Evo denuncia que Bolivia vive un estado de excepción defacto y que protestar no atenta contra democracia

Lauca Eñe, 17 de mayo (El Nuevo Cambio).- El expresidente del Estado Plurinacional, Evo Morales Ayma, denunció que Bolivia está viviendo, con el régimen de Rodrigo Paz, un estado de excepción defacto y que de ninguna manera protestar significa un atentado contra la democracia.

El exmandatario se refirió a la situación que vive en la actualidad el país, por las protestas, movilizaciones, bloqueos y marchas de las organizaciones sociales, en demanda de atención a sus planteamientos económicos y sociales.

Morales explicó que la ley 1341 establece que la Fuerzas Armadas solo pueden acompañar operaciones de orden público, cuando la policía hubiese sido superada y previa declaratoria de Estado de Excepción.

“Esta ilegalidad tarde o temprano significará responsabilidad penal para quienes autorizan y promueven la violencia desproporcionada”, aclaró al señalar que, pese al ataque al movimiento indígena y campesino y el ensañamiento “contra mis hermanos aymaras y quechuas, el pueblo resiste al modelo neoliberal y neocolonial en La Paz y Oruro”.

El expresidente reiteró que no es constitucional usar a las FFAA y Policía para reprimir y maltratar al pueblo, detener a sus dirigentes, torturarlos, montar o armar “pruebas” y llevarlos ante jueces parcializados con el poder.

Sostuvo que los crímenes contra la humanidad (lesa humanidad) no prescriben. Si los represores y genocidas no son juzgados en Bolivia, serán llevados a tribunales internacionales.

“No es democracia amenazar con cárcel a trabajadores e indígenas, en vez de valorar y agradecer su aporte histórico en la recuperación de la democracia, la inclusión social, la defensa de los recursos naturales y la soberanía nacional”, dijo.

Morales afirmó que el pueblo debe ejercer su derecho a la libertad de expresión y protesta, ello no es un atentado a la democracia. “Atentado es criminalizar ese derecho con falsas acusaciones, infiltrados violentos, bonos a represores, división de organizaciones con prebendas y campañas mediáticas sucias incitando al enfrentamiento entre hermanos y usando discursos de odio y racismo”, añadió.

El expresidente dijo que para el Gobierno, “torcer la voluntad popular es democrático, pero protestar por la gasolina basura, los alimentos inaccesibles o la crisis económica ya es ´atentar contra la democracia´. Parece que Paz quiere una democracia de obedientes, y mientras más fuerza necesita, más se le nota el miedo a la voluntad popular”.

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