Protestas en todo Argentina contra la privatización de Nucleoeléctrica

Página 12

Los trabajadores del sector nuclear realizaron una jornada de movilizaciones, a lo largo del país, contra la privatización de Nucleoeléctrica Argentina S.A, la empresa pública que administra las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse. “NASA es una empresa que da superávit y genera dólares, no tiene ningún sentido privatizarla», denunciaron los trabajadores. Las protestas consistieron en banderazos, actos, asambleas y entregas de volantes frente a los centros atómicos del país.

En Buenos Aires se realizó frente al Centro Atómico Constituyentes, ubicado en General Paz al 1500, donde los trabajadores de la CNEA tuvieron el apoyo de los del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). 

También hubo actos en Bariloche, en Ezeiza y Mendoza. «Denunciamos además que para apropiarse del superávit que genera NASA y regalando nuestra soberanía, el gobierno está generando una terrible situación de vaciamiento interno y frenando el desarrollo nuclear nacional”, sostuvo en una de las manifestaciones Carolina Komar Varela, delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado en la Comisión de Energía Atómica Buenos Aires.

Privatización en puerta

El gobierno ya confirmó que privatizará, por decreto, la empresa pública que opera las tres centrales nucleares del país. NASA es una de las empresas estatales que la Ley Bases habilitó a vender. Las estimaciones sobre su valor van de 590 a 1.000 millones de dólares. 

De acuerdo a lo anunciado por el vocero presidencial Manuel Adorni, la intención de la Casa Rosada es vender el 44 por ciento de las acciones mediante una licitación pública nacional e internacional y conservar para el Estado el 51 por ciento del capital accionario. 

Vaciamiento de la CNEA

Como paso previo a su venta, la gestión libertaria viene haciendo un vaciamiento de la CNEA: suspendió la construcción de los reactores Carem y RA-10, cuyas obras estaban cerca de finalizarse; desfinanció los organismos de ciencia y la tecnología que los gestionaban, a partir de una subejecución presupuestaria (fondos que estaban asignados por la Ley de Financiamiento). 

Despidió a más de 600 personas en las compañías tercerizadas que participaban de la construcción de los reactores. 

Al mismo tiempo, congeló los salarios de los profesionales y técnicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), lo que generó que muchos comenzaran a migrar a otras empresas y sectores. “Hoy más del 80 por ciento de quienes dependen de la CNEA están cobrando sueldos por debajo de la línea de pobreza”, señaló la delegada Komar Varela.

“Nucleoeléctrica supo tener los salarios más altos, pero con el gobierno de Milei fue descuidada y empezó a perder trabajadores. Tenemos compañeros que de acá salen a hacer Uber para completar sus ingreso. Otros se han ido a AECL, la empresa canadiense del sector, y a Meitner Energy, la compañía privada que pasaría fabricar los SMR», los reactores modulares pequeños elegidos por el gobierno como eje de su nuevo «Plan Nuclear Argentino».

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