Telesur
La Fuerza Naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció la captura de un segundo vehículo submarino no tripulado estadounidense en el estratégico estrecho de Ormuz. De acuerdo con la versión difundida por la televisión estatal iraní, la interceptación del artefacto se logró mediante una operación coordinada de inteligencia y guerra electrónica tras detectar labores de espionaje militar en aguas territoriales.
El mando militar de Teherán identificó el sumergible como un avanzado modelo autónomo Remus 600, diseñado para desarrollar misiones de reconocimiento a gran profundidad. Las autoridades iraníes precisaron que el equipo fue trasladado a laboratorios especializados donde personal técnico trabaja en la extracción y análisis de los datos almacenados en sus sistemas, al tiempo que reiteraron la orden de bloqueo preventivo sobre el paso marítimo.
Por su parte, el Gobierno de los Estados Unidos rechazó enfáticamente las afirmaciones del país persa a través de un vocero del Comando Central. La representación militar norteamericana aseguró que sus unidades mantienen el control operativo de la totalidad de los drones desplegados en la región geográfica, calificando las declaraciones del alto mando de la Guardia Revolucionaria como un intento de desinformación.
El evento registrado en el paso marítimo constituye el segundo reporte de incautación de tecnología submarina en menos de tres semanas, tras la pérdida de una unidad autónoma el pasado 8 de septiembre. En aquella ocasión, el Pentágono reconoció la pérdida de la plataforma marítima atribuida a fallas técnicas imprevistas, descartando la presencia de información clasificada o sensible en los módulos recuperados por las patrullas iraníes.
La confrontación por el control de las rutas de navegación internacionales se enmarca en la escalada del conflicto militar iniciado a finales de febrero entre Washington, Tel Aviv y Teherán. La Guardia Revolucionaria ratificó que responderá con firmeza ante cualquier tránsito no autorizado o maniobra peligrosa que amenace la soberanía territorial en el golfo Pérsico.
Asimismo, analistas internacionales advierten que el cierre del estrecho de Ormuz podría desencadenar un severo impacto en los mercados energéticos globales y aumentar los riesgos de choques directos. Las potencias globales siguen de cerca la situación mientras el paso permanece bajo estricta vigilancia naval e inestabilidad diplomática.



