Vicepresidenta argentina participa de acto que aviva escándalo por visita a genocidas

Buenos Aires | Agencias

La vicepresidenta de Argentina, Victoria Villarruel, encabezará este martes un polémico homenaje en el Senado a las víctimas que dejaron los atentados de las guerrillas en los años 70, antes y durante la última dictadura militar (1976-1983).

El acto se suma al intenso debate que hay en el país desde que el mes pasado se descubrió que diputados oficialistas visitaron en la cárcel a represores condenados por crímenes de lesa humanidad, para ofrecerles su respaldo y ayudarlos a conseguir que sean liberados.

De hecho, a lo largo de esta jornada también se prevé que La Libertad Avanza, el partido del presidente Javier Milei, expulse a la diputada Lourdes Arrieta del bloque parlamentario oficialista, en represalia por las revelaciones que hizo en torno al encuentro con los criminales de lesa humanidad que organizó el cura Javier Olivera Ravasi.

El fin de semana, Arrieta profundizó el escándalo al publicar los chats que demuestran que los diputados «no se mandaron solos», como había asegurado el Gobierno en un intento de desligarse, sino que contaron con el aval de funcionarios del poder ejecutivo, legislativo y judicial, informó la agencia de noticias Russia Today.

También advirtió que la visita a los represores no forma parte de la agenda de Milei, como él mismo ha dicho, por lo que se debe investigar quién la instigó con el fin de afectar al Gobierno, lo que se interpretó como un mensaje directo para Villarruel.

Las sospechas de que Villarruel está detrás del operativo de apoyo a los represores, que se convirtió en una grave crisis política para el Gobierno, se debe a que proviene de una familia de militares y siempre ha defendido a los condenados, ya que considera que son «presos políticos» que merecen ser liberados. Además, el cura que organizó el operativo es su amigo y colaborador.

La teoría de la vicepresidenta es que las fuerzas armadas combatieron al «terrorismo» que representaban las guerrillas, por lo que incluso niega, justifica o minimiza delitos de lesa humanidad, como el secuestro de mujeres embarazadas y el robo de niños recién nacidos.

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