La Paz, 26 de junio (El Nuevo Cambio).- A un año de la toma militar de la Plaza Murillo en la ciudad de La Paz, donde se encuentra el Palacio de Gobierno, el general Juan José Zúñiga, desde el Penal del Abra, reiteró que se trató de un autogolpe y de una manipulación política de las Fuerzas Armadas.
La afirmación la volvió a reiterar, esta vez a través de una carta, a la que tuvo acceso Erbol y que fue publicada este jueves en su portal. El exgeneral afirma que es un mensaje de resistencia para sus camaradas encarcelados.
Zúñiga hace exactamente un año movilizó tanquetas y personal militar para la toma pacífica de la plaza principal en la sede de gobierno, según reveló durante su detención, horas después, que el equipo bélico salió por órdenes del propio presidente Luis Arce Catacora.
En su carta de 3 páginas y que lleva el título de “Manifiesto desde la Prisión”, el exgeneral sostiene que la movilización militar no fue ningún golpe de estado y lamentó que sus camaradas hayan sido criminalizados por ese hecho y convertidos en trofeos políticos.
En su mensaje, Zúñiga demanda a sus camaradas que aguanten porque señala, que no hicieron ningún daño al país “y sus verdugos ya se están yendo, despreciados por el pueblo que está siendo empobrecido”.
“No hablo solo por mí. Hablo por mis camaradas que hoy también están encarcelados injustamente por obedecer a la patria y no al poder. Su prisión demuestra el miedo que tiene este régimen a los hombres con honor”, dice la misiva.
Añade: “Aguanten, resistan con la frente en alto. Ya falta poco. Ya se van. Se ganaron el desprecio de un pueblo como nadie lo ha hecho, porque la verdad se abre paso y la historia ya nos está absolviendo. Nosotros no hicimos ningún daño”.
De acuerdo a Zúñiga, fueron víctimas de una justicia manipulada y consorcios que montaron una falsa narrativa de golpe de estado, sin embargo, “el uniforme no es para servir a caudillos, sino para defender al pueblo. No se dejen usar más para oprimir a nuestros hermanos”, dice.
Al demandar la libertad de los presos políticos, Zúñiga sostiene que lo ocurrido el pasado 26 de junio, “fue un grito de libertad y de dignidad de unas Fuerzas Armadas cansadas de ser manipuladas políticamente, abandonadas y despreciadas por el poder”.



