Ataques aéreos de Israel dejan 11 muertos y cientos de desplazados en el sur del Líbano

Telesur

El ejército de Israel continuó este sábado las incursiones en el sur del Líbano, donde ataques de la aviación sionista han dejado al menos 11 muertos y 20 heridos esta jornada, una de las más mortíferas desde finales de julio a pesar de la tregua nominal y de las conversaciones en curso entre Tel Aviv y Beirut.

«Tras los ataques aéreos en el sur del Líbano, cientos de familias empaquetaron sus pertenencias y se dirigieron al norte en busca de seguridad. Muchas ya habían experimentado el desplazamiento anteriormente», denunció la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) para el Líbano en su cuenta oficial de X. «Hoy, la incertidumbre las obliga una vez más a abandonar sus hogares. La protección y la asistencia humanitaria siguen siendo fundamentales», agregó la agencia de la ONU.

En una declaración para justificar el ataque, la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu alegó que fue una represalia luego de que tres soldados del ejército de ocupación fueran heridos por combatientes de Hezbolá.

La oficina de Netanyahu afirmó que fue atacado el «cuartel general terrorista» que había ordenado el ataque de Hezbolá a los soldados sionistas, pero el objetivo alcanzado por el bombardeo israelí era un edificio habitado por familias civiles.

Según el Ministerio de Salud libanés, había mujeres y niños entre las 11 personas asesinadas este sábado por el ataque de Israel en las poblaciones de Ansar y Deir Zahrani, en el sur del país mediterráneo.

El presidente libanés, Joseph Aoun, condenó en un comunicado los ataques y «las reiteradas violaciones del acuerdo marco, la labor del grupo de coordinación militar y el derecho internacional humanitario que protege a los civiles».

Aoun calificó el ataque israelí como «un claro mensaje al proceso de negociación y a los esfuerzos estadounidenses por implementar dicho acuerdo», en referencia a la ronda de conversaciones directas que Israel y el Líbano llevan a cabo con mediación de Washington.

El pasado 26 de junio, Israel y el Líbano firmaron un acuerdo marco, mediado por Estados Unidos, en el que se establecía que cesaban las hostilidades mientras negociaban una paz duradera en el país árabe.

Uno de los puntos acordados era la retirada gradual de Israel de varias áreas del sur del Líbano que las tropas israelíes han ocupado en el marco de su invasión, a las que el texto se refiere como «zonas piloto». Israel ha mantenido los ataques, las demoliciones e incluso campañas incendiarias.

Hezbolá promete respuesta a masacre en sur del Líbano

Tras el bombardeo israelí que este sábado dejó 11 muertos en el sur libanés, incluidos mujeres y niños, la Resistencia Islámica Libanesa Hezbolá condenó la «brutal masacre», prometió una respuesta y criticó las «concesiones» del Gobierno libanés a Tel Aviv en «negociaciones patrocinadas por Estados Unidos».

«Este crimen deliberado se suma al largo historial enemigo de masacres, derramamiento de sangre contra el pueblo libanés, la destrucción de sus hogares, la devastación de sus tierras de cultivo y la eliminación de aldeas enteras», dijo Hezbolá en un comunicado.

El grupo denunció que el ataque refleja la determinación de Netanyahu de ampliar la guerra por intereses políticos internos y para apaciguar a las fuerzas de extrema derecha.

Tras señalar que las negociaciones de Beirut con Tel Aviv no han protegido al país ni a su población, el movimiento de resistencia sostuvo que el Ejecutivo libanés «debería buscar todos los medios disponibles para detener esta agresión», en lugar de seguir «el camino humillante de las negociaciones directas».

Hezbolá criticó que Beirut «ofrece concesiones al enemigo gratis» a pesar de los ataques continuos de Israel y sus «ambiciones expansionistas declaradas abiertamente hacia el Líbano», y subrayó que la dependencia de las garantías estadounidenses es una «apuesta fallida».

El grupo de resistencia advirtió que los ataques israelíes y los intentos de imponer nuevas realidades sobre el terreno no continuarán sin control y recibirán una respuesta adecuada en defensa del Líbano, su pueblo, la soberanía y la dignidad nacional.

En otra reacción, el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, describió los ataques israelíes contra Ansar y Deir al-Zahrani como una «masacre» y sostuvo que revelan la continuación de la «guerra destinada al exterminio» en el sur del Líbano.

Berri afirmó que Israel no respeta los acuerdos de alto el fuego ni el derecho internacional, y tampoco considera los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la agresión contra el Líbano y la región en general.

Al repudio se sumó el primer ministro, Nawaf Salam, quien afirmó que el ataque socava los esfuerzos por consolidar la estabilidad en el sur del Líbano y recalcó que la seguridad del pueblo libanés y su derecho a vivir en sus tierras «no están sujetos a negociación ni compromiso».

Desde el inicio de la actual ofensiva militar israelí contra el Líbano, los ataques del ejército sionista han dejado más de 4.300 muertos y unos 12.300 heridos, además de más de un millón de desplazados, incluidos miles de niños y población vulnerable. El ejército de Israel ha anexionado de facto, bajo el nombre de «zona de amortiguación», una franja de 10 km hacia el interior del territorio libanés y demolido decenas de aldeas.

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