Caracas | Agencias
Luego del triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales, no reconocido por la oposición mayoritaria, crece la tensión en Venezuela y el riesgo de una nueva crisis es cada vez más palpable. Ayer, desde la mañana, se llevaron a cabo manifestaciones, cacerolazos y marchas en distintos puntos del país, y se teme un recrudecimiento de la violencia en los próximos días.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, convocó “al pueblo de Venezuela a grandes marchas desde este martes para celebrar la victoria y defender la paz de la República”.
Después de que el CNE (Consejo Nacional Electoral) comunicara el triunfo de Maduro en la medianoche del domingo, la oposición ya había salido a denunciar un fraude. El candidato Edmundo González Urrutia y su mentora, María Corina Machado, alegaron que las cifras dadas por el ente electoral habían sido falseadas.
Ataques y detenciones
Decenas de personas han sido detenidas en las últimas horas por su participación en acciones «criminales» y «terroristas» en Venezuela, tras las presidenciales de este 28 de julio, informó anoche el presidente Maduro, quien responsabilizó de estos hechos a la oposición mayoritaria.
«Hemos sido testigos de un conjunto de eventos, ataques violentos, pudiera llamarse criminales, terroristas se han capturado, en flagrancia directa varias decenas de estas personas», dijo Maduro.
El líder chavista, en el poder desde 2013, indicó que el 80 % de los capturados «tienen antecedentes penales» y algunos de ellos -señaló- retornaron al país en vuelos de deportación desde Estados Unidos, pero no facilitó las identidades ni brindó más detalles.
Además, prosiguió, casi el 90 % «tienen dos características: están en estado avanzado de drogadicción y están armados».
«Llamo a la más poderosa reacción de repudio a estos hechos criminales, hechos por delincuentes de los comanditos», expresó Maduro, en referencia a los grupos de ciudadanos relacionados con la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), el principal bloque opositor, sector al que acusó de tener un plan para «volver a desestabilizar a Venezuela».
Entre las acciones denunciadas por Maduro, hubo ataques a «un centenar» de los más de 15.000 centros de votación habilitados para los comicios, destrucción de «materiales electorales», quema de «alcaldías» y agresiones a efectivos de la Fuerza Armada Nacional y agentes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).
De acuerdo con el Gobierno, al menos 23 militares han resultado heridos, «algunos con armas de fuego, víctimas de los actos violentos» de este lunes, cuando miles de venezolanos salieron a las calles de Caracas y varias regiones del país a protestar, acciones que, en varias de ellas, hubo represión por parte de militares y policías.
La agencia de noticias EFE constató que efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, Policía militarizada) y de la Policía Nacional Bolivariana usaron gases lacrimógenos y dispararon perdigones contra los manifestantes que protestaban en una zona de Caracas hasta la llegada de los efectivos, y detuvieron a una veintena de ellos.
Ayer, al menos cuatro estatuas del fallecido mandatario Hugo Chávez (1999-2013) fueron derribadas por manifestantes, en rechazo a los resultados oficiales de las elecciones, facilitados por el CNE, según los cuales Maduro obtuvo el 51,2 % de los votos y el candidato de la PUD, Edmundo González Urrutia, el 44,2 %, datos ampliamente cuestionados por la coalición opositora y buena parte de la comunidad internacional.



