Imágenes finalistas del Premio Nuveen Wildlife Photographer, organizado por el Museo Londres

DW Actualidad

Un ciervo sika de mirada serena avanza por la nieve con la cabeza en descomposición de un antiguo rival atrapada entre sus astas. La escena, titulada Lucha interminable, es una de las 24 imágenes finalistas del Premio del Público Nuveen Wildlife Photographer of the Year 2026, organizado por el Museo de Historia Natural de Londres. La selección reúne fotografías capaces de conmover a cualquier espectador y ha sido elegida entre más de 60.000 imágenes enviadas desde 113 países.

La votación en línea permanecerá abierta hasta el 18 de marzo, permitiendo al público elegir su favorita entre una colección que va desde escenas familiares llenas de ternura hasta momentos que revelan la dureza de la vida salvaje. La fotografía ganadora se anunciará el 25 de marzo y se exhibirá junto a las 100 imágenes premiadas en la edición principal del concurso.

Ciervo sika: vida y muerte en una imagen

Entre las finalistas destaca precisamente la imagen del ciervo sika capturada por Kohei Nagira en Hokkaido, Japón. La fotografía muestra al animal tras un combate mortal durante la temporada de apareamiento: sus astas quedaron enganchadas a las del rival muerto y, según relató un pescador local citado en el comunicado oficial, el ciervo arrastró el cuerpo durante días hasta que solo quedó la cabeza.

El Museo de Historia Natural señala que la imagen captura «la vida y la muerte unidas», mostrando con crudeza la realidad de la supervivencia en la naturaleza.

En el extremo opuesto del espectro emocional aparece Abrázame fuerte, de Dvir Barkay, que muestra a una perezosa de tres dedos protegiendo a su cría de una lluvia torrencial en Costa Rica. El pequeño duerme aferrado a su madre, en una escena que contrapone la ternura con la dureza del entorno.

Osos polares: el cambio climático en imágenes

La situación de los osos polares también ocupa un lugar central entre las finalistas. En Descanso familiar, Christopher Paetkau retrata a una osa y sus tres crías reposando sobre suelo desnudo durante el verano canadiense.

Según el comunicado del concurso, lo que resulta cada vez menos frecuente no es solo la ausencia de hielo, sino la posibilidad de observar a grupos familiares completos descansando juntos, una consecuencia indirecta de la pérdida progresiva del hielo marino.

Más dramática resulta El retrato final, de Nima Sarikhani, que podría ser la última imagen de un osezno polar antes de su muerte. La cría acompañaba a su madre en una cacería fallida en el archipiélago de Svalbard cuando ambas se acercaron demasiado a asentamientos humanos. La osa fue hallada muerta posteriormente y el osezno fue abatido por las autoridades al considerarlo una amenaza.

Entre las escenas más espectaculares destaca Supergrupo en espiral, de la fotógrafa francesa Cecile Gabillon, que captó frente a Costa Rica una enorme agrupación de delfines giradores conduciendo peces linterna hacia la superficie. La autora describió el encuentro como uno de los más extraordinarios de su vida, aunque advierte que la contaminación y la sobrepesca están haciendo cada vez menos comunes estas concentraciones.

La selección también recoge comportamientos curiosos, como en Roedor volador, de Josef Stefan, donde un joven lince juega durante varios minutos con su presa antes de devorarla, en Torre de Juan Abad, España.

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