BBC News
La policía alemana ha matado al sospechoso del ataque contra la Marcha del Orgullo de Berlín que este sábado dejó una mujer muerta y al menos 29 heridos, informaron las autoridades.
Horas antes, el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, identificó a Abdul Ballout, de 21 años, como el presunto perpetrador del atentado. Ballout fue abatido a tiros en Spandau, un distrito situado al oeste de la capital germana en horas de la tarde del domingo.
El joven se encontraba en uno de los múltiples huertos urbanos que hay en la zona y se abalanzó contra los uniformados que estaban tras él «con un arma blanca, por lo cual nuestro SEK (Comando de Operaciones Especiales) de Berlín hizo uso de sus armas de fuego», informó un portavoz de la policía.
Según los reportes oficiales, Ballout, quien era un ciudadano alemán de ascendencia libanesa y trató de unirse al Estado Islámico en Siria en 2025, lanzó el vehículo que conducía contra la multitud que participaba en la movilización del Orgullo hiriendo a «varias personas».
No obstante, otros informes aseguraban que más personas resultaron heridas con armas blancas, por lo que en un principio no se descartó que fueran varios los atacantes.
El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó el hecho como un «acto horrendo» y prometió investigar a fondo lo ocurrido y castigar al responsable, informaron medios locales.
Horas después, el ministro Dobrindt aseguró que el suceso fue un «atentado terrorista islamista».
«Todo lo que estamos viendo aquí indica que hemos sufrido un atentado terrorista islamista», declaró el responsable de la seguridad interna de Alemania.
Dobrindt no descartó la posibilidad de que acciones similares se produzcan en las próximas horas y días.
El evento anual del Orgullo, conocido localmente como Día de la Liberación de la Calle Cristopher, fue finalizado tras los incidentes.
«Creemos que un vehículo entró en el parque Tiergarten y atropelló a varias personas y les provocó heridas», publicó la policía en redes sociales.
Las imágenes mostraban una gran presencia de los servicios de emergencia en el lugar de los hechos, y se vio a una persona entrando en una ambulancia en una camilla.
El alcalde de Berlín, Kai Wegner, calificó el incidente como «un ataque» a una «sociedad libre y abierta».
«Berlín es una ciudad de libertad y hoy nuestra libertad ha sido atacada de la manera más atroz», escribió Wegner en la red social X.



