Página 12
El gobierno de Donald Trump decidió profundizar el endurecimiento de su política migratoria y anunció la suspensión del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, una medida que afectará a miles de personas que tenían en curso o planeaban iniciar trámites para ingresar permanentemente a Estados Unidos.
La medida, informada este miércoles por el Departamento de Estado, consolida el giro restrictivo de la política migratoria que impulsa Trump desde su regreso a la Casa Blanca.
Según confirmaron fuentes oficiales, tras un adelanto de Fox News, la suspensión comenzará a regir el próximo 21 de enero y no tiene una fecha de finalización establecida, ya que permanecerá vigente mientras se realiza una “reevaluación integral” de los procedimientos migratorios.
“El Departamento de Estado utilizará su autoridad para considerar inelegibles a posibles inmigrantes que se puedan convertir en una carga pública para Estados Unidos y exploten la generosidad del pueblo estadounidense”, declaró el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado recogido por Bloomberg.
Exclusión selectiva
En total, son 75 los países cuyos ciudadanos verán bloqueado el acceso a visas de inmigrante, incluso si cumplen con los requisitos formales previstos por la normativa vigente.
El congelamiento alcanza a países de América Latina, África, Medio Oriente, Asia y Europa del Este. Entre los Estados afectados figuran Brasil, Uruguay, Colombia, Cuba, Haití y Nicaragua, además de Rusia, Irán, Somalia, Nigeria, Irak y Yemen, entre muchos otros.
Algunos de estos países firmaron a comienzos de enero un comunicado en el que cuestionaron la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que derivó en el secuestro y derrocamiento de Nicolás Maduro.
Analistas y especialistas interpretan este dato como una posible señal de castigo político hacia gobiernos que expresaron posiciones críticas frente a Washington.
Trump no ha ocultado su deseo de reducir la inmigración de grupos específicos de personas, mostrándose inclinado hacia la inmigración desde países europeos. Recientemente, clasificó a los somalíes de “basura” que deberían “regresar” al país de “donde vinieron” y, en cambio, expresó su disposición a que los escandinavos se muden a Estados Unidos.
En ese mismo marco, la administración republicana retiró recientemente el estatus de protección temporal a los migrantes somalíes, tras denuncias de supuesto fraude vinculadas al uso de fondos federales en el estado de Minnesota.
La medida fue acompañada por el despliegue de agentes del ICE, para llevar adelante “redadas contra personas en situación migratoria irregular” que terminaron en una serie de intensas protestas que continúan agitando el país.
Desde el Departamento de Estado justificaron la adopción de la nueva disposición bajo el criterio de “carga pública”, que habilita a negar visados a solicitantes considerados propensos a depender de asistencia social.
La novedad, en este caso, es que el gobierno decidió congelar directamente el procesamiento de visas en función de la nacionalidad de los solicitantes. “La administración Trump está poniendo fin al abuso del sistema de inmigración estadounidense por parte de quienes pretenden aprovecharse de la riqueza del pueblo estadounidense”, insistió Pigott.
En un mensaje difundido a través de la red social X, la cartera diplomática sostuvo que los países incluidos en la suspensión registran niveles “inaceptables” de inmigrantes. “La congelación se mantendrá hasta que Estados Unidos pueda garantizar que los nuevos inmigrantes no se beneficien indebidamente de los recursos del pueblo estadounidense”, señaló el comunicado oficial.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, mencionó puntualmente a Rusia, Irán y Somalia al anunciar la medida, y confirmó que incluso se verán afectados países con relaciones históricamente amistosas con Washington, como Brasil, Egipto y Tailandia, cuyos ciudadanos no figuran siquiera entre los 15 países de mayor afluencia de inmigrantes, según el Pew Research Center. “Basta de vivir a expensas de los contribuyentes estadounidenses”, sentenció Leavitt en un nuevo mensaje en sus redes.



