Página 12
El movimiento empezó temprano frente a San José 1111, el domicilio de Cristina Fernández de Kirchner. Un grupo de militantes se acercó con rosarios, velas, banderas y una consigna clara: rezar por su libertad. La escena, que mezcló liturgia y militancia, terminó con la expresidenta asomándose al balcón para saludar.
Fue un gesto corto, pero no menor. Cristina salió al balcón, miró hacia abajo y levantó la mano. No habló, pero su presencia bastó para encender el entusiasmo de los que estaban ahí. La reacción fue inmediata: aplausos, gritos, emoción y celulares en alto para registrar el momento.
La convocatoria se organizó por redes sociales. Un centenar de personas -en su mayoría mujeres, jóvenes y adultos mayores- se juntó para rezar el Rosario y pedir por la liberación de la actual presidenta del Partido Justicialista. En redes, el video del saludo se viralizó con los hashtags #CristinaLibre y #RosarioPorCristina.
“Vinimos porque creemos que lo que están haciendo con ella no es justo. Es una persecución política disfrazada de causa judicial”, dijo Carolina, que llegó desde Avellaneda con su mamá. Al igual que muchos otros, se fue con la sensación de que valió la pena: “Ella siempre sale a dar la cara”.
Aunque no hubo despliegue masivo ni estructuras partidarias, el mensaje fue claro: su figura sigue movilizando.



