Telesur
El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto ha dejado hasta ahora un saldo oficial de 294 muertos, 3.935 heridos y 320 desaparecidos. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informó en una actualización este sábado que la emergencia ha afectado a 115.461 personas en 448 municipios de 15 departamentos, con más de 54.000 familias damnificadas.
Las consecuencias materiales sobre el parque habitacional son severas, registrándose 81.506 viviendas dañadas y 14.493 destruidas, además de 66 edificios colapsados en las zonas golpeadas por el movimiento telúrico.
En el sector de la infraestructura pública y de servicios, el informe oficial reporta daños en 241 centros de salud y 2.612 centros educativos, al tiempo que 3.621 centros comunitarios presentan diversas afectaciones estructurales.
La red de transporte y los servicios públicos sufren graves estragos, con 298 vías, 59 acueductos, 44 puentes vehiculares y cinco puentes peatonales afectados. El balance gubernamental incluye daños en cinco aeropuertos como consecuencia del potente evento sísmico del lunes.
Las afectaciones se extienden al sector ambiental y de protección animal, con un registro oficial de 578 animales impactados por el sismo, de los cuales 188 habían sido rescatados por los equipos especializados hasta este sábado.
Los organismos de emergencia mantienen desplegadas las labores de búsqueda y rescate, la atención integral a las comunidades damnificadas y los censos técnicos para consolidar la evaluación de los daños materiales generados por el sismo.
Cadena solidaria popular recorre Colombia tras el terremoto
Frente a la magnitud de la tragedia, la respuesta ciudadana se multiplica en el país sudamericano. En Bogotá operan al menos seis centros de acopio oficiales distribuidos por la ciudad, complementados por iniciativas espontáneas que van desde puntos improvisados en plena calle hasta instalaciones de gran envergadura como el estadio El Campín, donde miles de voluntarios forman a diario cadenas humanas para recibir, clasificar y empaquetar las donaciones.
Los productos pasan de mano en mano mientras se organizan por categorías para facilitar su traslado. Agua, alimentos no perecederos, pañales, artículos de higiene, cobijas y otros insumos esenciales se acumulan en cajas que posteriormente emprenden el camino hacia las comunidades más afectadas en el centro, oeste y suroeste de Colombia.
Las donaciones comenzaron a movilizarse desde distintas ciudades hacia los departamentos del Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío, considerados entre los más golpeados por el sismo. En Quibdó, capital del Chocó, arribaron las primeras ayudas procedentes de varios puntos del país.
En las calles de las ciudades afectadas, la solidaridad adquiere diversas formas: personas que entregan agua y alimentos a los rescatistas, grupos de amigos que viajan desde otras localidades para colaborar, voluntarios que ponen sus manos al servicio de las labores de emergencia y comerciantes locales que comparten sus productos con los socorristas.
En Pereira, la solidaridad se refleja en la figura de Juan Pablo, un niño de 13 años que salió por iniciativa propia a remover escombros tras el terremoto y cuya imagen se difundió ampliamente en las redes sociales.



