reunión de las Naciones Unidas, donde Palestina mantiene desde 2012 el estatus de observador permanente, pero sin lograr el respaldo necesario para convertirse en miembro de pleno derecho, más de tres cuartas partes de los 193 Estados miembro de la ONU reconocen ya a Palestina como Estado. El respaldo llega a más de 150 países y se ha reforzado en septiembre de 2025 con la adhesión de gobiernos europeos y occidentales, lo que supone un salto cualitativo en el plano diplomático.
El exterminio que aplica Netanyahu contra Palestina se compara con la barbarie de la Alemania nazi de Adolf Hitler contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Dado que la matanza y la hambruna es totalmente provocada por el gobierno de Israel, es posible detenerla y revertirla denunciando al mundo entero sobre este brutal genocidio contra el pueblo palestino.
Ante este genocidio, el cantante y fundador de la banda de rock Pink Floyd, el inglés Roger Waters, estrenó una nueva canción titulada “Sumud” (en árabe “perseverancia inquebrantable”) que es un himno atemporal a la resistencia. Waters levanta su voz contra el genocidio Israel presentando “Sumud” como en la resistencia cotidiana no violenta, a todos los niveles, contra la ocupación, la explotación y la colonización brutal y forzada de Palestina.
