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Las autoridades colombianas informaron este martes que encontraron los cuerpos de ocho líderes sociales y religiosos en una fosa común en el departamento del Guaviare, en el sureste del país.
Las ocho personas estaban desaparecidas desde hace tres meses, cuando un grupo armado ilegal las convocó para asistir a unas reuniones y no regresaron. Sus familias y las autoridades locales habían pedido insistentemente su liberación y la ayuda del gobierno.
De acuerdo con la Fiscalía, el frente Armando Ríos de las disidencias de las FARC citó a estas personas para interrogarlas sobre la supuesta creación de otro grupo armado en la región.
Posteriormente, fueron asesinadas y enterradas en zona rural del municipio de Calamar.
«Los victimarios al parecer recibieron la orden desde el círculo de confianza de alias Iván Mordisco para evitar la posible conformación de una célula de (la guerrilla de) el ELN en la región», se lee en el comunicado de la Fiscalía.
Mordisco es el máximo jefe de la estructura criminal conocida como Estado Mayor Central.
El presidente Gustavo Petro expresó su rechazo frente al asesinato de los líderes y agregó que «todo indica que fueron secuestrados y asesinados en medio de disputas territoriales por parte de grupos armados ilegales».
Desde hace semanas, el departamento de Guaviare vive asediado por el enfrentamiento armado de dos facciones de las disidencias de las FARC: la dirigida por Iván Mordisco y la dirigida por alias Calarcá.
1. Las víctimas
Las autoridades confirmaron que los cuerpos hallados en la fosa común corresponden a los de Jesús Valero, Carlos Valero, Marivel Silva, Isaid Gómez, Maryuri Hérnandez, Óscar Hernández, James Caicedo y Nixon Peñaloza Chacón, los seis hombres y las dos mujeres que desaparecieron en abril.
Siete de las ocho personas, según Christian Solidarity Worldwide (CSW), una organización de derechos humanos internacional especializada en libertad religiosa, eran líderes y miembros activos de dos comunidades evangélicas: la Iglesia Cristiana Alianza de Colombia y la Iglesia Cristiana Cuadrangular.
Héctor Pardo, presidente de la Confederación Colombiana de Libertad Religiosa, Conciencia y Culto, le dijo a BBC Mundo que las víctimas no eran pastores, pero sí miembros muy destacados de la iglesia: Nixon era el tesorero, Maryuri era maestra, y James era líder predicador, por nombrar a algunos.
BBC Mundo se comunicó con las dos iglesias, pero no recibió respuesta inmediatamente.
La Fundación Paz & Reconciliación (Pares), que investiga el conflicto armado en Colombia, informó que las víctimas habían llegado a vivir a Guaviare desde el departamento de Arauca después de la pandemia.
«La razón por la que (los miembros de las disidencias) habían citado a estos miembros de una comunidad religiosa era saber si en la zona se estaba creando una nueva célula del ELN», señala Pares. El ELN es una vieja guerrilla con presencia en varias regiones del país.
En declaraciones ante los medios locales, el alcalde de Calamar, el municipio donde fue encontrada la fosa común, se refirió al efecto que tiene el asesinato de líderes sociales y religiosos en el resto de la comunidad.
«Hoy nadie quiere ser presidente de junta en Calamar, Guaviare», dijo. «Ya nadie quiere ni siquiera asistir a un culto, o los cultos los tienen que hacer de forma clandestina por temor».
Con eso coincide Pardo, quien es un importante líder evangélico en Colombia. «La gente queda con temor, y a veces dejan de ir a la iglesia por temor de que los van a matar».
En 2024, fueron asesinados 173 líderes sociales en Colombia, según cifras de la organización Indepaz.
Es el país más peligroso del mundo para los defensores de los derechos humanos y los líderes sociales, según un informe de Front Line Defenders.



