Al Pereyra
Cegado por la obsesión de hacerse presidente de Bolivia, al actual alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, poco o nada le importa la “familia cochabambina”, término que suele utilizar según su conveniencia, al dejarla durante catorce días inundada por más de diez mil toneladas de residuos sólidos que ocuparon las calles, avenidas y áreas verdes de lo que un día se llamó “ciudad jardín de Bolivia”.
Abocado a las elecciones presidenciales de agosto próximo, al burgomaestre cochabambino no le movió un pelo para solucionar lo más pronto posible este problema que data ya de años. Durante los catorce días los llajtamasis hemos vivido en medio de la contaminación y los gases tóxicos en una ciudad que se ahogó en su propia basura.
Durante su campaña para la alcaldía, Reyes Villa había prometido que en los primeros meses de su gestión solucionaría definitivamente el problema del botadero de K’ara K’ara, promesa que solo quedó en promesa electoral. El último bloqueo de los pobladores de K’ara K’ara fue porque rechazan que el Consorcio Complejo Industrial Verde, que se adjudicó la industrialización de residuos sólidos, continue depositando toneladas de basura en el vertedero por lo que exigía su cierre definitivo.
La falta de planificación, la improvisación, la necesidad de una política seria sobre residuos sólidos y la negligencia de Reyes Villa ha llevado a que los cochabambinos tengamos que exponernos una vez más a los lixiviados generados por los desechos, mismos que contienen metales pesados y productos químicos que, al evaporarse, contribuyen a la contaminación atmosférica.
La Alcaldía ha acumulado compromisos con los vecinos sin cumplirlos, apostando por parches en lugar de soluciones definitivas.
La Sentencia Constitucional 1974/2011 prohibió el uso del botadero desde 2010; empero, tras catorce años, el cierre definitivo está lejos. El cuarto intermedio al que llegaron los pobladores de K’ara K’ara con el municipio se cumplirá el próximo 21 de abril, la ciudadanía no cree que haya una solución concreta al problema, teniendo en cuenta que el burgomaestre cochabambino está más abocado por continuar con su carrera presidencial olvidándose de millones de cochabambinos que no quieren volver a sufrir los embates de la contaminación ambiental.
Reyes Villa ha dejado a su suerte a varias zonas de los cuatro puntos cardinales de Cercado. Da impotencia observar que las principales calles y avenidas estén plagadas de enormes baches y en mal estado debido al no mantenimiento de los mismos.
Por ejemplo, es una vergüenza lo que sucede en algunos tramos de la avenida Simón López, específicamente en el tramo que une al Puente Pinto con el Cruce de la Taquiña, el recarpetado de esta vía fue entregado por el mismo alcalde el pasado 14 de septiembre, la obra no tiene ni un año de vida y sobre la misma se aprecian baches.
Si en algo la dirección de Obras Públicas de la Alcaldía de Cercado se esfuerza en maquillar o tapar algunos huecos, la ciudad debería lucir de otra manera porque la Alcaldía posee un importante y fuerte ingreso de recursos económicos por concepto de impuestos de inmuebles y vehículos, pago de patentes, parqueos tarifados, por nombrar solo algunos ítems.
Es lamentable que el burgomaestre haya olvidado a millones de cochabambinos quienes lo eligieron con su voto para que haga de esta ciudad lo que Manfred había prometido “la mejor ciudad de Bolivia”.
Los hechos demuestran que Reyes Villa le pone mucho empeño en proyectos o convenios que le reporten beneficios propios y económicos. Recordemos que la Alcaldía de Cercado fue la primera en todo el país en autorizar el incremento del pasaje del autotransporte público.
Tras llegar a acuerdos con los dirigentes del autotransporte departamental se elevó en cincuenta centavos el costo del pasaje, pero a ¿qué preció? Pues, a cambio que los transportistas voten por Reyes Villa en las próximas elecciones presidenciales. El principal ejecutivo del transporte federado, José Orellana, es su fuerte aliado ya que anteriormente fue diputado nacional por la entonces Nueva Fuerza Republicana (NFR).
Por otra parte, el “bombón” ha hecho de Cercado su feudo y no escatimó recursos económicos para la construcción de un monumental edificio donde funcionará la Alcaldía de Cercado. Según los cálculos de Reyes Villa, él pretende ser electo presidente de Bolivia y dejar el campo libre para que su hijo, Manfred Reyes Villa Avilés, sea el próximo alcalde.
Este movimiento se asemeja mucho a hechos como el de la dinastía de la familia Somoza en Nicaragua, cuando Anastasio Somoza García dejó el poder a sus hijos Luis Somoza Debayle y luego a Anastasio Somoza Debayle. O en la vecina Chile cuando Jorge Alejandro Soria Quiroga ocupó la Alcaldía de Iquique durante siete periodos: 1964-1970, 1970-1973, 1992-1996, 1996-2000, 2000-2004, 2004-2007 y 2012-2016, y desde marzo de 2018 es senador por la Región de Tarapacá. El actual alcalde de esa ciudad portuaria es su hijo Mauricio Alejandro Soria Macchiavello, desde 2016.
Con todos estos funestos antecedentes, la divina providencia salve a Bolivia a los bolivianos si este oscuro personajillo de la política criolla, como es Manfred Reyes Villa, que hace solo promesas y no las cumple, pero para lo que sí es bueno, es para la politiquería, llegase a convertirse en presidente del país.
