Página 12
El ultraderechista Abelardo de la Espriella asume este viernes la Presidencia de Colombia con el desafío de gobernar sin mayorías legislativas si pretende impulsar sus reformas políticas y económicas, inspiradas en las aplicadas por otros gobiernos de la misma orientación, como los de Nayib Bukele en El Salvador y Javier Milei en Argentina.
El nuevo mandatario viene con una agenda diametralmente opuesta a la del presidente saliente, el izquierdista Gustavo Petro, que deberá impulsar en un país polarizado tras la segunda vuelta de las elecciones del pasado 21 de junio.
En esa votación, De la Espriella obtuvo 12,9 millones de votos (49,66 %) frente a los cerca de 12,7 millones (48,70 %) del izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, el partido de Petro, que se basa en el resultado ajustado para no reconocer al presidente electo.
A esto se suma que el Pacto Histórico será la mayor fuerza del Congreso con 26 senadores y 43 representantes a la Cámara, mientras que el Centro Democrático, la mayor fuerza de derecha, será partido de Gobierno con sus 17 senadores y 30 representantes, aunque ya empezaron a surgir fisuras en la relación con De la Espriella y su equipo.
Giro a la ultraderecha
Admirador del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y con constantes referencias al modelo del mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, en materia de seguridad, De la Espriella construyó una campaña basada en la promesa de devolver el orden al país, combatir la delincuencia con “mano de hierro” y convertir a Colombia en una “Patria Milagro”.
Nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978, aunque profundamente identificado con el Caribe colombiano por las raíces de su familia en el departamento de Córdoba, De la Espriella estudió Derecho en la Universidad Sergio Arboleda y construyó una carrera como abogado penalista antes de dar el salto a la política.
Si la campaña estuvo marcada por la seguridad, las semanas posteriores a las elecciones han estado dominadas por los gestos con los que De la Espriella ha querido anticipar el estilo de su Gobierno.
Antes incluso de asumir el cargo, anunció un profundo giro en la política exterior con el restablecimiento de las relaciones con Israel y el traslado de la embajada colombiana a Jerusalén, una decisión que contrasta con la línea seguida por Petro, quien ya anunció que encabezará la oposición al nuevo Ejecutivo.
También comunicó su decisión de cerrar varias embajadas, entre ellas las de Cuba, Nicaragua y Haití, así como consulados abiertos durante la Administración saliente, presentó un gabinete prácticamente completo semanas antes de la investidura.
Su intención inicial era jurar el cargo en un cantón militar de Popayán, capital del departamento del Cauca (suroeste) como homenaje a las Fuerzas Armadas, aunque finalmente trasladó la ceremonia a Cali, que albergará por primera vez en la historia una investidura presidencial y a la que no invitó a los expresidentes Ernesto Samper (1994-1998) y Juan Manuel Santos (2010-2018).
A ello se sumó otra decisión cargada de simbolismo: anunció que no despachará desde la Casa de Nariño, que pretende convertir en un museo abierto al público, sino desde el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería, ambas en Bogotá, mientras impulsa un proyecto para convertir a Barranquilla en capital alterna de Colombia y establecer allí una sede permanente de la Presidencia.
El ajuste
El nuevo Gobierno de Colombia buscará atender el déficit fiscal y una inflación con tendencia al alza, problemas para los que propone un plan de recortes que puede tener impactos sociales. El presidente Gustavo Petro recibió en 2022 una economía que acababa de salir de la pandemia y en los tres últimos años tuvo crecimientos moderados del 0,8 % en 2023, el 1,5 % en 2024 y el 2,6 % en 2025, impulsados por el consumo de los hogares, el comercio y los servicios.
Sin embargo, la Inversión Extranjera Directa (IED) experimentó fuertes caídas durante su Gobierno, principalmente por la incertidumbre sobre las normas regulatorias de sectores como el petrolero y el minero, de forma que en 2025 solo entraron al país 9.174 millones de dólares por ese concepto, un 14,1 % menos que 2024, año en el que ya había caído un 15 % frente a 2023.
El plan de ajuste a realizar recae en el ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, quien recortará el gasto del Estado en hasta un 40 % para 2030, año en que debe terminar el mandato de De la Espriella.
“El Estado colombiano es financieramente inviable como está planteado hoy. Lo responsable es hacer lo que los politiqueros no han hecho hasta ahora: recortar el Estado para que pueda funcionar”, sostuvo De la Espriella durante la campaña.
Según el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, que fue ministro de Comercio y luego de Hacienda en el gobierno conservador de Iván Duque (2018-2022), el ajuste fiscal no debe afectar programas sociales, pero sí acabarán aquellos que consideren que son un desperdicio de dinero público.
Restrepo y Gómez Martínez estuvieron hace unas semanas en Estados Unidos junto con otros futuros funcionarios colombianos para “fortalecer la relación bilateral” y buscar nuevas inversiones en el país.



