Milei olvida su anticomunismo y se abraza a Xi Jinping

Río de Janeiro

La realpolitk tiene cara de hereje. En la Cumbre del G20 en Río de Janeiro, el presidente argentino Javier Milei dejó de lado sus típicas puestas en escena -con gritos, insultos y berrinches- que acostumbra a practicar en la política doméstica para adaptarse con mucha facilidad y velocidad a los protocolos internacionales. No solo eso, también abandonó sus diatribas contra el comunismo al participar de la bilateral, que solicitó la cancillería argentina, con el presidente chino Xi Jinping.

El corto encuentro dejó una declaración donde ambos mandatarios se comprometieron «a seguir trabajando en el fortalecimiento de sus lazos comerciales y en el desarrollo de proyectos conjuntos», informó el diario argentino Página 12.

Una frase que expresa, según los expertos que conocen la historia reciente de las relaciones entre ambos países, la necesidad del gobierno argentino de contar con la continuidad de las obras de infraestructura pendientes que tiene China en la Argentina y, por ende, la profundización de la relación comercial. Todos objetivos que implican mucho trabajo «estatal» para encauzar las inversiones chinas y donde la Cancillería argentina juega un rol particular al reactivar los distintos instrumentos bilaterales ya existentes entre ambos países. Mucho trabajo diplomático que, sobre todo, garantice que el swap continúe renovándose.

Durante su campaña presidencial, Milei había dicho que «yo no haría negocios con China porque no vendo mi moral, ni hago pactos con comunistas», una vez sentado en el sillón de Rivadavia el mandatario dio una vuelta de 180 grados y, tras reunirse cerca de media hora, subió a todas sus redes sociales una foto estrechándose la mano con el presidente chino.

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