Página 12
El gobierno británico quiere que la FIFA investigue a Argentina por la bandera que desplegaron los jugadores al final del partido con Inglaterra con un mensaje contundente: “Las Malvinas son argentinas”.
El ministro de Negocios británico, Peter Kyle, y la portavoz del primer ministro Keir Starmer instaron la federación internacional de fútbol a sancionar al equipo por la “flagrante violación” de las reglas al introducir una consigna política en un evento deportivo.
“Uno de los principios básicos de la Copa del Mundo es que hay que separar la política del fútbol. Espero que la FIFA lleve adelante una investigación exhaustiva del tema”, dijo Peter Kyle, ministro de negocios.
El portavoz de Starmer se centró en el contenido del mensaje del equipo enredado con la derrota en la semifinal. “La Copa del Mundo no será nuestra, pero las islas Falkland nos pertenecen. Nunca cejaremos en nuestro apoyo a las Falklands”, fueron sus palabras.
La oposición se plegó a esta postura en una de esas raras muestras de unidad nacional que ocurren en las democracias occidentales. Louie French, portavoz de Cultura, Medios y Deportes del principal partido opositor, los conservadores, exigió una sanción colectiva al equipo. En el mismo tono se manifestó el líder de los liberal demócratas, Ed Davey, quien pidió que se suspendiera para la final a los jugadores que desplegaron la bandera.
El artículo 34.3 del Mundial prohíbe consignas y expresiones políticas por parte de los jugadores antes, durante o después de un partido. Argentina recibió una multa por un amistoso contra Eslovenia en 2014 en el que el equipo había posado antes del partido con una bandera que llevaba la consigna soberana sobre las Malvinas.
En el Mundial de Rusia, 2028, Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri celebraron sus goles en la victoria suiza contra Serbia representando con las manos el águila bicéfala de la bandera albanesa.
La protesta de la Federación Serbia ante la FIFA al considerarlo una provocación por el conflicto que tenía con Kosovo terminó en una multa de 10 mil francos suizos para cada jugador por “conducta antideportiva contraria a los principios del juego limpio”.
Pero en el actual mundial no le pasó nada al técnico de Egipto Hossan Hassan que ingresó al campo de juego con una bandera palestina luego de que su equipo eliminara a Australia en los octavos de final. ¿Infantino pro-palestino? Más fácil de suponer es un descuido burocrático o la diferencia que existe a nivel de geopolítica del fútbol entre estos dos equipos y Argentina e Inglaterra.
La bandera en los medios
El “Daily Telegraph”, que publica un video en su web de los jugadores festejando con la bandera, informó sobre la queja oficial británica presentada a solo horas del partido. “Estalla la controversia sobre Argentina que podría ser penalizada por el partido contra Inglaterra”, tituló el matutino ultraconservador. El “The Times” eligió para su portada que “el gobierno interviene en la polémica sobre Argentina y la bandera”.
El matutino de centroizquierda “The Guardian” da una simple descripción del hecho (“Los campeones del mundo celebran su victoria con una bandera sobre las Malvinas”) seguido por una asombrosa aclaración que revela la marginalidad que las islas, la guerra y el reclamo argentino tienen en el imaginario británico. “La bandera con la consigna ‘Las Malvinas son argentinas’ se refiere al conflicto en 1982”, explicaba el diario por si algún lector no lo tenía presente.
La más popular radio de derecha de Londres, la LBC, usó la protesta del gobierno británico como hilo conductor de una suerte de causa bélica contra el equipo argentino. Con tono indignado y desembozadamente nacionalista, el conductor exigió un castigo ejemplar a todos los jugadores.
“Estos jugadores dijeron que nuestras islas Falklands, que votaron un 99% para seguir siendo británicas, nuestras islas por las que combatimos para defenderlas, son argentinas. Francamente intolerable. Y son todos los jugadores, incluso Messi, festejando y riéndose junto a la bandera.
Es una vergonzosa politización de un evento deportivo. Si la FIFA quiere borrar la percepción de que es una de las organizaciones más corruptas del planeta, todos los jugadores deben ser sancionados con cinco fechas de suspensión”, dijo el conductor.



