CNN Español
Gloria Steinem, la periodista y activista política estadounidense que se convirtió en el rostro de la segunda ola del feminismo a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, murió a los 92 años, según su cuenta verificada de Instagram.
Steinem falleció el miércoles en la ciudad de Nueva York “rodeada de muchos de los que la querían”, según un comunicado publicado en las redes sociales.
“Los casi cien años que Gloria vivió en la tierra fueron años bien aprovechados, y siguió trabajando por la igualdad hasta el final”, rezaba el comunicado.
Steinem fue un ícono feminista que dedicó gran parte de un siglo a defender los derechos de las mujeres en el ámbito laboral, el derecho al aborto y la educación sexual.
Su nombre y su rostro se convirtieron prácticamente en sinónimo de la lucha por los derechos de las mujeres. Continuó siendo una firme defensora del feminismo y otras causas liberales, como el activismo pacifista, hasta bien entrados los noventa.
Fue homenajeada por su labor de décadas en defensa de los derechos civiles con la Medalla Presidencial de la Libertad en 2013, así como con el Premio de la Sociedad de Escritores de las Naciones Unidas y el Premio Nacional de Defensores de los Derechos de los Gays.
“El cuento de una conejita”
Nacida el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio, Steinem heredó una tradición activista. Su abuela presidió el comité educativo de la Asociación Nacional del Sufragio Femenino y también ayudó a rescatar a miembros de su familia, que eran judíos, de Alemania a mediados de la década de 1930.
Steinem se graduó de Smith College y se mudó a Nueva York en 1960, donde a menudo fue sexualizada y menospreciada mientras buscaba trabajo como reportera en una industria periodística dominada por hombres.
“Necesitamos una reportera, no una chica guapa”, le dijo un editor de Life, según cuenta.
En 1962, publicó uno de sus primeros artículos en la revista Esquire, un análisis sobre el control de la natalidad y la evolución de las creencias sexuales entre los estudiantes universitarios, temas que seguirían presentes en su obra posterior.
Al año siguiente, la joven escritora trabajó de incógnito como camarera en el Playboy Club de Nueva York, publicando un reportaje mordaz que denunciaba los bajos salarios y las precarias condiciones laborales de las llamadas “conejitas” del club, incluyendo la presión para realizar favores sexuales.
El relato “La historia de una conejita” impulsó la carrera literaria de Steinem. Al mismo tiempo, le hizo perderse “encargos periodísticos importantes porque ahora me había convertido en una conejita, y no importaba por qué”, escribió en una posdata al artículo.
En 1968, a Steinem le ofrecieron un trabajo en la recién fundada revista New York Magazine, donde escribió una columna sobre política, incluyendo artículos sobre la histórica candidatura presidencial de Shirley Chisholm, la candidatura de Nixon y una manifestación a favor del aborto en Nueva York.



