Agencias La mayor parte de los países del mundo, sobre todo América Latina, Oriente Medio, Asia, repudian el ataque de los Estados Unidos contra Venezuela la madrugada de este sábado y el secuestro del presidente bolivariano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, aparentemente trasladados a Nueva York. Caracas sufrió varios ataques aéreos la madrugada del sábado, que se registraron en puntos como Fuerte Tiuna y la base aérea La Carlota, y también los estados venezolanos de La Guaira, Miranda y Aragua, en el centro del país. El Gobierno venezolano rechazó la acción militar, inédita contra el país suramericano, y tildó el hecho como una «gravísima agresión militar». «Este acto constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente de sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza». Varios países del mundo ya han reaccionado a la agresión estadounidense, bien tomando parte o simplemente llamando a la desescalada y la responsabilidad de las partes involucradas. Latinoamérica y el Caribe Uno de los primeros en reaccionar al ataque ha sido el presidente colombiano, Gustavo Petro, quien llamó a convocar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para «establecer la legalidad internacional de la agresión sobre Venezuela». Además, anunció el despliegue de toda «la fuerza asistencial» del país en la frontera con Venezuela «en caso de entrada masiva de refugiados». Por su parte, Cuba calificó de «ilegal» el ataque estadounidense y advirtió que la «zona de paz», que reinaba en América Latina y el Caribe, «está siendo brutalmente asaltada», dijo el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien demandó la reacción inmediata de la comunidad internacional. «Cuba denuncia y demanda urgente reacción de la comunidad internacional contra criminal ataque de EE.UU. a Venezuela. […] Terrorismo de Estado contra el bravo pueblo venezolano y contra Nuestra América. Patria o Muerte ¡Venceremos!», expresó Díaz-Canel. A su vez, el mandatario saliente de Chile, Gabriel Boric, expresó la «preocupación y condena» de su Gobierno ante los ataques perpetrados por EE.UU. e hizo un llamado a buscar «una salida pacífica» a la crisis política en el país. Reafirmó la adhesión de su país a los «principios básicos del derecho internacional», que condenan el uso de la fuerza y exigen la «no intervención». Desde Uruguay comunicaron que el país «rechaza la intervención militar de un país en territorio de otro y reafirma la importancia de respetar el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas», subrayando el principio básico de que los Estados se deben abstener de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. «Reafirmamos el carácter de América Latina y el Caribe como una zona de paz y libre de armas nucleares, como ha sido la posición de consenso de nuestra región», enfatizaron desde la Cancillería. Por su parte, el Gobierno mexicano condenó y rechazó «enérgicamente» las acciones militares de Washington, instando a respetar el derecho internacional y a cesar «cualquier acto de agresión» contra el Gobierno y pueblo venezolanos. Reiteraron que América Latina y el Caribe es una zona de paz, «construida sobre la base del respeto mutuo, la solución pacífica de las controversias y la proscripción del uso y la amenaza de la fuerza, por lo que cualquier acción militar pone en grave riesgo la estabilidad regional». De igual modo, la presidenta Claudia Sheinbaum citó el Artículo 2, párrafo 4 de la Carta de las Naciones Unidas, que exige a los Miembros de la organización abstenerse de las amenazas y el uso de la fuerza. Mientras, el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, sostuvo que «los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente traspasan una línea inaceptable«, tachándolo de «una afrenta gravísima a la soberanía» del país bolivariano y «un precedente extremadamente peligroso» para toda la comunidad internacional. «Atacar países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo», indicó, agregando que dicha acción recuerda «los peores momentos de la injerencia» en la política de América Latina y el Caribe y «amenaza la preservación» de la región como zona de paz. Rusia y Bielorrusia Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin cualquier intervención desde el exterior, declaró este sábado el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso al comentar el ataque de EE.UU. contra el país bolivariano. «Se debe garantizar a Venezuela el derecho a decidir su propio destino sin ninguna intervención destructiva, y mucho menos militar desde el exterior», reza el comunicado de la Cancillería rusa. Destacó también que «América Latina debe seguir siendo una zona de paz, tal y como se proclamó en 2014». «Reiteramos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestro apoyo al rumbo de su liderazgo bolivariano, orientado a la defensa de los intereses nacionales y la soberanía del país», reza el comunicado oficial. De igual modo, el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, condenó categóricamente el acto de agresión estadounidense. El mandatario ya había advertido con anterioridad que una agresión a Venezuela supondría para Washington «un segundo Vietnam». «Y los estadounidenses no lo necesitan», recordaron medios locales las palabras de Lukashenko. ONU Del mismo modo, el secretario general de la ONU, António Guterres, declaró estar «profundamente alarmado» por la escalada de tensión, ya que podría tener preocupantes repercusiones para la región. «Independientemente de la situación en Venezuela, estos acontecimientos constituyen un peligroso precedente«, reza el texto oficial, en el que se exhorta a todos los actores a entablar un diálogo inclusivo, respetando plenamente los derechos humanos y el Estado de derecho. El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, destacó que Madrid llama a «la desescalada y a la responsabilidad», acatando el derecho internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas. Desde el Ministerio de Exteriores del país también aseguraron estar dispuestos a prestar sus «buenos oficios» para lograr una solución pacífica y negociada a «la actual crisis». Entre tanto, también en el país ibérico, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, condenó el ataque e instó a romper las relaciones internacionales con el país norteamericano y a salir de la OTAN. «EE.UU. piensa que el mundo es suyo y que puede hacer con sus pueblos lo que le