Cochabamba, 29 de octubre (El Nuevo Cambio).- La Coordinación Internacionalista de los Movimientos Sociales Antiimperialistas del Abya Yala (CIMA) convocó a los pueblos de América Latina a rechazar al Escudo de las Américas creado por Donald Trump y a expulsar a las bases militares estadounidenses de territorios latinoamericanos.
En un pronunciamiento difundido durante el encuentro que sostuvieron en Santo Domingo, República Dominicana, los países alineados a Trump, para ratificar la “sumisión de sus gobiernos y ejércitos a la iniciativa de Washington, denominado Escudo de las América, CIMA señaló lo siguiente:
“Desde la Coordinación Internacionalista de los Movimientos Sociales Antiimperialistas del Abya Yala CIMA, llamamos a los pueblos de Nuestra América a repudiar esta alianza que viola la Soberanía de nuestras naciones. Donald Trump y sus aliados neofascistas pretenden imponer un acuerdo militar que pone a los ejércitos de nuestros países al servicio de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, convirtiendo a Latinoamérica en zona de guerra y a nuestras comunidades en campos de exterminio.
Violando todo principio de legalidad, el Escudo de los Narco-Terroristas de las Américas aspira a normalizar el estado de guerra impuesto contra nuestros pueblos en nombre de la Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Seguridad Nacional que ha producido millones de muertes y afectados en el Continente desde que George W Bush emprendiera la supuesta Guerra contra el narcotráfico. En lo que va de la Administración Trump la carnicería ya cobró la vida de 230 pescadores y lancheros en el Caribe y el Pacifico, y de más de un centenar de civiles y militares cubanos y venezolanos en el marco del secuestro del presidente Nicolás Maduro y la Diputada Cilia Flores.
Como es conocido, dichas masacres fueron ordenadas directamente por el narcotraficante y pederasta Donald Trump quien públicamente se ha vanagloriado de sus crímenes, entre los que se encuentran, por poner algunos ejemplos, los asesinatos de Qasem Soleimani, de Alí Jamenei y de 170 niñas en una escuela iraní. Todo, sin contar las 260 mil víctimas entre muertos, heridos y desaparecidos que ha dejado la violencia genocida desatada por la dupla terrorista Trump-Netanyahu en contra del Pueblo Palestino. Más de 20 mil niñas y niños junto a 10 mil mujeres han sido asesinadas en Gaza por los herederos de Hitler y Mussolini. Ellos, entre otros, deben ser juzgados como genocidas y criminales de guerra.
Por sus antecedentes resulta obvio que en República Dominicana se reúnen algunos de los principales jefes del Terrorismo y el Narcotráfico Internacional; destacan entre ellos, los titulares y representantes de los gobiernos de Nayib Bukele, Daniel Noboa, Abelardo de la Espriella, Nasry Asfura y Rodrigo Paz. Quienes obedecen servilmente al secretario de Defensa estadounidense y a la DEA, organismo que administra los negocios del narcotráfico con la ayuda de la CIA, el MOSAD israelí y los jefes del Comando Norte y Sur de los Estados Unidos.
Visto en el marco del Derecho Constitucional e Internacional, el Escudo de las Américas, no constituye un Tratado Internacional que obligue a compromisos más allá de los ya contemplados en los ámbitos nacionales e internacionales aprobados por la ONU y otras instancias sobre Derechos Humanos que Estados Unidos ha desconocido. El Escudo de las Américas al igual que el viejo Plan Cóndor opera al margen de la legalidad y constituye una violación a la Soberanía y el derecho a la Libre Autodeterminación. Por lo que resulta ser una proclama de las fuerzas fascistas y neofascistas que sin base legal y de legitimidad alguna pretenden imponer en el Continente.
En realidad, el Escudo de las Américas, responde a un proyecto de militarización y de invasión-recolonización de los territorios de naciones y pueblos que va de Groenlandia a la Tierra del Fuego, pasando por el Caribe. Es la reactualización y puesta en marcha de una estrategia de contrainsurgencia continental, de Terrorismo de Estado que pretende revivir los peores episodios de violencia vividos durante el periodo de las dictaduras militares, el cual transcurrió entre los años 60 y 90 del Siglo XX. El Plan Cóndor fue el episodio más conocido de la contrainsurgencia global; de una que dejó una estela de centenares de miles de víctimas entre mujeres y hombres desde el Rio Bravo hasta la Patagonia.
El Escudo de las Américas prioriza el uso de la fuerza militar letal por parte de los Estados Unidos para intervenir directamente en nuestros países sin importar derechos humanos y nacionales reconocidos por las legislaciones vigentes. A dicho dispositivo represivo se ha sumado la guerra jurídica (lawfare) y la guerra cognitiva o psicológica. La criminalización y la difamación de opositoras y opositores se han convertido en la norma para enfrentar a los movimientos sociales y políticos progresistas o revolucionarios, más cuando estos tienen un perfil socialista. Los casos de Nicolás Maduro, Cilia Flores, Raúl Castro, Rafael Correa, Pedro Castillo, Manuel Zelaya, Fernando Lugo, Cristina Fernández de Kirchner, Lula Da Silva y Evo Morales Ayma, son unos de los tantos ejemplos de guerra jurídica y mediática a los que recurren las fuerzas políticas proestadounidenses al margen de todo marco legal legítimo.
Ante la crisis del sistema colonial impuesto por Estados Unidos en el Continente Indoamericano a Donald Trump y a las elites estadounidenses, en contubernio con las oligarquías y cúpulas político-militares vendepatrias, les ha dado por renovar y relanzar doctrinas contrainsurgentes y Tratados político militares y económicos criminales.
Ante la ideología y el proyecto de guerra impuesta por el imperialismo, proponemos:
- Nacionalización de las Fuerzas Armadas, transformándolas en Fuerzas Plurinacionales, democráticas en su acceso y con proyección continental, para construir las FF.AA bolivarianas que permitan una verdadera defensa popular de los recursos y bienes naturales, el territorio y la soberanía regional.
- Expulsión de las bases militares estadounidenses de América Latina, descolonizar las FF.AA, impedir la realización de operaciones militares o ejercicios militares conjuntos.
- Fortalecer la corte penal internacional para sancionar las violaciones de las tropas estadounidenses en América Latina.
- Constituir el Tribunal Ético contra los Crímenes del Imperialismo y juzgar a los responsables de los genocidios imperiales, expulsar a la CIA, la DEA y al MOSSAD de nuestros territorios y luchar contra los sionistas quintacolumnistas incrustados en cada nación.
- No al servicio militar obligatorio para nuestra juventud; mientras las fuerzas armadas sigan bajo el control de la ideología del enemigo interno y la seguridad nacional.
La decadencia del imperialismo estadounidense es evidente. Sus partidos y oligarquías tradicionales, conservadores y neofascistas, son incapaces de ganar elecciones sin cometer fraudes electorales y Golpes de Estado “blandos”, como lo hemos visto en Honduras, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Haití, Paraguay y Bolivia. Ante la perseverancia de nuestros pueblos han impuesto bloqueos y sanciones unilaterales, que son particularmente agresivas en contra de las revoluciones socialistas de Cuba, Nicaragua y Venezuela.
El Escudo de la Américas persigue asfixiar cualquier alternativa al capitalismo salvaje, ya progresista ya revolucionaria. Sin embargo, en Brasil, sin Cerimedo y las granjas de Bots, los Fascistas sufrieron una hermosa derrota. Nuestra alternativa, nuestra ruta es la unidad antimperialista, para recuperar los gobiernos, radicalizar los programas del progresismo y avanzar decididamente para lograr la Segunda y verdadera Independencia, la Liberación Nacional y el Socialismo.
Somos el Alba, el único amanecer posible de la larga noche impuesta por el imperialismo y su colonialismo. El Escudo de los narcoterroristas será derrotado, como en su tiempo lo hizo el Pueblo Chino que enfrentó a la Narco-Corona Inglesa y a los imperialistas japoneses, europeos y estadounidenses”.



