Telesur
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) dio a conocer este viernes la identificación de Ramiro Bustillo Rubio y Oscar Omar Reyes, secuestrados en 1977, cuyos restos fueron hallados en el principal centro clandestino de detención de Córdoba durante la última dictadura cívico-militar.
Ramiro Bustillo Rubio, con 27 años al momento de su secuestro, nació en San Rafael, Mendoza, y cursaba ingeniería en la Universidad Nacional de Córdoba. Trabajaba como dibujante técnico en la automotriz Fiat y militaba en el Partido Comunista.
Oscar Omar Reyes, de 45 años, era ingeniero mecánico y obrero en la misma empresa, padre de cinco hijos y oriundo de Banfield, provincia de Buenos Aires. Ambos fueron víctimas de la represión militar.
La Perla fue uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que operaron en Argentina durante la dictadura, por donde pasaron entre 2.000 y 2.500 personas. Los restos de Bustillo Rubio y Reyes fueron encontrados en el sector conocido como Loma del Torito y lograron ser identificados gracias al riguroso trabajo científico del EAAF.
La identificación de estos dos militantes se suma a la de Mario Nívoli, quien tenía 28 años cuando fue secuestrado el 14 de febrero de 1977 por fuerzas del Tercer Cuerpo del Ejército, al mando de Luciano Benjamín Menéndez. Nívoli, oriundo de Ucacha, Córdoba, estudió Ingeniería Química en la Universidad Nacional del Litoral y militó en la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Fue detenido ilegalmente frente a su familia y trasladado a La Perla.
Por su secuestro, Menéndez y otros represores fueron juzgados en la megacausa La Perla-La Ribera-D2. En 2016, el Tribunal Oral Federal N°1 de Córdoba condenó a 38 represores a prisión perpetua, incluyendo a Menéndez, quien recibió trece sentencias a prisión perpetua antes de su fallecimiento en 2018. La causa se centró en 711 casos ocurridos en La Perla y Campo Rivera.
María Soledad Nívoli, hija de Mario Nívoli, manifestó en declaraciones radiales que “es una sensación enorme de justicia” tras la identificación de los restos de su padre, «ya no soy hija de un desaparecido», afirmó.
“Lo primero que sentí fue un llanto explosivo. Estaba saliendo de la escuela de mi hijo Emiliano, que tiene ocho años, cuando me llamó el abogado Ramiro Fresneda. Nunca pensé que esa llamada iba a ser por esto”, señaló María Soledad al conocer la noticia.
“Mi papá dejó de ser desaparecido. Ahora soy huérfana de padre. Mi papá está muerto”, concluyó. Asimismo, envió un mensaje a los perpetradores: “Decirles a quienes secuestraron y mataron a mi papá que ya no pueden seguir cometiendo ese crimen. Lo siguieron cometiendo durante todos estos años al mantenerlo desaparecido”.



