Teherán volvió a bloquear el estrecho de Ormuz tras los ataques de Israel al Líbano

Página 12

La tregua entre Estados Unidos e Irán pende de un hilo, empezó a cumplirse este miércoles, aunque de forma inestable y con más de un interrogante en el aire.

Una de las primeras consecuencias del acuerdo se vio reflejada en el estrecho de Ormuz, por el que dos buques pudieron cruzar, pero ante los violentos ataques de Israel al Líbano, volvió a ser cerrado la República Islámica. 

Israel y Estados Unidos dejaron de bombardear Irán tras 39 días de conflicto, pero el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que su país está listo para volver a atacar Teherán en el momento que “sea necesario”. 

Irán denunció ataques en una refinería en la isla de Lavan y un dron en la ciudad de Lar y en represalia bombardeó a los países del Golfo.

Said Chaya, profesor de la Universidad Austral, sostiene en diálogo con Página/12 que más allá de la cuestión retórica, el verdadero ganador en este caso es Irán, que “a pesar del compromiso de su infraestructura básica estaría logrando sentarse en la mesa de negociaciones con condiciones mucho más beneficiosas que las que tenía antes de los ataques que se organizaron el 28 de febrero a la noche”.

En cambio, el sociólogo Gabriel Puricelli plantea que “el único actor con ganancias netas es Israel, que no aplica el alto el fuego en el Líbano y se consolida como hegemón regional con la degradación de las capacidades militares iraníes”. 

Según Puricelli, EE.UU. “destruye y pierde” ya que “deja moribunda la OTAN y la idea misma de ‘Occidente’, provoca una crisis económica global y deja a los países árabes del Golfo Pérsico cuestionándose la utilidad de seguir siendo aliados de Washington”.

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