Telesur
El Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), que agrupa a 600 compañías generadoras del 50% del producto bruto interno y del empleo privado del país, encabezó este sábado, junto a organizaciones periodísticas y partidos de oposición, una ola de condenas contra los recientes ataques del presidente Javier Milei hacia la prensa, luego de que el mandatario sugiriera «quemar en la hoguera» a los comunicadores que investigaron el caso de la criptomoneda $LIBRA.
Mediante un comunicado titulado «Promover un debate público basado en el respeto y la responsabilidad», la entidad expresó su profunda preocupación y sostuvo que «la libertad de prensa y el respeto por las ideas, aun cuando existan diferencias, son pilares fundamentales de la convivencia democrática».
IDEA advirtió que «quienes fueron elegidos para gobernar deben actuar con responsabilidad y contribuir a un debate público respetuoso«, y remarcó que los agravios dirigidos a periodistas en el ejercicio de sus funciones contradicen ese deber constitucional.
El pronunciamiento empresarial y de múltiples sectores responde a lo sucedido el viernes por la noche durante una cena de la Fundación Faro, donde Milei arremetió con agresiones verbales contra los comunicadores que cubrieron las investigaciones de la causa judicial del activo digital, expediente en el que fue sobreseído tras un año, ocho meses y nueve días, una decisión judicial que ha generado polémica y rechazo en Argentina.
En su discurso, el jefe de Estado acusó al periodismo de intentar un golpe de Estado institucional y señaló de forma directa a Carlos Pagni, Hugo Alconada Mon, Natalia Volosin, Paulino Rodríguez y Luis Novaresio. La escalada continuó el sábado en Radio Mitre, medio donde el gobernante acusó al diario La Nación de ejecutar una operación política y anticipó eventuales acciones legales.
Gremios y entidades periodísticas denuncian un salto cualitativo en la violencia
A la postura de IDEA se sumó el Foro de Periodismo Argentino (Fopea), que condenó con severidad la retórica gubernamental. «Que el presidente de la nación, tras identificar uno por uno a periodistas, apele en un acto público a la figura de la hoguera y a la negación de toda piedad, constituye un salto cualitativo en la hostilidad oficial hacia la prensa», dijo.
La organización advirtió que, independientemente de la intención de los dichos presidenciales, ese tipo de lenguaje legitima la violencia contra quienes ejercen el periodismo y expone a los comunicadores señalados a riesgos concretos frente a terceros. Remarcó que el Estado tiene la obligación constitucional de proteger a los trabajadores de prensa en lugar de convertirlos en un blanco.
En esa misma línea, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) alertó de que «no habrá lugar para lamentos si la violencia que promueve el presidente termina convirtiéndose en hechos».
El gremio enfatizó que «con amenazas en las redes, represión en las calles y ataques a los derechos en el Congreso, buscan silenciar a la prensa. Desde el Sipreba llamamos a defender el Estatuto del Periodista y a responder con más democracia frente a la vuelta a la Inquisición que propone el Poder Ejecutivo». A las muestras de rechazo se integraron también la Academia Nacional de Periodismo y la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa).
Dirigencia política advierte sobre la gravedad institucional
El rechazo al discurso oficial se extendió rápidamente hacia las principales fuerzas políticas de oposición. El comité nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) calificó las declaraciones presidenciales como un hecho de «enorme gravedad institucional» y alertó de que «los ataques a la libertad de expresión mutaron hacia la violencia política e incluso cruzaron la frontera de la política interna».
El Frente Renovador, en un documento firmado por su presidente Diego Giuliano, manifestó su solidaridad con los trabajadores de prensa vilipendiados por el mandatario libertario. «La hoguera no es una metáfora inocente. Es uno de los símbolos más brutales de la persecución religiosa, política e ideológica«, señaló la agrupación y concluyó que «Argentina recuperó la democracia para dejar atrás la persecución, la violencia política y la intolerancia».



