Página 12
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, cumplió este domingo seis años al frente del Ejecutivo, en el marco del primer aniversario de su reelección pese a la prohibición constitucional.
Bukele encabeza un gobierno que mantiene a la economía como un desafío pendiente, sostiene su popularidad a través de un régimen de excepción y no duda en acallar a las voces críticas.
El mandatario, que cultiva una imagen de líder moderno y desafiante, también recurre a mecanismos clásicos del autoritarismo para blindar su poder frente a la amenaza de la disidencia.
Este nuevo aniversario llega en el punto más alto de su consolidación autoritaria: solo en mayo, su gobierno detuvo al menos a 15 opositores, y una docena de periodistas y activistas abandonaron el país por temor a represalias.
El pasado 19 de mayo, Ruth López, abogada anticorrupción de la organización Cristosal y una de las voces más críticas del gobierno, fue arrestada por supuesta malversación de fondos públicos. Hasta la fecha, no se le formuló ningún cargo formal, y continúa detenida sin que se respete el debido proceso.
Paralelamente, el oficialismo aprobó la Ley de Agentes Extranjeros, herramienta que permite al gobierno controlar y restringir la actividad de organizaciones que cuestionan su política de seguridad y su legalidad.
Con doble nacionalidad, salvadoreña y estadounidense, Bukele llegó al poder en 2019 y se convirtió en el primer mandatario del país en desafiar abiertamente la Constitución al buscar y obtener la reelección.
Durante este segundo período, prometió “sanar” la economía luego de, según él, haber curado al país del “cáncer” de la violencia de pandillas.



