Telesur
En entrevista para el periódico mexicano, La Jornada, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que el mayor fracaso de los Gobiernos de Estados Unidos en 67 años de revolución es no haber podido apoderarse de la isla. El mandatario explicó que este hecho provoca una ira que se manifiesta en un bloqueo recrudecido desde 2019 con más de 240 medidas aplicadas en la primera etapa de la Administración Trump.
Díaz-Canel denunció que la inclusión de Cuba en la lista de países que apoyan el terrorismo cortó las vías de financiamiento, sumado a una reciente orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a los bienes de países que suministren petróleo a la isla, lo que ha provocado que el país no reciba combustible desde hace casi cuatro meses.
«El 29 de enero se declara una orden ejecutiva, considerando a Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos. Es otra calumnia, otra construcción totalmente mentirosa», puntualizó el mandatario en una entrevista.
De acuerdo con jefe de Estado, el bloqueo energético es, ante todo, una violación flagrante de los derechos humanos como pueblo, y una violación del derecho internacional. «Incluso, va en contra de la lógica capitalista. Ellos, que tanto hablan del libre comercio, del libre mercado, nos imponen un bloqueo energético que es criminal».
Hijo de una maestra y un trabajador, Díaz-Canel se define como un resultado del proceso revolucionario y destacó que el 80 por ciento de la población cubana ha nacido bajo el bloqueo. «Por lo tanto, 80 por ciento ha vivido toda su vida bajo los designios del bloqueo. Mis hijos, nuestros hijos, han vivido bloqueados. Nuestros nietos ya nacieron bloqueados».
Ante la crisis energética, el ingeniero de profesión detalló una estrategia que incluye la transición a fuentes renovables como la fotovoltaica, biomasa y biogás, además del incentivo a la producción de crudo nacional y gas acompañante.
«Para eso, seguimos una estrategia de incrementar la prospección de pozos de petróleo, la exploración, y también mejorar nuestros procesos de extracción. En los dos primeros meses del año, hemos podido detener el decrecimiento que veníamos experimentando en la producción de crudo nacional y gas acompañante», detalló.
Mencionó que se han encontrado soluciones científicas para tratar el crudo pesado nacional «que es pesado y posee un alto contenido de azufre». Agregó que «de todas formas, todavía tendremos una dependencia de la importación de hidrocarburos, que será menor a medida que avancemos».
Para ello, el presidente informó que buscan construir alianzas de cooperación energética con países hermanos. Además, se exploran proyectos comerciales que le permite a la mayor de las Antillas diversificar y ampliar los proveedores de combustible, «con países que respetan la soberanía de Cuba y están dispuestos a enfrentar los retos de este bloqueo energético».
Sobre la actualización del modelo económico, el presidente señaló que Cuba intercambia experiencias con China y Vietnam, pero aplica soluciones con peculiaridades cubanas, rechazando la copia de modelos externos.
Se trata, en palabras del presidente, de un sistema cubano, pero que comparte elementos de los modelos chinos y vietnamitas. El plan busca un Estado fuerte, una administración pública ágil sin burocracia y una armonía entre la planificación centralizada y el mercado.
«Toda esa combinación de elementos nos debe permitir un desarrollo sostenible, con justicia social, inclusivo y de equidad. Que podamos lograr la soberanía alimentaria, potenciar la ciencia y la innovación, desarrollar los procesos de transformación digital e inteligencia artificial en nuestra sociedad. Seguir potenciando los servicios públicos sociales universales. Seguir garantizando los derechos a la educación, salud, deporte y cultura, y potenciar nuestra economía en todos los órdenes, manteniendo la cooperación internacional. Hacia eso vamos», resaltó.
Asimismo, confirmó la voluntad de permitir inversiones de cubanos residentes en el exterior bajo normas legales que eviten capitales subordinados a intereses subversivos, manteniendo el control sobre la soberanía del sistema sociopolítico. «Debemos tener observación y control».
Díaz-Canel manifestó que con la unidad que hay en el pueblo cubano, «con la claridad ideológica y con la defensa de la legalidad del país, y también, con la comprensión de los que vienen con un compromiso a participar en el desarrollo de su nación, todo este proceso puede ser factible y de beneficio».
Respecto al diálogo con Washington, el mandatario reiteró que ha existido conversaciones entre funcionarios de ambos países facilitadas por factores internacionales. En esta misma línea, reafirmó que Cuba está dispuesta al entendimiento siempre que exista respeto a la soberanía y reciprocidad, aclarando que su sistema político no es negociable.
El mandatario rechazó la tesis de un «Estado fallido» calificándola como una construcción hipócrita de quien provoca el bloqueo, y defendió la legitimidad de las instituciones cubanas frente a intentos de intoxicación mediática que buscan el «asesinato de la reputación» de su liderazgo colectivo.
Por otra parte, Miguel Díaz-Canel reconoció la realidad del pueblo, con apagones de más de 40 horas y afectaciones en salud y alimentación, pero destacó la resistencia creativa, señalando que «cualquier cocina de un cubano se ha convertido en una cocina con leña o con carbón. En los edificios es muy difícil tener eso».
No obstante, han surgido cocinas colectivas. «Todo el mundo se respeta, todo el mundo colabora. Pero fíjate qué rigor en la vida. Yo diría ¿Cuántos podrían soportar una situación así como pueblo? Solo un pueblo como el nuestro, que merece un monumento».
Propuso perfeccionar el sistema de poder popular con mayor participación comunitaria y control popular en las asambleas municipales. Finalmente, agradeció profundamente a México y a la presidenta Claudia Sheinbaum por su valentía, citando la obra martiana «Amor con amor se paga» como la síntesis de una relación entrañable que se mantuvo firme incluso cuando el resto del mundo dio la espalda a la isla.
«México es la tierra hermana que siempre ha estado al lado de Cuba, en las buenas y en las malas. La que siempre nos ha acompañado, la que nunca ha claudicado. Recordemos en los años 60, cuando todo el mundo nos dio la espalda por las presiones de Estados Unidos, México se mantuvo.
Para los cubanos y las cubanas, México ocupa un lugar muy importante en el corazón». aseguró el líder cubano, quien finalizó: «¡Gracias México! Mil veces gracias por estar siempre al lado de Cuba en los momentos más difíciles de nuestra nación».



