Isabel Allende ganó el Premio Planeta en medio de críticas y polémica

Página 12

El libro es una mercancía sujeta a la lógica de la ganancia en el capitalismo del siglo XXI. Isabel Allende, la escritora hispana más vendida del mundo, la que nunca se presentó a un concurso literario “para evitar la humillación de quedar en la cola”, ganó a los 84 años el Premio Planeta, dotado de un millón de euros, con La hora antes del alba, novela en la que recupera al personaje Alba Trueba de La casa de los espíritus, una joven que durante la dictadura pinochetista fue torturada y violada en la cárcel, de la que sale embarazada.

Este premio, que no se caracteriza por el prestigio sino por la sospecha de que los ganadores estarían previamente acordados, implica el pase del año porque Allende publica o publicaba (el pretérito dependerá de otras negociaciones) en la competencia, en el otro gran grupo editorial en español: Penguin Random House.

Más allá de que el libro sea también un bien cultural, en este caso “negocios son negocios”. La gallina de los huevos de oro de Penguin Random House se la quedó Planeta, al menos por esta novela premiada. Allende presentó La hora antes del alba con el título Los que faltan y bajo el seudónimo Luz Ventura.

En Barcelona, en la misma ciudad donde salió en 1982 La casa de los espíritus, publicada por Plaza & Janés, recibió el 75° Premio Planeta 44 años después de la aparición de su primera novela en una ceremonia presidida por los reyes de España.

La escritora nació en Lima, el 2 de agosto de 1942, porque su padre Tomás Allende Pesce, primo hermano de Salvador Allende, presidente de Chile entre 1970 1973, ejercía como secretario de la embajada de Chile en Perú.

En la ceremonia de premiación, la autora de Amor y de sombras, Eva Luna, Hija de la fortuna, Paula e Inés del alma mía, entre otras, dijo que desde que publicó La casa de los espíritus —en la que narra el siglo XX en Chile a través de cuatro generaciones de la familia Trueba, que empezó con una carta de despedida a su abuelo moribundo– recibió numerosos mensajes de lectores que querían saber qué pasó con Alba, y sintió que era el momento de retomarla.

Allende confesó que nunca antes se había presentado a un concurso “para evitar la humillación de quedar en la cola” y que en esta ocasión se animó porque considera que a su edad “hay muy poco que perder”.

Si se habilita la ironía y se permite dudar, se podría afirmar que tenía mucho que ganar: nada menos que un millón de euros. La escritora que se exilió de Chile por la dictadura pinochetista y permaneció trece años en Caracas vive en Estados Unidos desde 1988.

“Cuando veo tantas democracias amenazadas por el autoritarismo extremo e incluso el fascismo, vuelvo a sentir el temor que me obligó a salir del país después del golpe en 1973”, declaró.

La flamante ganadora del Premio Planeta es muy cuestionada y divide las aguas entre quienes la han leído. El crítico y teórico literario estadounidense Harold Bloom sentenció que es “muy mala” escritora.

La argentina Angélica Gorodischer observó que en sus novelas alimenta estereotipos femeninos caducos que no aportan nada a nivel de literatura ni de género.

Otro cuestionamiento fue del escritor chileno Roberto Bolaño: “Me parece una mala escritora, simple y llanamente, y llamarla escritora es darle cancha. Ni siquiera creo que Isabel Allende sea escritora, es una ‘escribidora’”.

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