La Paz, 11 de noviembre (El Nuevo Cambio).- El lema utilizado por el actual presidente Rodrigo Paz Pereira de “Dios, Patria y Hogar” representa, desde el anterior siglo, al fascismo internacional que sumió a las naciones en dictaduras, pobreza, persecuciones y detenciones.
Uno de los primeros en utilizarla fue el fascista y aliado a Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial, Benito Mussolini, dictador de Italia, lo recuerda el expresidente del Estado Plurinacional, Evo Morales Ayma, en un mensaje en su cuenta X.
Dice: “Dios, Patria y Hogar”, es un lema pronunciado desde hace casi un siglo los por fascistas y ultraderechistas en el mundo como Benito Mussolini en Italia, Francisco Franco en España y los dictadores militares de América Latina, durante el Plan Cóndor.
En la línea de Mussolini los investigadores mencionan a Hitler que, si bien no utilizó ese lema, basó su ideología en la familia, la patria y la moral cristiana.
En nuestro continente usaron: el dictador cubano Fulgencio Batista de Cuba, sumiso a EEUU y derrotado por la Revolución de Fidel Castro.
También el dictador paraguayo Alfredo Stroessner que gobernó 35 años, entre 1954 y 1989; el dictador de Nicaragua Anastasio Somoza García; el dictador chileno Augusto Pinochet de Chile que estuvo en el poder 17 años; la dictadura militar de Argentina (1976-1983) con Emilio Massera, Jorge Rafael Videla y Orlando Agosti.
En la historia reciente: la ultraderechista primera ministra de Italia Giorga Meloni; el expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro; Donald Trump de EEUU; Santiago Abascal (Vox), de España; Marine Le Pen en Francia; Javier Milei de Argentina; y el boliviano Rodrigo Paz Pereira.
“Dios, Patria y Hogar” fue utilizado, siempre, para construir gobiernos y organizaciones jerárquicas, verticales, autoritarias, discriminatorias y alejadas de los principios de libertad, humanismo y derechos universales.
Usando el Estado, el fascismo se mete en la cultura y en la vida social, religiosa e individual, difundiendo y aplicando una moral y una estética superior; una sociedad de ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, tal como ocurrió en la Alemania nazi y la Italia fascista. Es intolerante a la diversidad y a la libre autodeterminación de hombres y pueblos”.



