Telesur
El presidente de la República Islámica de Irán, Masud Pezeshkian, afirmó que la participación masiva en el gran ejercicio militar y popular «Yanfada» (Los Abnegados de Irán) constituye un símbolo irrefutable de la voluntad colectiva del pueblo para defender la independencia, la dignidad, la integridad territorial y el poder nacional frente a las amenazas y presiones del imperialismo estadounidense y sus aliados.
Desde las 08H00 hora local de este viernes, más de 313.000 personas procedentes de diversos sectores de la sociedad, profesiones y grupos sociales se movilizaron a lo largo de un corredor estratégico de Teherán, extendido desde la plaza Imam Hosein hasta la plaza Enqelab.
Organizados en batallones, hombres y mujeres permanecieron en las rutas asignadas para ratificar su disposición a defender la Revolución Islámica y proteger la soberanía patria.
El despliegue dejó en evidencia que el poder nacional no depende de manera exclusiva de los equipos defensivos o capacidades militares, sino que se cimenta en la cohesión social, la participación ciudadana y el capital humano.
Según análisis de la medios y voceros del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) en el Gran Teherán, el ejercicio «Yanfada» ratifica el aumento de la resiliencia social y la consolidación de una estructura de seguridad sostenible con arraigo popular.
Durante su presencia en la concentración, el jefe de Estado iraní elogió la respuesta consciente de la población y destacó que preservar el orgullo de la nación requiere de una férrea solidaridad colectiva. Pezeshkian enfatizó que Irán pertenece a todos sus habitantes y que el profundo vínculo entre la ciudadanía y su territorio desbarata las pretensiones de los enemigos de la patria.
La jornada, abierta a toda persona que sienta un lazo de pertenencia con la nación persa, transmitió un contundente mensaje de disuasión hacia la opinión pública internacional. La movilización masiva demostró que ante cualquier agresión extranjera, el pueblo iraní se mantiene articulado y preparado para garantizar la defensa de su suelo soberano.
En vísperas de esta epopeya de resistencia y unidad popular, la ciudadanía iraní alcanzó 200 noches consecutivas de movilización ininterrumpida en respaldo a su Gobierno y en rechazo a la agresión de EE.UU. e Israel.
Desde el 28 de febrero de 2026, fecha en que Washington y Tel Aviv iniciaron una agresión militar total que incluyó el martirio del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jameneí, el pueblo tomó masivamente las plazas de todo el país para defender la soberanía, la integridad territorial y la independencia nacional.
Al caer la noche, miles de familias, trabajadores y jóvenes convergen en los puntos estratégicos de Teherán y principales ciudades. En la capitalina plaza Enqelab, las multitudes enarbolan banderas tricolores y retratos del Líder mártir junto a imágenes de los mandos del CGRI y del movimiento de resistencia islámica libanés Hezbolá.
Paralelamente, las plazas Azadi, Imam Husein y Vali Asr acogen concentraciones y caravanas vehiculares que recorren las avenidas entre consignas de rechazo al imperialismo.
Esta demostración de poder popular se extiende por toda la geografía nacional, incluyendo ciudades como Isfahán, Mashad, Tabriz, Shiraz, Biryand y Bandar Abás. Datos de la Municipalidad de Teherán indican que diariamente se ejecutan 120 grandes concentraciones, 400 asambleas locales y 400 caravanas vehiculares solo en la capital.



