BBC News
La escena se ha vuelto algo común en varios de los más grandes aeropuertos de Estados Unidos en las últimas semanas: filas extremadamente largas de pasajeros que intentan cruzar los controles de seguridad para llegar a las puertas de sus vuelos.
En los momentos más complicados, algunos pasajeros han reportado haber estado hasta cuatro horas en las zonas de revisión a cargo de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), en los aeropuertos de Atlanta, Houston, Nueva York, Denver, Nueva Orleans y la zona del sur de Florida.
La situación se ha agudizado desde que la TSA ha visto una reducción significativa del personal disponible debido a la falta de fondos federales para pagar sueldos, producto de la falta de un acuerdo en el Congreso para el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), que maneja la TSA.
Los legisladores demócratas bloquearon en febrero el presupuesto para el DHS en rechazo a las redadas antiinmigrantes que impulsó el gobierno de Donald Trump en los meses anteriores.
Muchos empleados de seguridad de aeropuertos de la TSA han optado por no presentarse a trabajar por la falta de sueldo desde entonces.
Ante el agravamiento de la situación, el presidente Trump aseguró este domingo que enviará a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) para «ayudar» con la seguridad de las terminales, algo que no está entre sus funciones ni entrenamiento.
Pero el sindicato que representa a los agentes de la TSA criticó la medida, afirmando que su personal «merece que se le pague, no que se le sustituya por agentes armados y sin formación».
Todo mientras unos 170 millones de pasajeros buscan viajar durante las vacaciones de primavera, o springbreak.



