Elecciones en Colombia definirán mañana quien presidirá Colombia y sucederá a Petro

BBC News

La carrera por suceder a Gustavo Petro en Colombia está servida y las encuestas marcan a tres claros favoritos para la primera vuelta electoral este 31 de mayo.  Iván Cepeda (izquierda y centro-izquierda), Abelardo de la Espriella (derecha radical) y Paloma Valencia (derecha y centro-derecha) encabezan una lista que incluye a una docena de candidatos.

Cepeda, del Pacto Histórico, es el aspirante del petrismo y el llamado a continuar la senda progresista iniciada por el actual presidente en 2022. 

Valencia pertenece al Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe y busca devolver al poder al uribismo, una corriente de derechas muy influyente en Colombia. La candidata también ha buscado seducir a votantes de centro en su campaña.

El abogado y empresario De la Espriella se presenta como ‘outsider’ y con una receta de mano dura, moral conservadora y crecimiento económico que recuerda a los manuales de Nayib Bukele en El Salvador, Javier Milei en Argentina o Donald Trump en EE.UU. 

En la contienda también participarán conocidos de la política como el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, y Claudia López, exalcaldesa de Bogotá. 

Ambos representan a un centro político que ha quedado alejado en encuestas y denostado por un votante medio que se inclina hacia opciones más equidistantes. 

Cepeda, el sucesor del petrismo

Desde que lanzó su candidatura en octubre de 2025, Iván Cepeda, de 63 años, ha liderado la mayoría de encuestas para ser el más votado en primera vuelta.  Es hijo del líder comunista Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994 por paramilitares en colusión con agentes del Estado.

Vivió varias veces en el exilio por las amenazas de muerte contra su familia y estudió filosofía en Bulgaria en los 80. Allí absorbió ideas socialistas modernas y reformistas, alejadas de la ortodoxia comunista y autoritaria que marcó por muchos años al bloque soviético.

Conocido congresista desde 2010, ha dedicado su carrera a trabajar por la memoria de las víctimas del conflicto, negociar con grupos armados para lograr la paz e investigar el paramilitarismo. 

Esto último lo llevó a una larga batalla judicial como víctima y testigo contra Uribe, en un caso de soborno en actuación penal y fraude procesal que continúa a pesar de que el exmandatario fue absuelto en segunda instancia. 

Fue facilitador de los diálogos de paz entre el Estado y las Farc en 2016 y es parte activa de la «paz total» de Petro, una política cuestionada por no arrojar los resultados prometidos.

Su manual de propuestas incluye continuar con las reformas sociales del actual presidente, aumentar el rol del Estado en la economía, pelear la corrupción, disminuir la desigualdad, reformar instituciones y conseguir la paz sin renunciar al diálogo. 

Lo primero genera preocupación entre los economistas que observan la delicada situación fiscal del país.

Lo último provoca rechazo a quienes no quieren negociaciones con grupos armados.

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