BBC News
Un hombre que fue separado a la fuerza de su madre cuando era un recién nacido durante la dictadura militar argentina y que fue criado por desconocidos fue encontrado después de 48 años gracias a una prueba de ADN.
Adriana Metz, su hermana que llevaba décadas buscándolo, relató en una rueda de prensa este lunes que pudo hablar con él por primera vez por teléfono la semana pasada.
Metz logró encontrarlo con la ayuda de Abuelas de Plaza de Mayo, un grupo de mujeres que lleva décadas tratando de reunir con sus familias a los aproximadamente 500 bebés que fueron secuestrados por la junta militar durante la dictadura.
El hermano de Metz, cuya identidad no se ha revelado públicamente para proteger su privacidad, es el nieto desaparecido número 140 que encuentra el grupo.
En una rueda de prensa, la fundadora y presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, leyó un comunicado mientras el público aplaudía y vitoreaba.
«Hoy damos la bienvenida al hijo de Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz», dijo la mujer de 94 años, sentada junto a una radiante Adriana Metz.
El hallazgo del hombre se dio con el trabajo conjunto con dos entidades públicas, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y el Banco Nacional de Datos Genéticos, que según uno de los voceros en el evento trabajan «en condiciones precarias y con enormes dificultades».
Aunque el hombre encontrado no estaba presente, el colectivo Abuelas de Plaza de Mayo dio detalles sobre cómo había sido separado de su familia.
Desaparecidos
Los padres del nieto 140 eran activistas políticos en Bahía Blanca, una ciudad de la provincia de Buenos Aires.
Su padre, Raúl Metz, era uno de diez hermanos. Siguió los pasos de su padre y trabajó en los ferrocarriles, al tiempo que era miembro activo del Partido Comunista.
Su madre, Graciela Romero, estudió economía y se unió a un grupo guerrillero marxista, el PRT-ERP, junto con Metz poco antes de que se casaran.
La pareja tuvo una hija, Adriana, y Graciela estaba embarazada de cinco meses de su segundo hijo cuando ambos fueron detenidos en su casa en diciembre de 1976.
Poco después de tomar el poder en un golpe militar en marzo de 1976, la junta buscó erradicar cualquier oposición a su régimen deteniendo a los críticos.
Decenas de miles de personas fueron secuestradas en redadas y recluidas en centros de detención clandestinos. Muchas de ellas fueron torturadas.
Los grupos de derechos humanos estiman que entre 1976 y el fin del régimen militar en 1983, unas 30.000 personas fueron asesinadas o desaparecidas, una cifra que disputa el presidente Javier Milei.
Sobrevivientes que fueron testigos de los hechos contaron a las Abuelas de Plaza de Mayo que Graciela Romero dio a luz a un niño el 17 de abril de 1977 mientras estaba presa en un centro de detención clandestino conocido como «La Escuelita».
Según otras personas que estuvieron detenidas, tanto Romero como Metz fueron torturados física y psicológicamente durante su cautiverio, antes de ser desaparecidos.
Su hija Adriana, de un año de edad, fue entonces acogida por vecinos, que luego la entregaron a sus abuelos paternos.



