Página 12
El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó este viernes que más del 75 por ciento de la población en la Franja de Gaza continúa en riesgo de sufrir inseguridad alimentaria extrema, pero que la situación de hambruna ha sido retrasada gracias al aumento de la ayuda humanitaria.
Guterres señaló que un mayor número de personas puede ahora acceder a alimentos, con la preparación diaria de más de 1,5 millones de comidas calientes y la distribución de paquetes de asistencia alimentaria en todo el enclave.
También destacó avances en el acceso al agua potable, la reapertura de algunos centros de salud y la rápida respuesta humanitaria tras las recientes tormentas invernales, con la entrega de carpas, mantas y ropa.
El secretario general subrayó que estos avances son fruto del trabajo de los actores humanitarios, de los Estados miembros y de una mayor cooperación con el Centro de Coordinación Civil-Militar, pero recalcó que los progresos están en peligro constante. Según la ONU, alrededor de 1,6 millones de personas en Gaza enfrentan niveles extremos de inseguridad alimentaria y riesgos críticos de malnutrición.
Guterres expresó su consternación por la magnitud del sufrimiento civil, con familias viviendo en condiciones extremas y niños obligados a dormir en carpas inundadas, mientras edificios dañados por los bombardeos colapsan debido a la lluvia y el viento. Asimismo, denunció que los servicios básicos —agua, saneamiento, hospitales y panaderías— siguen luchando por recuperarse debido a la destrucción, la escasez de suministros y las restricciones a la entrada de materiales, y recordó que en más de la mitad del territorio, donde permanecen desplegadas tropas israelíes, amplias zonas agrícolas y barrios enteros son inaccesibles.
Guterres reiteró la necesidad urgente de un alto el fuego verdaderamente duradero, más pasos fronterizos abiertos, el levantamiento de restricciones a bienes esenciales, rutas seguras dentro de Gaza, financiación sostenida y acceso sin trabas para las organizaciones humanitarias.
“Destrucción deliberada”
Mientras tanto, la ONG israelí B’Tselem denunció que Israel, pese al alto el fuego, sigue destruyendo de forma deliberada zonas bajo su control en la Franja de Gaza. “La destrucción de barrios e incluso de ciudades enteras no fue una consecuencia de los combates, sino parte de una política deliberada”, denunció la ONG en un informe que analiza los dos años de ofensiva bélica israelí, calificada de genocidio por esta organización ya el pasado julio.
Según esta ONG, Israel ha demolido de forma sistemática edificios e infraestructura esencial como rutas, electricidad o sistemas de agua con la intención de impedir que los gazatíes tengan un lugar al que regresar, creando una crisis de desplazamiento que tildan de clave para destruir la sociedad palestina en la Franja.
“Las personas desplazadas fueron despojadas de su humanidad y sus posesiones, desplazadas de un lugar a otro, obligadas a vivir durante muchos meses en campamentos superpoblados, carentes de infraestructura básica, en condiciones de extrema privación, expuestas a los bombardeos y disparos israelíes y sin ningún tipo de protección», denunció en el informe.
Desde el alto el fuego, el Ejército israelí controla el 54 por ciento del territorio de la Franja, tras replegar sus tropas a una línea imaginaria desde donde siguen abatiendo a palestinos que, dicen, atraviesan la línea o bien se acercan demasiado o de forma sospechosa a los soldados.
“El acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamas del 10 de octubre de 2025 no supuso ningún cambio significativo en la conducta de Israel”, añadió B’Tselem, que insta a la comunidad internacional a actuar de inmediato y con decisión para garantizar que quienes toman las decisiones en Israel rindan cuentas.
Además, la organización señaló que Israel se niega a abrir varios cruces comerciales por los que debía permitir la entrada de ayuda humanitaria a Gaza, interrumpe y retrasa la entrada de ayuda esencial, continúa imponiendo restricciones a las organizaciones humanitarias e impide a los periodistas entrar en el territorio.
También alertó sobre el rápido deterioro de la situación en Cisjordania, con un aumento de la violencia de colonos, confiscaciones de tierras, demoliciones y desplazamientos forzados.
Restos recuperados
El informe de la ONG fue publicado un día después de que rescatistas de la Defensa Civil gazatí recuperaran y trasladaran a un cementerio los restos mortales de 77 miembros de una misma familia, que murieron en bombardeos israelíes contra sus viviendas en el barrio de Rimal al oeste de la ciudad de Gaza.
“Los equipos de rescate recuperaron 60 cuerpos de mártires de entre los escombros de la casa, algunos de los cuales eran restos. También se trasladaron 17 cuerpos que habían sido enterrados cerca de la casa durante la guerra”, detalló el rescatista Mahmud al Shubaki, al frente de la operación.
La operación de búsqueda de los cuerpos comenzó el lunes y concluyó el jueves, según Defensa Civil, que recalcó que el acceso a decenas de excavadoras y equipos de descombro sigue siendo muy limitado debido al bloqueo israelí de suministros.
Desde el inicio del alto el fuego, el pasado 10 de octubre, más de 600 cadáveres han sido recuperados entre las toneladas de escombros que cubren Gaza, y el Ministerio de Sanidad gazatí estima que miles de cuerpos más siguen sepultados.
La Oficina de Medios del Gobierno de la Franja de Gaza, ya denunció el pasado abril que más de 2.180 familias extendidas palestinas fueron aniquiladas por completo como consecuencia de los dos años de bombardeos.
En total, desde que Israel empezó su ofensiva en octubre de 2023, más de 70.600 palestinos murieron —la mayoría civiles y, entre ellos, más de 20.000 niños— y más de 171.145 han resultado heridos, según los últimos datos de Sanidad.



