Lula confirma candidatura para 2026 y denuncia vínculos de líderes fascistas con los EE.UU.

Telesur

Este 3 de agosto, en su discurso durante el 17º Encuentro Nacional del Partido de los Trabajadores, en Brasilia, capital de Brasil, el presidente de esa nación, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó directamente a figuras opositoras al Gobierno y referentes de la derecha nacional y regional que han defendido los aranceles anunciados por la Administración Trump contra Brasil y han mostrado nuevamente su rostro vendepatria y antipopular. 

“Estamos viviendo una excrecencia política: un tipo que hacía campaña envuelto en la bandera brasileña ahora está envuelto en la bandera de Estados Unidos y pidiendo impuestos contra Brasil”, dijo Lula en referencia al diputado de São Paulo por el Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, diputado Eduardo Bolsonaro, a quien calificó como un «enemigo de Brasil», junto a todos los que piden sanciones que afectarán directamente al pueblo brasileño. 

Estas declaraciones suceden en el contexto de la entrada en vigor de los aranceles del 50% impuestos de forma unilateral por EE.UU. a Brasil, y los llamados del gigante suramericano a la Administración Trump, a fin de que revierta los gravámenes. El Gobierno de Lula ha optado por evadir la confrontación directa y aumentar su comercialización con otros países en el marco de relaciones comerciales sólidas como las que posee con China y laIndia.

Durante el encuentro, el presidente hizo una afirmación importante para su partido y seguidores: apostará a la reelección si se siente sano: «Necesito estar completamente sano. Para que me presente y me pase lo que le pasó a Biden, jamás. Cuando digo que tengo 80 años, con la energía de alguien de 30, pueden creerme. Si soy candidato, me presentaré para ganar«. 

Al PT, pidió visión estratégica y unidad, y recalcó que los oponentes están del otro lado. Afirmó que su Gobierno está empezando a ver resultados concretos en la vida de los brasileños, y citó que recientemente Brasil nuevamente fue eliminado del mapa del hambre. 

Hace solo unas semanas, el Ejecutivo lanzó un plan de 4.670 millones de reales (unos 842 millones de dólares)para apoyar la urbanización de decenas de favelas, en una muestra de su interés por mejorar la situación de los brasileños que viven en extrema pobreza.

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