Página 12
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un nuevo ataque del Ejército estadounidense contra una supuesta embarcación dedicada al narcotráfico en aguas internacionales del mar Caribe, frente a las costas de Venezuela.
Según informó el magnate republicano, el operativo dejó un saldo de seis supuestos «narcoterroristas» muertos. El gobierno venezolano consideró infundadas las acusaciones e implementó un plan de defensa ante lo que considera una amenaza externa.
“Esta mañana, el secretario de Guerra ordenó un ataque cinético letal contra un barco afiliado a una Organización Terrorista Designada (OTD) que realiza narcotráfico en el área de responsabilidad del Comando Sur de los Estados Unidos frente a la costa de Venezuela”, escribió Trump en su red, Truth Social.
El ataque fue autorizado por el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, tras informes de inteligencia que señalaban que “la embarcación estaba vinculada a redes narcoterroristas” y transitaba por una “ruta conocida de tráfico de drogas”, según detalló el mandatario.
Trump acompañó su anuncio con un video en blanco y negro que muestra una pequeña lancha siendo impactada y destruida por un proyectil, aunque no presentó pruebas que sustenten sus afirmaciones.
Desde agosto, bajo el argumento de «combatir el narcotráfico» en la región, Estados Unidos desplegó en el Caribe buques militares, aviones y un submarino en el mar Caribe.
Este es el quinto ataque de este tipo reportado por Washington desde septiembre, y eleva a 27 el número total de muertos en estas operaciones. El gobierno estadounidense acusa al presidente venezolano, Nicolás Maduro, de liderar una red criminal conocida como «Cartel de los Soles».
Por su parte, Caracas niega categóricamente estas acusaciones y denuncia que las acciones militares de Washington buscan desestabilizar al país y provocar un cambio de régimen.
Un plan de defensa
En respuesta a los ataques y al despliegue militar estadounidense, el gobierno venezolano activó un plan de defensa denominado «Independencia 200», que incluye la creación de Zonas de Defensa Integral (ZODI) en varios estados costeros e insulares, entre ellos Nueva Esparta, Sucre y Delta Amacuro. El sábado, las autoridades pusieron en marcha este plan en los estados Anzoátegui, Monagas y Bolívar.
Estas medidas forman parte de un esquema de preparación militar y civil para enfrentar lo que Caracas califica como una «amenaza externa» de carácter bélico. El propio presidente Maduro ordenó ejercicios militares permanentes y convocó al alistamiento de civiles, instruidos en el manejo de armas de fuego, para defenderse de lo que llamó la «amenaza militar más letal y extravagante de la historia».
El ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello, declaró que el Estado decidió poner las armas «en manos del pueblo» para proteger la soberanía nacional ante una posible incursión estadounidense. «Según nuestra Constitución, el monopolio de las armas lo tiene el Estado, el Estado ha decidido que las armas del país, del Estado, estén en manos del pueblo, para su protección», indicó Cabello durante una rueda de prensa del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela.



