Telesur
Desde la provincia de Tierra del Fuego, centro geográfico de la Argentina bicontinental, miles de personas se movilizaron este 2 de abril para conmemorar el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.
El conflicto bélico iniciado en 1982 tras la declaración de guerra del presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri, enfrentó a Argentina con el Reino Unido, potencia que ocupa ilegalmente las islas desde 1833. Se extendió durante 74 días y dejó 649 combatientes argentinos abatidos, la mayoría tras el hundimiento del crucero ARA General Belgrano, ocurrido fuera de la zona de exclusión, que causó 323 muertes.
En la ciudad de Río Grande, a menos de 600 kilómetros de las islas, se celebró este jueves un masivo desfile cívico-militar que unificó a diversos sectores sociales, desde Fuerzas Armadas y excombatientes hasta instituciones educativas y centros de salud. La jornada sirvió para denunciar que el 25% del territorio nacional permanece usurpado por el Reino Unido, lo que exige la defensa permanente de la soberanía frente a la ocupación imperialista de las Islas Malvinas.
A 44 años del inicio del conflicto bélico iniciado bajo la dictadura cívico-militar, los manifestantes llamaron a continuar impulsando la «remalvinización» para contrarrestar los intentos históricos de invisibilizar la lucha nacional.
Los participantes destacaron la importancia de mantener activa la memoria sobre los héroes en las costas más australes del país, donde la proximidad geográfica con el archipiélago refuerza el sentimiento de pertenencia territorial.
En ese sentido, Fernando Marino, excombatiente de Malvinas, realizó una denuncia a través de un medio local sobre las consecuencias de la posguerra y la invisibilización sufrida por parte de la dictadura militar. Marino señaló que más de 700 excombatientes se quitaron la vida después del conflicto bélico, cifra que evidencia la dureza de este periodo y el abandono estatal.
El veterano resaltó que estos hechos son producto de una política de ocultamiento sistemático que afectó a quienes regresaron de las islas tras defender la soberanía nacional frente al imperialismo. El excombatiente destacó la importancia de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) como un espacio fundamental de contención luego del conflicto bélico.
Para Marino, el rol de la institución educativa permitió brindar apoyo a los soldados que enfrentaron la desatención institucional en el continente. Su testimonio reafirma que la lucha por Malvinas continúa mediante la visibilización de estas historias, buscando justicia para los sobrevivientes y manteniendo presente el sacrificio de quienes combatieron en el Atlántico Sur por la integridad territorial de la patria.
El acto concluyó con la proclama de que las islas fueron, son y serán argentinas, instando a la unidad política para poner fin al enclave colonial británico en el Atlántico Sur y recuperar la integridad de la nación.
El pueblo argentino recordó que la memoria constituye una herramienta fundamental contra el olvido. Durante los años de posguerra hasta la llegada al Gobierno de Néstor Kirchner, los excombatientes enfrentaron un proceso de desmalvinización donde el Estado y sectores de la sociedad les dieron la espalda, negándoles trabajo, contención y acompañamiento básico.
Esta política de silencio buscó invisibilizar las consecuencias humanas de la guerra y la responsabilidad de la dictadura militar, dejando a los veteranos en una situación de abandono que marcó profundamente la historia reciente del país austral.
En este contexto, desde el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, los sobrevivientes compartieron testimonios para mantener vigentes las historias de las familias que esperaron a sus hijos durante meses.
El reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes se mantiene como un mandato constitucional y una política de Estado inclaudicable. A 44 años de la guerra, el pueblo argentino ratifica su compromiso con la verdad y la justicia, honrando a los 649 caídos en la lucha contra el enclave colonial británico.



